Completo tour por el corazón de urbes únicas como Praga y Budapest

Te invitamos a recorrer centro Europa en un completo viaje a tu aire que te llevará a conocer algunas de las joyas de este continente. Comenzamos este apasionante tour por la República Checa. Aquí descubriremos Praga, una de las capitales más hermosas de Europa. En esta ciudad de cuento podrás visitar su magnífico Castillo, la preciosa iglesia de Týn, el reloj astronómico que luce sobre la fachada del antiguo Ayuntamiento; la hermosísima torre de la Pólvora y la bulliciosa plaza de Wenceslao.

Posteriormente, nos acercaremos a Budapest, constituida por dos grandes ciudades que se unen para formar una de las capitales europeas de mayor importancia. Te proponemos acercarte al Parlamento, el edificio más representativo de la ciudad y uno de los más famosos de Europa; el Castillo de Buda, una de las imágenes más conocidas de Budapest y antigua residencia de los reyes de Hungría; el Puente de las Cadenas, el más conocido de todo el Danubio. Otras visitas que merecen la pena son el Bastión de los Pescadores, un mirador situado en la colina de Buda; la Ópera de Budapest, uno de los edificios neo renacentistas más importantes de Hungría; y la Plaza de los Héroes, cuyas estatuas conmemoran a los líderes de las 7 tribus fundadoras del país. ¡No te lo pierdas!

Descubre el programa del viaje

República Checa

Día 1: España - Praga

Salida con destino a Praga. Llegada y traslado al hotel seleccionado. Alojamiento.

Día 2: Praga

Día libre. Alojamiento.

Día 3: Praga

Día libre. Alojamiento.

Día 4: Praga y Budapest

Traslado al aeropuerto de Praga para coger un vuelo con destino Budapest. Llegada, traslado al hotel y alojamiento.

Día 5: Budapest

Día libre. Alojamiento.

Día 6: Budapest

Día libre. Alojamiento.

Día 7: Budapest - España

Traslado al aeropuerto de Budapest para coger un vuelo de regreso a España. LLegada y fin de nuestros servicios.

Ruta de Franz Kafka en Praga

Conoce los lugares que marcaron la vida del más célebre escritor checo

¿Te gustaría pasear por los rincones que inspiraron al mundialmente famoso Franz Kafka? En ese caso, no debes dejar de hacer esta fantástica ruta, que te permitirá recorrer a tu aire algunos de los enclaves más fascinantes de la capital checa.

Un buen punto de partida para este singular itinerario es el barrio judío (Josefov), donde nació y vivió este escritor irrepetible. En su casa natal, ubicada en Maislova, 27/1), se puede admirar un busto del escritor. A su vez, junto a la sinagoga española (1868) -la más moderna de cuantas hay en la zona-, encontrarás el monumento a Kafka (2003), una desconcertante estatua de bronce y de 700 kg de peso realizada por el escultor checo Jaroslav Róna. En ella, se distingue a Kafka sentado sobre los hombros de un personaje sin cabeza y sin brazos.

A continuación, puedes dirigirte hacia la plaza de la Ciudad Vieja. Allí encontrarás el Alstädter Deustsches Gymnasium (Instituto de Enseñanza Media Imperial Real), situado en el interior del Palacio Kinsky y en el que Kafka cursó sus estudios secundarios. A continuación, te aconsejamos ir a la sede de la Compañía de Seguros de Accidentes Laborales (Na poii, 7), firma para la que el novelista trabajó durante 14 años. Muy cerca de allí, tampoco puedes perderte la Casa de los Reyes Magos (Celetná, 3), donde la familia Kafka vivió de 1893 a 1907.

Los pisos de soltero del autor los encontrarás en Dlouhá, 16, y Bilková, 22, aunque no consiguen hacer sombra a la Casa del Unicornio, en el número 17 de la plaza de la Ciudad Vieja. Este lugar fue muy frecuentado por Max Brod, puesto que el edificio acogía el salón literario de Berta Fanta. En un lugar mucho más apartado, en el número 22 del callejón de Oro (dentro del recinto del Castillo de Praga), verás la casa en la que vivió el escritor entre 1916 y 1917.

Por último, también tienes la opción de visitar el Museo de Kafka (en Cihelná, 2B, perteneciente al área de Malá Strana) y su tumba, situada en el cementerio de Olsany, en Zizkov.

¿Sabías que...?

...Franz Kakfa (1883-1924) creció amedrentado por su padre, un comerciante autoritario cuya personalidad acabaría reflejándose en las obras de su hijo, especialmente en Carta al padre (1919) y en sus últimos trabajos?

Tras su paso por un estricto instituto germano, Kafka estudió Derecho en la universidad alemana de Praga, donde se graduó en 1906. Un año después, entró a trabajar una compañía de seguros, aunque los maratonianos horarios que le imponían -y que no le dejaban tiempo para escribir- le llevaron a otra empresa del sector especializada en accidentes laborales. Allí permaneció hasta 1922, año en el que tuvo que jubilarse por motivos de salud.

