Aunque la isla de Mallorca es conocida en todo el mundo por la belleza de sus playas y calas, alberga también una riqueza de paisajes y un conjunto monumental que no debemos perdernos, a la vez que nos propone un sinfín de actividades culturales y de ocio que harán las delicias de los viajeros. Eso sin tener en cuenta su exquisita y variada gastronomía, que ahonda sus raíces en pleno corazón del Mediterráneo.

Menorca, por su parte, nos ofrece igualmente un idílico abanico de playas y calas donde bañarse y disfrutar del paisaje, a la vez que su eterna tranquilidad y sosiego nos recorre todo el cuerpo. Al mismo tiempo nos permite realizar un viaje hasta los orígenes de la Humanidad, a través de sus enigmáticas y megalíticas construcciones prehistóricas, y nos invita a deleitarnos con su belleza gracias a la gran oferta de actividades de todo tipo que propone a lo largo de toda la isla.   

¡No pierdas la oportunidad de enamorarte de estos dos pequeños paraísos mediterráneos!

Descubre el programa del viaje

Islas Baleares

Día 1: España - Mallorca

Salida del vuelo con dirección a Palma. Llegada y traslado al hotel. Alojamiento.

Día 2: Mallorca

Día libre para disfrutar del destino. Alojamiento.

Día 3: Mallorca

Día libre para disfrutar del destino. Alojamiento.

Día 4: Mallorca

Día libre para disfrutar del destino. Alojamiento.

Día 5: Mallorca - Menorca

A la hora programada, traslado al aeropuerto para tomar un vuelo hacia Menorca. Llegada, traslado hasta el hotel y alojamiento.

Día 6: Menorca

Día libre para disfrutar del destino. Alojamiento.

Día 7: Menorca

Día libre para disfrutar del destino. Alojamiento.

Día 8: Menorca - España

A la hora programada, traslado al aeropuerto de Menorca para regresar a la ciudad de origen.

Palma

Situada frente a una amplia y hermosa bahía, la ciudad de Palma –capital de Mallorca– resume en buena medida los encantos de toda la isla, pues combina sus encantadoras playas con diversas propuestas culturales, artísticas y monumentales de gran interés. A caballo entre un fantástico legado histórico y su modernizada apertura al mundo, la ciudad ha sabido mantener intacta su esencia. Además de ser una base ideal desde donde conocer el resto de la isla y de disponer de una gran oferta de bares y restaurantes donde disfrutar de lo mejor de la gastronomía mallorquina, sus dimensiones reducidas y su clima bondadoso nos invitan a recorrerla a pie, por lo que no hay motivo alguno para no acercarse a visitar Palma y andar sin rumbo entre sus callejones.

Uno de los monumentos más icónicos de la ciudad es, sin duda, su impresionante catedral gótica, conocida entre los locales como “la Seu”. Dominando toda la bahía desde lo alto de la antigua muralla, esta colosal edificación –erigida entre los siglos XIII y XIV sobre la antigua mezquita– destaca por la altura de su nave principal y por su inmenso rosetón, considerado el más grande de Europa dentro del periodo gótico. De entre los artistas más importantes que han contribuido a aumentar la belleza del monumento destacan Antoni Gaudí y Miquel Barceló.        

Junto a la catedral se encuentra el Palacio de la Almudaina, que con su forma y su nombre nos remite al pasado islámico de la isla, pues fue erigido entonces para servir como alcázar defensivo. Con la conquista cristiana de Mallorca el edificio sufrió una importante modificación y pasó a convertirse en la residencia real, por lo que actualmente durante la visita podemos disfrutar todavía de su rica decoración. No muy lejos de aquí podemos encontrar Sa Llotja, otro de los monumentos insignes del gótico mallorquín, que sirvió antiguamente como lonja de contratación y que actualmente alberga diversas exposiciones artísticas.

Uno de los puntos neurálgicos de Palma es la Plaza Mayor, de clara inspiración modernista, donde se concentran un buen número de terrazas donde sentarse a tomar algo y desde donde parten algunas de las calles comerciales más importantes de la ciudad. Desde allí, tomando la calle Colom en dirección sur se llega hasta la Plaza de Cort, que recibe el nombre del edificio que acoge el Ayuntamiento de la ciudad. Allí, además del edificio municipal, se levanta el célebre y majestuoso olivo centenario.

Te interesa saber...

…que en las afueras de la ciudad de Palma, a apenas unos pocos kilómetros del centro, se sitúa el majestuoso Castillo de Bellver, el único castillo de planta circular que se encuentra en España. Su nombre –que en catalán significa “buena vista”– refiera a su ubicación privilegiada, pues el castillo se asienta sobre una pequeña colina a orillas del Mediterráneo.