Hacia 1904, Kafka se enfrascó en la redacción de su primer libro, Descripción de una lucha, cuya versión definitiva vio la luz en 1909. Tres años después, conoció a la joven Felice Bauer, quien se convertiría en destinataria de una atormentada correspondencia amorosa. Sin embargo, el mayor hito en la vida del autor fue 1915, año en el que presentó su obra más conocida: La metamorfosis. Pieza clave de la literatura del absurdo, el relato gira en torno a la vida de Gregor Samsa, quien es víctima del rechazo de su familia tras verse convertido en un insecto de la noche a la mañana.

Tras su prematura muerte, acaecida en 1924, se publicaron diversos relatos póstumos: El proceso (1925), El castillo (1925), América (1927) y La construcción de la muralla china (1931).

Saborear la cocina checa en una taberna de origen medieval

Prueba lo mejor de la gastronomía de Europa oriental

Si quieres degustar algunas especialidades checas, no dejes de acercarte a la célebre taberna U Fleku. Situada en el número de 11 de la calle de Kremencova, este establecimiento es toda una institución en la ciudad.

De hecho, se han encontrado documentos que atestiguan que en ella ya se fabricaba cerveza en 1459. Una actividad que han sabido mantener sus propietarios desde entonces. Y no sólo eso: lejos de considerar esta bebida como un mero negocio familiar, el amor por la tradición cervecera se ha transmitido de generación en generación, convirtiendo este menester en un arte.

Sin embargo, el local no adquiriría su denominación actual hasta 1762, año en el que pasó a manos de Jakub Flekovský, un cervecero de Pocernice. El hijo de éste, Stepán, no tardaría en ganarse una bien merecida fama entre los cerveceros praguenses.

En la actualidad, U Fleku también da cabida a la fábrica más antigua de la capital checa. Allí se elabora una cerveza fuerte y oscura que sólo se vende en la propia taberna. Además, si llegas antes de las 17:00 h, podrás visitar un pequeño museo en el que se muestra cómo es su proceso de elaboración.

¿Sabías que...?

...la cerveza es la bebida nacional de la República Checa, así como una de las industrias más importantes del país?

Sin ir más lejos, gran parte de la gastronomía local gira en torno al consumo de esta bebida: por ejemplo, alimentos tan arraigados como el chucrut, el jamón de Praga o las salchichas se sirven rociados con cerveza.

La cerveza checa más conocida es la Pilsner Urquell, clara y dorada y con un fuerte sabor a lúpulo. Sus raíces hay que buscarlas en la localidad de Plzen (Pilsen en alemán), situada a 80 km al suroeste de Praga, donde se fabricó esta bebida por primera vez en 1842.

No obstante, la cerveza comparte protagonismo con el Becherovka, un licor agridulce elaborado con hierbas que se sirve como aperitivo o digestivo, y en ocasiones, combinado con tónica. Del mismo modo, también son muy populares el Borovicka, que es un licor preparado con endrinas, y el Slivovitz o Slivovice, un coñac de ciruelas de sabor intenso.

Visitar la ciudad balneario de Karlovy Vary (140 km)

Acércate a la segunda localidad más visitada de la República Checa

Una de las mejores opciones para sacarle el máximo partido a tu estancia en Praga es escaparte a la cercana población de Karlovy Vary, situada al oeste de la capital checa. Fundada en el siglo XIV por el emperador Carlos IV y construida en estilo imperial, esta población se despliega en mitad de preciosos jardines de estilo victoriano y manantiales cuyas aguas alcanzan los 72°C.

Entre los encantadores edificios que alberga esta población -todo un compendio de estilos arquitectónicos, que van desde el rococó hasta el art noveau-, no hay que perderse el Grandhotel Pupp, un lujoso inmueble inaugurado en 1701 y dotado de 228 habitaciones, y en el que cada verano se celebra el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary. A la izquierda de esta imponente construcción, se halla el llamado camino del Geopark. Ascendiendo a través del mismo, podrás disfrutar de una magnífica vista sobre el complejo balneario.

Asimismo, si sigues el curso del Teplá, un bello río de aguas cálidas, encontrarás algunas fuentes en su orilla izquierda, como la del Mercado o la de la Libertad.

¿Sabías que...?

...la leyenda atribuye el descubrimiento de las termas de Karlovy Vary a uno de los perros de caza de Carlos IV? Según se dice, el desafortunado animal cayó accidentalmente en una poza de agua caliente, lo que permitió conocer la existencia del mayor reclamo turístico de esta población. De hecho, no hay que olvidar que vary significa 'manantial'.

En 1522, se publicó una descripción médica en la que se detallaban las propiedades de estas aguas. Los efectos de este anuncio no tardaron en llegar: a finales del siglo XVI, ya había alrededor de 200 balnearios en la zona. Una atracción que aún hoy continúa en boga, ya que las termas de esta ciudad checa están recomendadas para tratar problemas digestivos.

Sin embargo, las aguas de Karlovy Vary no sólo sirven para bañarse: de hecho, los visitantes tienen la opción de degustarlas. Para ello, se aconseja adquirir in situ una pequeña jarra de cerámica provista de un mango especial por el que se bebe el líquido.

DESCUBRE UNO DE LOS LUGARES MÁS ATRACTIVOS DE PRAGA

Repleta de cervecerías, restaurantes y edificios emblemáticos como el Ayuntamiento y las Iglesias de Nuestra Señora de Týn y San Nicolás

Esta impresionante plaza, junto con el Puente de Carlos y el Castillo, es el lugar histórico más importante de la ciudad y la plaza más célebre y popular. Durante el siglo XI fue cruce de varias calles comerciales y el mercado. De unas espectaculares dimensiones, la plaza no tiene desperdicio, ya que los ojos del visitante que, por primera vez la contemplan, no saben realmente adónde mirar.

Te recomendamos acercarte a sus principales edificios:

El Ayuntamiento de la Ciudad Vieja. Este edificio, que fue utilizado como ayuntamiento hasta finales del siglo XVIII, destaca por su torre gótica de 60 metros de altura y por su famoso Reloj Astronómico, el reloj medieval más famoso del mundo. Fue realizado en 1490 por el maestro relojero Hanus y mejorado por Jan Taborsky en el siglo XVI. La leyenda dice que para que Hanus no repitiera su obra, los concejales le dejaron ciego.

La Iglesia de Nuestra Señora de Týn (Kostel Matky Boží před Týnem). Edificada en el siglo XIV sobre una antigua iglesia románica, este templo es una impresionante iglesia de estilo gótico tardío que cuenta con dos de las afiladas torres que dominan los cielos de Praga.

La Iglesia de San Nicolás. Considerada la construcción barroca más bonita de Praga, comenzó a construirse en el año 1673 por orden de los jesuitas y finalizaron en el año 1752.

No te lo pierdas

Muy cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja, localizarás el Puente de Carlos, el monumento más famoso de la capital. Dicen que quien solo disponga de una hora para visitar Praga debe pasarla en el Puente de Carlos. Con excepcionales vistas de la ciudad, este puente sobre el Moldava, que se construyó a instancias de Carlos IV en el siglo XV, comunica la Ciudad Vieja (Staré Město) con la Ciudad Pequeña (Malá Strana). Enmarcado por bellísimas torres góticas, está adornado por 30 estatuas estilo barroco. La mayoría son copias, ya que las originales se encuentran en el Museo Nacional de Praga y en Vyšehrad y fueron construidas a principios del siglo XVIII.

Visita nocturna a la colina de Gellért, en Budapest

Contempla la ciudad iluminada desde una atalaya única

Cualquier visita a Budapest no estará completa sin un recorrido nocturno por esta hermosísima ciudad imperial. Y para ello, nada mejor que subir al anochecer hasta la colina de Gellért, desde donde obtendrás una panorámica incomparable de la capital de Hungría. Además, este enclave estratégico te ofrece otros atractivos, como la Ciudadela.

La historia de esta fortificación se remonta a mediados del siglo XIX. Tras ser sofocado el levantamiento de 1848 y 1849, los Habsburgo ordenaron construir una fortaleza sobre este cerro, cuyas obras se llevaron a cabo entre 1850 y 1854. El recinto defensivo estaba equipado con 50 cañones, preparados para abrir fuego sobre Budapest en cualquier momento y con los que se pretendía disuadir a la población de nuevos intentos de sublevación. La Ciudadela mide 220 m de largo por 60 m de ancho y está circundada de murallas que superan los 4 m de altura. Después de alcanzar la paz con los Habsburgo, los húngaros exigieron la destrucción de la fortaleza. Sin embargo, los soldados austríacos permanecieron allí hasta 1897.

Además de la Ciudadela, en Gellért también se alza el monumento a la Liberación (Felszabadulási emlékmú), realizada por el escultor húngaro Zsigmond Kisfaludi Stoble. Aunque esta obra conmemora la liberación de la ciudad a manos del ejército ruso en 1947, su propósito inicial era el de rendir homenaje a István, hijo del regente magiar Miklós Horthy, quien desapareció en el frente oriental en 1943. Sin embargo, tras la liberación de Budapest, el mariscal Klimient Woroszylow decidió variar el planteamiento inicial.

La figura central del conjunto escultórico es una figura femenina que descansa sobre un pedestal de 14 m -con la estatua, la longitud total es de unos 40 m-, y que alza los brazos mientras sostiene una hoja de palma. En la base, hay dos alegorías que simbolizan la lucha del progreso contra el mal.