Fue erigido durante el siglo XIV como residencia real –en él habitaron Jaime II y Jaime III, pero a lo largo de su historia ha servido también como cárcel y como fábrica de monedas. De su construcción exterior destacan el foso y los torreones, presididos por la Torre del Homenaje, mientras que en el interior se encuentra el Museo de Historia de la ciudad.     

  

Serra de Tramuntana

El conjunto montañoso de la Serra de Tramuntana, que ocupa una extensión aproximada de unos noventa kilómetros de largo, fue declarado hace algunos años como Patrimonio Mundial por la UNESCO en reconocimiento a la armoniosa convivencia que los humanos han tenido con la naturaleza a lo largo de los siglos. Algo que ya descubrieron en el siglo pasado los primeros viajeros extranjeros –de entre los que destaca la figura del archiduque austríaco Lluís Salvador–, que quedaron prendados para siempre de este maravilloso rincón de la isla.        

Salpicando este territorio encontramos una veintena de encantadoras localidades que, rodeadas del espléndido pero abrupto paisaje que las envuelve –con algunos picos que superan incluso los mil metros de altitud–, han sabido adaptarse inteligentemente a su entorno y nos invitan hoy a conocer su belleza, sus tradiciones y su cultura centenaria. De entre estas poblaciones pueden destacarse la de Valldemossa y Deià, que se encuentran situadas no muy lejos una de la otra y a escasos kilómetros de la capital.

La localidad de Valldemossa es posiblemente uno de los más visitados de la zona, siendo también uno de los que ofrece mejores servicios a los visitantes, pues disfruta de numerosos lugares y monumentos de gran interés, como la Real Cartuja o Cartoixa” –donde pasó un invierno el célebre pianista Chopin y la escritora francesa George Sand–, el Palacio del Rey Sanho –residencia real de origen medieval que acogió al poeta Rubén Darío–, el Centro Cultural Costa Nord o la casa natal de Santa Catalina Thomàs, una religiosa muy venerada en la isla. Además de todo ello, cabe destacar también el Puerto de Valldemossa, un antiguo pueblo de pescadores que recibe el nombre de Sa Marina y al que se accede por carretera salvando un importante desnivel.

Sin embargo, no hay visita completa a Valldemossa sin probar dos de sus delicias gastronómicas más apreciadas, que son la coca de patata y la horchata de almendras. La primera de ellas, que puede tomarse sola o acompañada de una taza de chocolate caliente, es especialmente apropiada en invierno, mientras que la segunda de ellas, que suele servirse bien fría, es ideal durante los meses de más calor.

El pueblo de Deià, por su parte, encandila también a sus visitantes con su belleza natural y sus casas de piedra encaramándose en la ladera de la montaña. De marcado carácter bohemio, esta pequeña localidad ha sabido mantener su calma y su esencia, permaneciendo casi inmutable en el tiempo. No es de extrañar pues que durante décadas haya atraído a ilustres artistas y escritores de la talla de Robert Graves, del cual podemos visitar hoy la Casa-Museo en la que vivió durante varios años. Otros de los lugares que merece la pena conocer durante la visita son la iglesia parroquial –donde encontramos además el Museo Parroquial y el cementerio municipal–, el Museo Arqueológico y Cala Deià, un idílico puerto natural flanqueado por la Serra de Tramuntana.                      

¿Sabías que...

…muchas de las excursiones más emblemáticas de Mallorca se encuentran en la zona de la Serra de Tramuntana? Una de ellas es la que lleva hasta Sa Foradada, una icónica roca en mitad del mar característica por tener un enorme agujero en el centro.

A pesar de su baja dificultad, por lo que puede realizarse en familia, los parajes que se recorren son espectaculares, por lo que aquellos que dispongan de tiempo no deberían desaprovechar la oportunidad. 

Sóller

Una de las localidades más emblemáticas y conocidas de la Serra de Tramuntana es la de Sóller, situada en un hermoso valle al noroeste de la isla de Mallorca. Su largo aislamiento geográfico le ha permitido configurar y conservar hasta nuestros días su carácter propio –reconocible incluso en el habla–, por lo que sin duda se ha convertido en uno de los pueblos con más identidad.

Rodeado de naranjos y olivares, Sóller nos presenta un fantástico conjunto de encantadoras calles empedradas y fachadas adornadas con plantas, así como un bello legado de palacetes, edificios religiosos, monumentos y casas señoriales que dejan constancia de aquellos que hicieron fortuna en sus negocios en el extranjero durante los siglos anteriores. No es casualidad que fuera precisamente en esta localidad donde floreciera inicialmente el modernismo en la isla.

La mejor manera de acceder a esta localidad es, sin duda, a bordo del centenario tren de madera que conecta Sóller con la capital mallorquina, a través de un encantador recorrido por el mismo corazón de la sierra –un paraje declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO–. Una vez allí, de entre los monumentos más representativos que pueden visitarse cabe destacar la Iglesia de San Bartomeu, situada en la plaza principal, un edificio que combina el estilo modernista con el barroco y el neogótico, con algunos detalles románicos. Durante la visita no hay que perderse tampoco los edificios modernistas de Ca’n Prunera y del Banco Central Hispano, ni dejar pasar la oportunidad de deambular sin rumbo por las encantadoras calles del casco antiguo. Aquellos que quieran saber más sobre la flora y la fauna características de las Islas Baleares pueden acercarse al Museo Balear de Ciencias Naturales y Jardín Botánico, que incluye además ejemplares de plantas de otras regiones del Mediterráneo y de las Canarias.   

Finalmente, otro de los mejores lugares para visitar es el Puerto de Sóller, situado a escasos kilómetros del centro, al que se puede acceder a bordo de un tranvía. Además de disponer de dos playas de gran belleza, donde uno puede bañarse o dar una caminata por el paseo marítimo, el puerto es también un sitio ideal para realizar algunas compras o para tomarse algo tranquilamente viendo la puesta de sol.               

Te interesa saber...

...que el Tren de Sóller fue inaugurado en el año 1912, uniendo así las localidades de Palma y Sóller en un apasionante recorrido de casi treinta kilómetros a través de uno de los parajes más hermosos de Mallorca.  

Propulsado originariamente a vapor, desde el año 1929 funciona a través de la electricidad y actualmente solamente transporta pasajeros. Sus vagones de madera, que mantienen la esencia romántica del transporte, nos remiten hoy a su pasado centenario.     

Playas de Mallorca

Uno de los mayores reclamos de la isla de Mallorca son sus playas de postal, marcadamente mediterráneas y generalmente de fácil acceso. Las hay de todo tipo, desde amplios arenales hasta pequeñas calas recónditas, con todos los servicios o apartadas de los circuitos más turísticos, por lo que puede decirse que existe una playa favorita para cada uno.

Una de las más bellas y espectaculares de toda la isla se encuentra en pleno corazón de la Serra de Tramuntana y se sitúa en la desembocadura de un torrente, flanqueada por un enorme desfiladero de rocas. La playa recibe el nombre de Sa Calobra y, aunque se puede acceder por carretera, hay una emblemática excursión a pie que lleva desde el pueblo de Escorca hasta la playa. También en la zona de la sierra se encuentra Cala Estellencs que, aunque es mucho menos transitada que la anterior, ofrece también una espectacularidad paisajística sobrecogedora.

En el norte de Mallorca se encuentran las playas que se encuentran alrededor de la Bahía de Alcúdia, que principalmente son extensos arenales que disponen de todos los servicios para los bañistas, por lo que se trata de un lugar ideal para visitar en familia. Entre ellas cabe destacar la playa de Alcúdia, Son Serra de Marina y la playa de Muro. En la cercana Bahía de Pollença se encuentra también la Playa de Formentor, que además de contar con un agradable paseo marítimo, permite combinar su visita con la subida al faro de Formentor, uno de los mejores miradores de la isla. Más hacia el este, cerca de las poblaciones de Artà y Capdepera cabe destacar Cala Mesquida, Cala Agulla, Cala Estreta, Cala Mitjana y Cala Torta.

En la costa Este, por su parte, destaca la hermosa playa de arena de Cala Millor, que además de ser un lugar estupendo para el baño permite pasear tranquilamente a su alrededor e incluso alquilar una bicicleta. En dirección sur nos encontramos con la tranquila Cala Varques, situada en el municipio de Manacor, a la que se accede tras una breve caminata. Siguiendo en la misma dirección accederemos a Cala Mondragó –situada dentro del Parque Natural del mismo nombre– y al Caló des Moro, ambas situadas en el municipio de Santanyí.

Ya en la punta sur de la isla no debemos perdernos una de las playas más bonitas y populares entre la población local. Se trata de la playa de Es Trenc –junto a la que se encuentra una prolongación conocida como Es Carbó–, un virgen y extenso arenal de aguas cristalinas que, aunque en ocasiones recibe la visita de multitud de bañistas, su extensión la convierte en un lugar imprescindible para disfrutar del auténtico paisaje mediterráneo.

Te interesa saber...

…que el clima predominante en la isla de Mallorca es típicamente mediterráneo, con una fuerte influencia de la presencia del mar y con buena parte de las precipitaciones concentradas entre los meses de septiembre a noviembre.

Sin tener en cuenta las regiones montañosas, la temperatura media anual ronda los 17°C, por lo que las aguas presentan una temperatura idónea para el baño durante buena parte del año.