¿Sabías que...?

...el obispo que da nombre a esta colina nació cerca de Bolonia, hacia el año 980?

Después de entrar en la orden de los benedictinos, Gellért peregrinó a Tierra Santa. Precisamente, fue en Jerusalén donde entró en contacto con el abad de Pannonhalma, Raslan, quien le invitó a viajar a Hungría. Una vez allí, se dedicó a evangelizar las zonas paganas del país. Poco después, el rey Esteban lo nombró tutor de su hijo Imre y, posteriormente, lo elevó al rango de obispo.

La muerte sorprendió al religioso en 1046 durante una revuelta pagana. Según se dice, murió en el interior de un barril que fue arrojado por la ladera del monte que hoy le homenajea.

CONOCE UNO DE LOS EDIFICIOS MÁS SIGNIFICATIVOS

Está ubicado en Pest y es el mercado cubierto más grande del país

El Mercado Central de Budapest está ubicado en Pest, y es el mercado cubierto más grande del país. Fue diseñado por Samu Petz y construido entre 1894 y 1897. En su interior, encontrarás productos típicos de la gastronomía húngara como la paprika (es el pimentón dulce o picante que se utiliza como un ingrediente principal en guisos o platos con salsas, sopas, en quesos, elaboraciones de carne, pescado, es decir, realmente para casi cualquier plato, para darle color, aroma y el sabor tan característico de esta cocina) y las ristras de salami, así como todo tipo de artesanías como juguetes de madera y bolsos de piel.

Este mercado cuenta con una historia muy interesante. Desde sus comienzos fue una incesante fuente de protestas, ya que los habitantes reprendían que desde su creación los precios habían aumentado considerablemente, hecho que se maximizó con la llegada de la Primera Guerra Mundial. Posteriormente, tras la Segunda Guerra Mundial, la estructura del mercado quedó gravemente dañada y, en los años venideros, comenzó a perder su estatus. Finalmente, en 1991 el Mercado Central se cerró al público y tres años más tarde el edificio fue restaurado. En la actualidad es uno de los edificios más significativos de Budapest.

No te lo pierdas

Muy cerca del Mercado Central, localizarás la Iglesia Rupestre de Budapest. Ubicada en la ladera sur del Monte Gellért y excavada en las entrañas de la colina, está inspirada en el Santuario de Lourdes. En el interior, encontrarás una copia de la Virgen Negra de Czestochowa y una pintura de San Kolbe, un monje polaco que dio su vida para proteger a otros prisioneros en el Campo de Concentración de Auschwitz.

Paseo en barco por el Danubio en Budapest

Descubre sus monumentos desde una perspectiva inmejorable

Si visitas Budapest, una de las actividades que te brinda la ciudad es realizar un recorrido en barco por las aguas del Danubio, el río que baña la capital de los magiares. Gracias a esta travesía panorámica, tendrás la posibilidad de contemplar desde un punto de vista privilegiado sus monumentos más importantes, entre los que se cuentan el castillo de Buda, la iglesia de Matías, el Bastión de los Pescadores, el puente de las Cadenas y el Parlamento.

Además, también podrás conocer otros lugares emblemáticos, como isla Margarita. Este enclave, muy frecuentado por la población local, da cabida a un estadio deportivo, una piscina y diversos balnearios. Antiguamente la zona era conocida como conocida como Nyulak Szigete, lo que se podría traducir como 'isla de los Conejos'. Sin embargo, su denominación actual corresponde al nombre de la hija del rey húngaro Bela IV (1206-1270), Margarita de Hungría (1242-1271), cuya sepultura se encuentra allí. Por sus enormes extensiones de prado y bosque, la isla fue declarada jardín público en 1908. Entre sus atracciones más significativas, destaca la torre de Agua, una construcción modernista de 1911, con planta octogonal y 57 m de altura, y que actualmente se utiliza como mirador y sala de exposiciones.

La isla está conectada a los barrios de Buda y Pest a través del puente Margarita (Margit híd), diseñado por el ingeniero francés Ernest Goüin y erigido entre 1872 y 1876.

Y eso no es todo: durante el recorrido, amenizado por la música de Johann Strauss -compositor del célebre vals El Danubio azul- te servirán una copa de vino espumoso. ¿Existe un modo más original de contemplar Budapest?

¿Sabías que...?

...el Danubio es el río más importante de Europa en términos económicos, y el segundo en longitud (2.860 km), tan sólo superado por el Volga?

Su nacimiento se produce en la vertiente oriental de la Selva Negra (Alemania), a unos 60 km al noroeste del lago de Constanza y a 678 km de altitud. Entre los lugares que atraviesa, cabe referirse a las poblaciones germanas de Ratisbona y Passau, donde recibe las aguas del Inn. Tras entrar en Austria, conecta con otro afluente, el Enns, baña Viena y, por último, acoge los cauces del Raab y el Morava. Una vez en Eslovaquia, cruza Bratislava, donde se le une el Pequeño Alföld.