Andratx

A pocos kilómetros de la capital mallorquina se encuentra el municipio de Andratx, situado en un privilegiado entorno natural a caballo entre la Serra de Tramuntana y el mar Mediterráneo. Además de contar con diversas localidades de interés y algunas hermosas playas, pertenecen a este municipio el Parque Natural de Sa Dragonera y la Reserva Natural de La Trapa, por lo que son muchos los motivos para no perderse este maravilloso rincón de Mallorca.

Con una larga tradición marinera a sus espaldas, las localidades que conforman Andratx se han ido adaptando a lo largo de los años para ofrecer a sus visitantes todo tipo de servicios –restauración, ocio, alojamiento, etc.–, sin perder nunca su vinculación con el mar y la esencia que caracteriza este territorio. Entre el extenso patrimonio cultural que podemos encontrar aquí cabe destacar la Torre des Cap Andritxol –una arquetípica construcción defensiva contra los piratas–, el castillo de Son Mas y la iglesia de Santa María de Andratx, levantada originariamente en el siglo XIII y reformada por completo en el XVIII.

Junto a todo ello encontramos dos de los espacios naturales más bonitos de Mallorca y que se han convertido en una visita imprescindible. El primero de ellos lo conforma el Parque Natural de Sa Dragonera –compuesto por la isla de Sa Dragonera y los islotes de Es Pantaleu y Sa Mitjana–, al que se accede a través de una pequeña embarcación y que permite realizar un fantástico recorrido a pie para disfrutar de la fauna y la vegetación autóctonas. El segundo es la Reserva Natural de La Trapa, situada en plena Serra de Tramuntana en el territorio que antiguamente ocupó un monasterio trapense y actualmente administrada por un grupo ecologista local.

Por último, no podemos olvidarnos de mencionar las maravillosas playas que pueblan todo el municipio de Andratx, siendo la zona de Sant Elm uno de los mejores lugares donde dirigirse para disfrutar del baño. Allí, entre las playas más conocidas encontramos la de Es Geperut, Es Carregador o la de En Basset, situada frente a la majestuosa isla de Sa Dragonera.

Un poco de historia

Los primeros indicios de asentamientos humanos en la zona de Andratx datan del año 1.300 a.C. y corresponden principalmente a edificios funerarios. Ya en el siglo VI a.C. llegó la presencia de griegos y cartagineses, que fueron sustituidos posteriormente por los romanos, de quienes quedan algunos indicios en el castillo de Son Mas.

Con la llegada de los musulmanes, en el siglo X, se estableció allí una alquería para la explotación agrícola del territorio, de la que quedan algunos vestigios relacionados con el aprovechamiento del agua. A comienzos del siglo XIII llegaron las tropas de Jaime I y la isla pasó a formar parte de su Corona y de la diócesis católica. En los siglos posteriores Mallorca sería asaltada en diversas ocasiones por piratas y corsarios, por lo que fue necesario tejer una red de torres defensivas en todo el territorio para proteger a la población local.

Pollença y Alcúdia

En el norte de Mallorca, custodiadas por las montañas que conforman la Serra de Tramuntana, se encuentran las bahías de Alcúdia y de Pollença. Se trata de dos de los lugares preferidos por los visitantes de la isla, en los que además de numerosas playas de gran interés y belleza, se hallan algunas de las localidades más interesantes de la zona, por lo que se trata de un sitio idóneo para visitar durante todo el año.

En el casco antiguo de la localidad de Pollença, que se erige alrededor de la Plaza Major bajo la falda del monte del Calvari, encontramos diversos monumentos de gran interés arquitectónico y artístico, como son el puente romano, el claustro y convento de Santo Domingo, los jardines de Joan March y la Font del Gall, una pequeña fuente coronada por la figura metálica de un gallo que se ha convertido en todo un símbolo de esta población.

Para verlo todo en perspectiva, una buena opción es dirigirse hacia el Cabo de Formentor, donde se ubica el mirador del Colomer o la atalaya de Albercuix, una antigua torre de vigilancia desde la que se obtienen unas vistas impresionantes. Del mismo modo, aquellos interesados en ver una interesante colección artística pueden visitar el Museo de Pollença, que combina las obras contemporáneas con las más clásicas.

En la localidad de Alcúdia, por su parte, encontramos uno de los conjuntos medievales mejor conservados de toda la isla, con un centro histórico que mantiene todavía sus murallas defensivas y algunas de sus puertas originales. En su interior destacan las iglesias de Sant Jaume y la de Santa Anna, así como el Museo Monográfico de Pol·lèntia, que expone diversas piezas extraídas durante las excavaciones arqueológicas realizadas en la ciudad romana de Pol·lèntia, ubicada en las inmediaciones de la localidad.