Después de la esclusa de Vác, se adentra en la gran llanura húngara, atraviesa Budapest y sigue fluyendo en la misma dirección durante 900 km, en un recorrido en el que sus aguas se tornan mucho más lentas. En este trayecto, el Danubio marca la frontera entre Hungría y Croacia y recibe importantes afluentes, como el Drava, el Sava o el Tisza. Seguidamente, pasa por la capital serbia, Belgrado, y delimita la frontera entre Rumanía y Bulgaria. Por último, al penetrar en los Alpes transilvanos, recibe otros afluentes antes de desembocar en el mar Negro, donde forma un enorme delta de varios brazos.

Pasada Ratisbona, el Danubio es navegable para buques y embarcaciones de gran tonelaje. Asimismo, la navegación es libre en todos los países por los que discurre.

CONOCE UNO DE LOS PRINCIPALES SÍMBOLOS DE BUDAPEST

Descubre uno de los puentes más conocidos sobre el río Danubio

El Puente de las Cadenas, que es el más antiguo de Budapest y el más conocido de todo el Danubio, une las dos ciudades Buda y Pest, que hoy conforman la capital de Hungría, ya que comunica las plazas Clark Adam tér, en Buda, y la Rooselvert tér, en Pest. Se construyó entre 1839 - 1849 siguiendo los planos del arquitecto Clark, bajo el auspicio del conde István Széchenyi.

Destruido en la guerra, se reabrió de nuevo en el año 1949. Posee una longitud de 380 metros de largo y es de estilo clásico. Las cadenas que le han dado nombre están colgadas de dos arcos triunfales de 49 metros de altura decorados con las armas de Hungría. Las cabeceras de ambos lados del puente se muestran resguardadas por cuatro leones de piedra.

El Puente de las Cadenas es atravesado diariamente por miles de viajeros que no quieren dejar de atravesar el Danubio por este mítico puente. Y es que, además de ser uno de los más bonitos, cuando se ilumina de noche, constituye la imagen más típica del Budapest de hoy.

¿Sabías que...?

El Puente Isabel, que es el segundo puente de Budapest en orden de importancia, está dedicado a la emperatriz Sissi. Es posterior al de las Cadenas, ya que lo levantaron entre 1897 y 1903 (en ese momento era el puente colgante más largo del mundo), resultando también uno de los más conocidos y atractivos por su llamativo color blanco. Destruido casi por completo durante la Segunda Guerra Mundial, lo volvieron a construir entre 1961 y 1964. Su longitud es de 290 metros y se extiende sobre el Danubio en un solo arco sin pilares en la orilla del río, careciendo de apoyo intermedio.

Guía de
Praga

Muy pocas ciudades pueden presumir de vivir inmersas en una eterna primavera. Y en este caso, no nos referimos a las temperaturas propias de esta estación, sino a un optimismo difícil de encontrar. A la necesidad innata de renacer. De reinventarse y reivindicarse. De gritar alto y claro que hay otra manera de hacer las cosas. De comenzar de cero. En eso, a Praga no hay quien la gane.

Así lo ha demostrado más de una vez desde sus orígenes, allá por el siglo IX: desde la aparición de artistas e intelectuales que volvieron a situar la ciudad sobre el mapa mundial -con los irrepetibles Franz Kafka y Alfons Mucha a la cabeza- hasta la valentía exhibida por todos los que, aquel recordado mayo del 1968, se echaron a la calle para pedir la libertad y el aperturismo que los soviéticos les negaban. Salvajemente acallada por el fuego del Ejército Rojo, Praga vivió entonces su primavera más triste, pero también la más esperanzadora y catártica.

Se iniciaba así un largo camino que culminó con la caída del Telón de Acero y, un poco después, con el divorcio amistoso de los dos países que formaban la desaparecida Checoslovaquia en 1993. Convertida en la capital de la flamante República Checa, Praga se zambulló definitivamente en la modernidad, aunque sin dejar de enarbolar el vasto legado arquitectónico y cultural que hace de ella una de las ciudades más pintorescas y fotogénicas de Europa.

Y es que la antigua capital del reino de Bohemia es un excepcional museo al aire libre con más de 1.000 años de historia, repleto de lugares únicos que nos hablan de un pasado tan denso como fascinante: el vasto recinto del Castillo de Praga, el señorial puente de Carlos, los hermosos edificios que salpican la plaza de la Ciudad Vieja, la icónica iglesia medieval de Týn, las sinagogas y el antiquísimo cementerio que presiden el barrio judío (Josefov), la céntrica plaza de Wenceslao, la majestuosa puerta de la Pólvora, la elegante Casa Municipal, la bulliciosa calle de Celetná, la sorprendente Casa Danzante alumbrada por la desbocada imaginación de Vlado Milunic y Frank Gehry. Todos estos rincones mágicos se conjugan para sumergir a sus numerosos visitantes en una postal viviente.

Por todo ello, no es extraño que el casco histórico de Praga fuera declarado 1992, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Sin embargo, la capital checa no es sólo una sugerente sinfonía de monumentos: también es una invitación a degustar la que quizás sea la mejor cerveza del mundo en sus numerosos bares y tabernas. O a comprar un reconfortante vaso de vino caliente en algún puesto callejero. O a hacer una escapada a la vecina ciudad balneario de Karlovy Vary, una población fundada por Carlos IV y muy visitada por sus termas y sus preciosas construcciones.

Por si quedaba alguna duda, Praga es todo esto y mucho más. Más que una localidad del centro de Europa, la capital checa es una experiencia que hay que disfrutar sin prisas, dejándose imbuir por esa atmósfera única que sólo se respira en esta hipnótica ciudad imperial.

¿Estás listo/a para sumergirte en ella?

Transporte
Información práctica

Para moverte por Praga, dispones de cuatro medios de transporte: el metro, el autobús, el tranvía y el taxi.

Ten presente que, si te decantas por los tres primeros, podrás utilizar el mismo tipo de billete sencillo para cualquiera de ellos, pudiendo adquirirlo en tu propio hotel. No obstante, recuerda que existen dos tarifas: por un lado, la del billete completo, que puede usarse durante los 90 minutos posteriores a su validación -pudiendo realizar transbordos si fuera necesario- y cuyo precio en coronas checas equivale a poco más de un euro. Y por otro, la de un segundo billete algo más económico, pero que sólo puede usarse durante 20 minutos tras su validación y sin posibilidad de efectuar ningún transbordo. Para validar tu título de transporte, puedes hacerlo en las máquinas instaladas dentro de los autobuses y los tranvías, o bien a la entrada del metro.

Finalmente, si optas por desplazarte en taxi, debes saber que en Praga operan diversas compañías, siendo la más recomendable la que luce las siglas AAA en el lateral de sus vehículos. Para evitar que te cobren un precio desproporcionado, te recomendamos que consultes con antelación las tarifas aproximadas cada carrera, disponibles en los paneles informativos que hay en las paradas de taxi.

Información útil

Preparando el viaje
Documentación necesaria

Si tienes la nacionalidad de alguno de los países de la Unión Europea y tu estancia es inferior a 90 días -siempre y cuando no persiga un fin lucrativo-, no necesitarás visado para entrar en la República Checa. En ese caso, bastará con que presentes tu DNI o pasaporte, que deberá tener una validez mínima de tres meses. A partir de los 14 años, todos los turistas extranjeros han de estar en posesión de un DNI o pasaporte individual. En este sentido, recuerda que la normativa local establece que todos los viajeros que lleguen al país sin la documentación en regla serán devueltos a su país de origen.

En el caso de pérdida o robo del DNI o del pasaporte, debes dirigirte a la Embajada de España en Praga -C/ Badeniho, 4-, donde te expedirán un salvoconducto para que puedas tomar el vuelo de vuelta sin problemas.

Vacunaciones y salud

No hay ninguna vacuna obligatoria. De todos modos, si vas a visitar zonas verdes, debes tener mucho cuidado con las garrapata, ya que estos pequeños arácnidos son transmisores de la encefalitis centroeuropea, ampliamente extendida en la República Checa y contra la que gran parte de la población está vacunada. No obstante, existen antídotos en caso de picadura. Para cualquier información adicional, puedes dirigirte a tu centro de salud más cercano.

Ropa y material recomendados

Dado que el invierno en Praga acostumbra a ser bastante duro, es recomendable meter en la maleta ropa de abrigo en abundancia, incluyendo un gorro, una bufanda y orejeras. Del mismo modo, es aconsejable utilizar medias o calcetines altos, ya que la piel suele irritarse por las bajas temperaturas a pesar de los pantalones. En verano, se recomienda optar por ropa ligera, aunque no está de más que lleves siempre contigo una chaqueta o un jersey ligero, ya que por las noches acostumbra a refrescar. Asimismo, procura tener a mano un paraguas, ya que los meses de mayo a julio son bastante lluviosos.

A su vez, si vas a visitar alguna ciudad balneario -como Karlovy Vary, muy próxima a Praga-, no te olvides del bañador, la toalla y las zapatillas de goma, ya que en algunas excursiones organizadas se deja tiempo libre para disfrutar de un relajante baño termal.

Diferencia horaria

La hora oficial en la República Checa es la misma que la de la Península y las Baleares: GMT+1, y durante el verano, GMT+2. No obstante, ten en cuenta que, debido a la ubicación geográfica del país, allí anochece antes que en España.