En las afueras de Alcúdia puede visitarse también la Ermita de la Victòria, un antiguo templo religioso situado en un idílico entorno paisajístico. Los amantes de la ornitología, en cambio, no pueden perderse la Reserva Natural de la Albufereta, ubicada entre las localidades de Alcúdia y Pollença, dos lagunas interconectadas situadas junto al mar en las que habitan numerosas especies de aves.

Gastronomía mallorquina

La región norte de Mallorca presenta una geografía envidiable, a caballo entre el mar y las montañas, dos de los elementos más influyentes en la deliciosa gastronomía local. De tradición típicamente mediterránea, algunos de sus platos más célebres son el tumbet, las sopes, los arroces de pescado o el pa amb oli.

De entre los embutidos más representativos, algunos de los cuales cuentan con el certificado de Denominación de Origen, se encuentran la sobrasada, los quesos, los botifarrons y el camaiot. De postre no hay que perderse las famosas ensaimadas, que pueden acompañarse de helado o de alguno de los licores típicamente mallorquines, como las herbes o el palo.

Cuevas del Drach y otras cuevas

Aunque Mallorca es internacionalmente conocida por la belleza de sus playas y paisajes, esconde bajo la superficie algunos recónditos lugares de tal belleza que nada tienen que envidiar a aquéllos. Se trata de diversas cuevas de gran espectacularidad que se encuentran repartidas a lo largo de todo el territorio, algunas de las cuales, además de estar decoradas con estalactitas y estalagmitas, albergan lagos de agua dulce en su interior.

A lo largo de los últimos años, la isla ha ido afianzándose como uno de los referentes mundiales en lo que se ha venido llamando “geoturismo”, siendo pionera en muchos aspectos a la hora de ofrecer un conjunto de actividades para conocer la belleza y características de la geología regional.

El conjunto de cavidades más conocido de los que actualmente pueden visitarse es posiblemente el de las Cuevas del Drach, situadas en las cercanías de Porto Cristo, que conecta cuatro cuevas a lo largo de más de mil metros de recorrido. En su interior encontramos el impresionante Lago Martel –uno de los lagos subterráneos más grandes del mundo–, que ha inspirado a artistas de la talla de Berlanga y que puede recorrerse a bordo de una pequeña embarcación.

Cerca de las anteriores podemos visitar las Cuevas dels Hams, que fueron las primeras del país en abrirse al público tras haber sido descubiertas en el año 1905. Además de contar también con un hermoso lago en su interior, conocido como el Mar de Venecia, otro de sus grandes atractivos lo encontramos en la cavidad que recibe el nombre el “Sueño de un ángel”, en la que las estalactitas adoptan peculiares formas que han dado origen al nombre de las cuevas –hams significa “anzuelos”–. En la misma zona de Porto Cristo se hallan también las Cuevas Blanques que, a pesar de sus dimensiones más reducidas, destacan por haber sido habitadas hasta finales del siglo XIX.

Del mismo modo, podemos destacar también las Cuevas de Campanet, que disfrutan de una extensión que alcanza los tres kilómetros cuadrados; las Cuevas de Artà, en las que puede verse una estalagmita que llega a superar los veinte metros de altura y que disfrutan de unas vistas magníficas sobre la bahía de Canyamel; y finalmente las Cuevas de Génova, que a pesar de ser las más pequeñas de la isla presentan también una interesante red de galerías subterráneas.

¿Sabías que...

…durante la Edad Media ya se conocían las Cuevas del Drach? Hay constancia también que durante finales del siglo XIX dos intrépidos exploradores se adentraron en estas cavidades, siendo entonces cuando se descubrió el lago que hoy lleva el nombre de uno de ellos. A pesar de ello, no fue hasta el año 1935 que, tras haber sido acondicionadas para facilitar el acceso, se permitió la visita de las cuevas.  

Mahón

El hecho de saber que durante el periodo medieval esta emblemática ciudad presentaba ya diversos recintos fortificados es buena muestra de la importancia estratégica que Mahón ha tenido a lo largo de la Historia. Aunque de estas antiguas murallas se conserven únicamente algunos indicios –como la puerta de Sant Roc–, todo el casco antiguo es un muestrario de los distintos pueblos que han poblado la ciudad.

Ubicada frente al mar, su importancia sigue estando vigente, pues actualmente ostenta la capitalidad de Menorca. Custodiando el Mediterráneo desde uno de los mejores puertos naturales de Europa, la ciudad de Mahón nos ofrece algunos monumentos más que interesantes, como la iglesia de Santa María o el edificio del Ayuntamiento, erigidos ambos en la neurálgica Plaza de España. Cabe destacar también los edificios del Teatro Principal, el Convento de la Concepción y las iglesias del Carmen y de Sant Francesc, convertida ésta en la sede del Museo de Menorca.

Otro de los grandes atractivos de Mahón lo encontramos en el conjunto de edificios de carácter defensivo y militar que fueron levantados entre los siglos XVI y XIX, con ejemplares tan espectaculares como el Castillo de San Felipe, el Fuerte de Marlborough y la fortaleza de La Mola. El primero de ellos, compuesto originariamente por cuatro imponentes baluartes, es el más antiguo de todos, aunque sufrió una importante remodelación posterior y finalmente fue demolido después de que Menorca fuera arrebatada a los británicos. A pesar de ello, se conservan todavía las galerías subterráneas, que se superponen en varios niveles y que representan una de las partes más interesantes de su recorrido.

El fuerte de Marlborough, por su parte, fue erigido durante el comienzo del siglo XVIII y su nombre da claros indicios de su origen claramente británico. Excavado en buena parte en la roca, su función principal fue la de proteger el cercano castillo de San Felipe y la entrada del puerto de Mahón. Actualmente, su visita nos permite realizar un auténtico viaje en el tiempo, a través de una serie de recreaciones y explicaciones que nos remiten al periodo convulso que vivió Europa en aquel entonces. Finalmente, al otro lado del puerto se alza la fortaleza de La Mola, una construcción erigida a mediados del siglo XIX sobre una colina con la finalidad de proteger también el puerto de la ciudad.  

Poblado talayótico de Trepucó

Por si fueran pocos los atractivos que nos regala la isla de Menorca, todo su territorio está repleto de los vestigios que dejaron los primeros habitantes de la isla. El conjunto prehistórico que allí encontramos, que actualmente es un candidato para convertirse en Patrimonio Mundial de la UNESCO, destaca entre otras cosas por su singularidad y por su buen estado de conservación.

Son diversos los yacimientos que pueden encontrarse, pero uno de los más destacados es el Poblado Talayótico de Trepucó. Se trata de uno de los más grandes de la isla y resume la importancia que tuvieron los asentamientos humanos la zona, con elementos tan representativos y enigmáticos como las taules y los talayots.

Ciutadella

Al carácter señorial de la localidad de Ciutadella se deja entrever nada más realizar el primer paso entre las calles de su casco antiguo. Ubicada en el extremo opuesto de la capital menorquina, esta emblemática población ha sabido conservar intacto buena parte de su legado monumental, que hoy nos muestra orgullosa y sabedora de su incalculable valor.

Si las piedras que han levantado la ciudad a lo largo de los siglos nos hablaran, contarían historias sobre leyendas medievales, sobre ataques de piratas temibles, sobre tradiciones que siguen vivas a pesar de los siglos y sobre los días en que Ciutadella fue la capital de toda la isla. Erigida en torno a la plaza de Es Born –la que fuera antaño la plaza de armas–, la localidad nos ofrece hoy un hermoso conjunto de callejones que nos invitan a recorrerla a pie.

Allí encontramos el edificio del Ayuntamiento, que data del siglo XIX y que ocupa el mismo lugar en el que se asentaba el alcázar defensivo erigido por los árabes. Como muestra de la importancia religiosa que Ciutadella ha tenido a lo largo de los siglos, hallamos repartidas por su territorio diversas iglesias, siendo por supuesto la Catedral la más impresionante de todas. Erigida durante el siglo XIV sobre la antigua mezquita aljama, sigue los cánones del estilo gótico.

Otros de los edificios religiosos más destacados son el Convento de Santa Clara y la Iglesia dels Socorrs, que alberga un hermoso claustro. Durante la visita de Ciutadella no pueden dejar de visitarse algunos palacios tan majestuosos como el de Olives, el de Salord o el del Conde de Saura, así como tampoco su espectacular puerto natural, en el que además se encuentran diversos bares y terrazas en los que tomarse algo tranquilamente.

En las afueras de Ciutadella, además de las bellísimas playas que se han convertido en seña de identidad de toda la isla, se encuentra una tumba prehistórica conocida como la Naveta des Tudons. Es posiblemente uno de los símbolos más representativos del periodo pre-talayótico en Menorca y fue construida siguiendo la técnica de la piedra en seco –es decir, sin la utilización de argamasa para aguantar la estructura–.                   

Fiestas de San Juan

Una de las fiestas más populares y multitudinarias que se celebran en las islas Baleares tienen lugar en Ciutadella durante los días previos al día de San Juan, que tiene lugar el 24 de junio. Con un marcado carácter tradicional que se ha conservado durante siglos, uno de sus principales distintivos es la importancia crucial que tienen los caballos durante las celebraciones.