En el destino
Moneda

La moneda oficial del país es la corona checa (Kc), que se divide en 100 hellers. Aproximadamente, un euro equivale a 27,47 coronas, aunque la cotización puede variar ligeramente cada día. Existen billetes en circulación por valor de 20, 50, 100, 200, 500, 1.000, 2.000 y 5.000 coronas, mientras que las monedas de curso legal son de 50 hellers, 1, 2, 5, 10, 20 y 50 coronas. En una de sus caras, aparece un león rampante, que es el símbolo del país.

Dado que es difícil conseguir moneda checa en España, lo más sencillo es hacer el cambio a la llegada, en el mismo aeropuerto, en el hotel o en los bancos y cajas locales. Desconfía de quienes ofrecen cambio en la calle, ya que acostumbra a ser estafadores.

De todos modos, recuerda que la mayoría de establecimientos admiten el pago con las tarjetas de crédito más habituales, aunque aún son pocos los restaurantes, tiendas y hoteles que aceptan American Express.

Finalmente, ten presente que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, en la República Checa está permitido importar o exportar moneda, con un límite de 10.000 euros o equivalente.

Idioma

La lengua oficial de la República checa es el checo, una lengua eslava que emplea el alfabeto latino y diversos acentos diacríticos. Aunque buena parte de la población no domina el inglés, en los hoteles y establecimientos turísticos los empleados suelen manejarse en este idioma sin problemas.

Electricidad

La corriente eléctrica en Praga es de 230 voltios y, al igual que en España, se utilizan enchufes de dos patillas, por lo que no necesitarás un adaptador para tus aparatos electrónicos.

Tasas del país

No hay que abonar ninguna tasa antes de salir de la República Checa.

Compras

Los objetos más tradicionales de Praga son el cristal de Bohemia, la porcelana, los juguetes de madera y las antigüedades. A su vez, en algunos puestos callejeros se pueden encontrar recuerdos de la época soviética, como condecoraciones militares, uniformes del Ejército Rojo o muñecas rusas (las famosas matrioskas). Asimismo, Praga es una ciudad repleta de librerías que atestiguan el rico pasado literario de la ciudad. En ella encontrarás libros en distintos idiomas.

Aduanas

Los ciudadanos comunitarios que viajen entre países de la Unión Europea, como en el caso de la República Checa, no están sujetos a límites de cantidad en lo que a compras se refiere, siempre y cuando se trata de artículos para un uso personal y que sean legales

Guía de
Budapest

Budapest es doblemente extraordinaria. Por un lado, por el innegable magnetismo que destilan sus incontables monumentos, dignos depositarios del esplendor imperial de los Habsburgo. Y por el otro, por ser un prodigio de arquitectura civil y palaciega en un país donde el paisaje rural es la tónica dominante. Como una amapola que exhibe sus colores en un anodino campo de trigo, la capital húngara es un desafío en sí misma.

Nacida en 1873 de la unión de Buda y Pest, y mecida por las aguas del Danubio, esta urbe de ensueño es el motor político, administrativo, comercial y cultural de Hungría, pero también uno de los centros turísticos más importantes de Europa oriental.

A esta última circunstancia han contribuido decisivamente sus fascinantes edificios. Una belleza que se refleja a la perfección en monumentos tan emblemáticos como el castillo de Buda, la iglesia de Matías, la basílica de San Esteban, la Ópera Nacional de Hungría, el bastión de los Pescadores, el Parlamento, el puente de Cadenas o su ciudadela.

Sin embargo, antes de desplegar este generoso abanico de lujo y savoir-faire, Budapest ha tenido que hacer frente a una historia azarosa y convulsa. Desde el traslado de la capital del país a Buda en 1370, auspiciado por Luis I el Grande, la ciudad ha mantenido un pulso constante con la continua amenaza de los turcos y las revueltas campesinas, que se convirtieron en un fenómeno habitual en el siglo XV. Conquistada por los otomanos en 1541, no tardaría en pasar a manos de Austria, en una época marcada por los levantamientos de la nobleza húngara contra el despotismo de los emperadores austríacos.

Todo empezó a cambiar en 1848, cuando los liberales lograron imponerse en la Dieta, promulgando la igualdad fiscal y aboliendo la servidumbre. Sin embargo, Austria hizo patente su disconformidad pidiendo ayuda al zar Nicolás I e interviniendo en la zona. La preponderancia de los Habsburgo fue paliada con la constitución de una monarquía austrohúngara en 1867, pero que seguía siendo insuficiente para el pueblo. Su malestar desembocó en la proclamación de la independencia húngara en 1918, durante la Revolución de octubre. Tras una breve experiencia como república soviética en 1919, la monarquía regresó al año siguiente.

Con el país alineado en el bloque de las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial, la derrota de este bando motivó la proclamación, en 1949, de la República Popular Húngara, que tendría continuidad hasta la caída del Telón de Acero, a finales de los ochenta.