Otro de los rasgos distintivos de estas fiestas es que en ella se representan los principales estamentos sociales, configurando así lo que se conoce como la Junta de Caixers. Ésta se compone de un representante de la nobleza, otro de la clerecía, uno de los artesanos y, finalmente, uno de la payesía

Binibeca

Situado a escasos kilómetros de la capital menorquina, la localidad de Binibeca –escrito también Binibèquer– representa a la perfección un antiguo poblado de pescadores. Fue ideado entre la década de los ’60 y los ‘70 para rememorar las características localidades menorquinas volcadas hacia el mar, y a día de hoy se ha convertido en uno de los destinos por excelencia en la isla.

Uno de sus principales atractivos lo encontramos en sus callejones laberínticos y sus impecables fachadas encaladas, que nos invitan a caminar sin rumbo hasta perdernos. Bañada por la luz del mediterráneo y por un silencio interrumpido únicamente por el murmuro del mar como telón de fondo, su visita resulta inevitablemente un momento de serenidad y paz.

Además de la acogedora calita frente a la que se ha establecido la localidad de Binibeca, muy cerca de allí se encuentran otras pequeñas playas que pueden visitarse –como Binidalí, Biniparratx o Binisafuller–, por lo que puede aprovecharse la visita del poblado para disfrutar del Mediterráneo.

Gastronomía menorquina

Uno de los grandes atractivos de la isla de Menorca es, sin lugar a dudas, su exquisita gastronomía, con creaciones tan conocidas internacionalmente como la sala mayonesa. La omnipresencia del mar en todo el territorio ha marcado inevitablemente la elaboración de sus platos, por lo que lo es de extrañar que muchos de ellos tengan como base el pescado y el marisco.

Es el caso de la coreada caldereta de langosta, los arroces de pescado o la sepia preparada al horno. Sin embargo, existen muchas otras especialidades locales, como el queso mahonés –que cuenta incluso con Denominación de Origen– o la ginebra, que mezclada con limonada se ha convertido en una de las bebidas insignes de Menorca.

Fornells

En la costa norte de Menorca se alza uno de los pueblos de pescadores con más encanto de la isla, pues además de asentarse frente a una amplia y hermosa bahía ha sabido mantener su carácter tradicional. Se trata del pueblo de Fornells, un apacible lugar donde disfrutar de la buena gastronomía costera y para realizar algunas actividades relacionadas con el mar.

De blancas casas encaladas y estrechas calles, este privilegiado mirador frente al Mediterráneo ofrece unos paisajes de gran belleza, así como también diversas calas y playas tranquilas. Abrigada además del viento, sus aguas ofrecen un lugar idóneo para la práctica deportiva, siendo el buceo y los paseos en kayak dos de las actividades más concurridas. Aquellos que quieran practicar con la tabla de surf o de windsurf encontrarán aquí también un rincón inmejorable para ello.

Nacida como defensa ante los ataques piratas, la localidad de Fornells disfruta de un interesante patrimonio histórico, concentrado principalmente en los alrededores de la plaza de s’Algeret. Entre los monumentos más interesantes cabe destacar la iglesia de Sant Antonio Abat –que se encuentra precisamente en la plaza mencionada– y las ruinas del Castillo de Sant Antoni, que fue demolido a finales del siglo XVIII. En las afueras de la localidad, saliendo en dirección norte y controlando todo el Cabo de Fornells, se alza una de las torres defensivas más grandes y espectaculares de Menorca, que fue erigida en el siglo XIX durante el dominio británico de la isla.    

Por último, cabe destacar el muelle de Fornells, que además de conservar la esencia marinera de este pueblo tradicional presenta numerosos bares y restaurantes en los que disfrutar de la auténtica gastronomía menorquina. El plato por excelencia que se prepara aquí es la caldereta de langosta, que además de ser uno de los más coreados de la isla es todo un lujo para el paladar. Su preparación, que se realiza en una cazuela plana de barro, es bastante sencilla, pues el secreto radica principalmente en la calidad de los productos principales.      

 

Un poco de historia

El refugio natural que supone la bahía de Fornells y la idoneidad del terreno para establecer unas salinas han hecho que a lo largo de los siglos hayan sido diversos los asentamientos humanos que se han producido en el lugar. A pesar de la existencia de una iglesia paleocristiana en la zona, el pueblo como tal no llegó a fundarse hasta comienzos del siglo XVII.

El motivo fueron los sucesivos ataques piratas –siendo “Barbarroja” el más conocido de los que llegaron a las costas menorquinas–, que destrozaron los asentamientos existentes y forzaron a la Corona a levantar algunas fortificaciones como el Castillo de Sant Antoni. Un castillo que, después de haber sido ocupado previamente por franceses y británicos, fue demolido a finales del siglo XVIII por orden del monarca español.     