Tras ingresar en el la Unión Europea en el 2004, y después de superar una grave crisis económica que la situó al borde del rescate financiero, Budapest comienza a mirar sin complejos a las capitales occidentales, sabedora de que, pese a todo, sus calles y avenidas siguen emanando ese raro e impagable hechizo que, a ojos del viajero, la hacen única.

Plaza de los Héroes
¿Sabías que...?

...Budapest es la capital con mayor número de manantiales medicinales del mundo? De hecho, en ella se han contabilizado 118 de estas fuentes, de las que brotan diariamente 70 millones de litros de agua a una temperatura que oscila entre los 21 y los 78 °C.

Un buen lugar para disfrutar de sus propiedades es el hotel balneario Gellért, construido entre 1912 y 1918 al pie de la colina que le da nombre. Además de baños separados para hombres y mujeres, sus instalaciones cuentan con una piscina al aire libre, inaugurada en 1927 y con un mecanismo para generar olas, y una piscina termal de aguas medicinales.

Información útil

Preparando el viaje
Documentación necesaria

Si tienes la nacionalidad española y tu estancia va a ser inferior a 3 meses, no necesitarás visado para entrar en Hungría. En ese caso, bastará con que presentes un DNI o pasaporte en vigor. Recuerda que debes llevar este documento contigo en todo momento (o al menos, una copia del mismo). Además, lo necesitarás para poder registrarte en los hoteles.

En el caso de pérdida o robo del DNI o pasaporte, debes dirigirte a la Embajada de España en Hungría -(Eötvös utca, 11/B 1067 Budapest VI), donde te expedirán un salvoconducto para que puedas tomar el vuelo de vuelta sin problemas.

Vacunaciones y salud

No se exige ningún tipo de vacuna. Para cualquier información adicional, puedes dirigirte a tu centro de salud más cercano.

Ropa y material recomendados

Durante los meses de otoño e invierno, se recomienda que viajes con ropa de abrigo, ya que las heladas y nevadas suelen ser habituales. En primavera, opta por ropa de entretiempo (procurando tener siempre a mano un jersey algo más grueso, ya que suele haber cambios bruscos de temperatura), y en verano, pon en tu maleta camisetas y pantalones ligeros.

Y si tienes en mente visitar el balneario de Gellért, ¡no te olvides del bañador!

Diferencia horaria

La hora oficial en Hungría es la misma que la de la Península y las Baleares: GMT+1, y durante el verano, GMT+2.

En el destino
Moneda

Aunque Hungría es miembro de la Unión Europea desde el 2004, aún no ha adoptado el euro. De ahí que su moneda en curso continúe siendo el florín húngaro (HUF, forint en plural). Aproximadamente, un euro equivale a 250 florines. En cualquier caso, ten en cuenta que hay numerosos establecimientos que ya admiten el pago en euros y dólares.

A pesar de que no siempre es fácil conseguir moneda húngara en España, ésta se puede obtener en cualquier banco o cajero automático, así como en agencias de cambio de divisa. No obstante, el tipo de cambio más ventajoso lo suelen ofrecer los bancos, y con comisiones bastante más reducidas. Además, la mayoría de ellos anticipa dinero en efectivo con cargo a tarjetas Visa y MasterCard.

Idioma

El idioma oficial de Hungría es el húngaro, una lengua urálica hablada en todo el país y ciertas áreas de Rumanía, Eslovaquia, Ucrania, Serbia, Croacia, Austria y Eslovenia. A pesar de que la capital del país es uno de los principales destinos turísticos de Europa del Este, no es fácil encontrar gente que se defienda en inglés en Hungría -sobre todo, entre los sectores de población de más edad-, y mucho menos fuera de Budapest o de los lugares frecuentados por visitantes extranjeros.

Electricidad

La corriente eléctrica en Hungría es de 220 voltios y, al igual que en España, se utilizan enchufes de dos patillas, por lo que no necesitarás un adaptador para tus aparatos electrónicos.

Tasas del país

No hay que abonar ninguna tasa antes de salir de Hungría.

Compras

Entre los productos típicos, destacan las tallas de madera, las blusas campesinas bordadas, las porcelanas y las antigüedades. Del mismo modo, también se aconseja comprar ropa prêt-à-porter y prendas confeccionadas a medida en algunas de las muchas sastrerías que abren sus puertas en Budapest, ya que los precios son una auténtica ganga. Asimismo, puedes encontrar grabaciones de música tradicional húngara y clásica a muy buen precio. Y por supuesto, no puedes dejar de adquirir una botella de alguno de los excelentes vinos que se producen en Hungría, y entre los que merece una especial atención el Tokay.

Aduanas

Los ciudadanos comunitarios que viajen entre países de la Unión Europea, como en el caso de la Hungría, no están sujetos a límites de cantidad en lo que a compras se refiere, siempre y cuando se trata de artículos para un uso personal y que sean legales.

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