Cova d’en Xoroi

Si hay un sitio realmente especial en Menorca, éste es sin duda la Cova d’en Xoroi. Se trata de una impresionante cueva natural situada en lo alto de un vertiginoso acantilado frente al mar, por lo que se ha convertido en uno de los miradores más espectaculares y hermosos de los que podemos encontrar en la isla.

Abierto durante casi todo el día, este recinto presenta distintas terrazas en los que disfrutar del paisaje y de la música que acompaña la visita. Por la mañana se trata de un sitio ideal para tomar un aperitivo, mientras que por la tarde es perfecto para disfrutar de una puesta de sol inolvidable. Aquellos a quienes les guste bailar pueden acercarse a la cueva durante la noche, cuando se convierte en una discoteca única y muy frecuentada.

Cuenta la leyenda...

…que un hombre llamado Xoroi llegó por mar a la costa menorquina, siendo posiblemente víctima de un naufragio, y se refugió en una cueva. Coincidió que en aquel entonces desapareció una de las muchachas de una casa de campo situada en los alrededores de la cueva, sin que se volviera a saber nada más de ella.

Años después, durante el invierno, una fuerte nevada cubrió toda la región, y aparecieron en la nieve huellas que apuntaban en la dirección de la cueva. Cuando un grupo de hombres se acercaron hasta allí, encontraron a un hombre junto a la muchacha y tres niños. Xoroi, sintiéndose acorralado, se lanzó al mar seguido de su hijo mayor y nunca se volvió a saber más de ellos. Dicen que la mujer y los dos hijos restantes fueron llevados al pueblo de Alaior, donde pasaron el resto de sus días.

Playas de Menorca

Es sabido por todos que uno de los grandes atractivos de la isla de Menorca son sus maravillosas playas de ensueño, tan marcadamente mediterráneas que a veces parece imposible que exista tal belleza. Las hay de todo tipo, desde las acogedoras playas de arena hasta las abruptas caletas escondidas, así que solamente hay que saber dónde dirigirse para encontrar la playa que prefiera cada uno. 

Dentro de lo que se conoce como el Camí de Cavalls –un conocido recorrido que rodea toda la isla y que literalmente significa “camino de caballos”– es donde se encuentran la gran mayoría de las playas menorquinas, por lo que acceder a ellas no suele ser un problema. Sí que hay que tener en cuenta a la hora de dirigirnos hacia alguna playa la previsión meteorológica relacionada con el viento, pues en algunas ocasiones éste puede llegar a soplar con mucha fuerza.

Generalmente las playas menorquinas se dividen entre las que se encuentran en la costa norte, mucho más virgen y salvaje –aunque normalmente con poca vegetación–, y las que se encuentran en la costa sur, a resguardo de los vientos de Tramuntana, por lo que el paisaje resulta más amable y las aguas, por lo general, más tranquilas. En la zona norte, en la parte más cercana a la capital, podemos encontrar algunas playas como Es Grau –una de las mejores para visitar en familia–, Cala Tortuga y Cala Presili, dos enormes playas vírgenes cerca de las que se puede visitar el faro de Favàritx.

En el centro de la cara norte encontramos la maravillosa playa de Cavallería –una de las más populares de Menorca– y Cala Pregonda, un lugar excepcional para la práctica del buceo al que se accede andando y que se popularizó enormemente tras aparecer en un conocido anuncio televisivo. Más cerca de la localidad de Ciutadella –pero también en la costa superior de Menorca– se encuentra la playa de La Vall y la paradisíaca Cala Pilar, un idílico rincón al que se accede únicamente tras una considerable caminata.

También en la zona oeste de la isla, pero ahora ya en la costa sur, se encuentran otras playas maravillosas, como son Cala Turqueta, Cala Es Talaier y Cala Macarella, así como también la cercana y más pequeña Cala Macarelleta. Ya en el municipio de Ferreries se encuentran, a poca distancia una de la otra, Cala Mitjana y Cala Galdana, cerca de las que puede visitarse Cala Escorxada. En dirección este nos encontramos con la playa de Binigaus y la playa de Son Bou, una de las más largas de Menorca. Finalmente, cerca ya de la zona de Mahón encontramos Cales Coves –a poca distancia de la conocida Cova d’en Xoroi–, Cala Porter y la playa de Binibeca, ubicada frente a un encantador pueblo de pescadores.

Te interesa saber...

…que el Camí de Cavalls –oficialmente conocido como GR-223–, es un antiguo camino que rodea toda la isla de Menorca. Aunque se desconoce con certeza su origen, parece ser que ya durante la Edad Media se utilizaron algunos de los tramos actuales para facilitar las labores defensivas, y durante el dominio británico sirvió como Camino Real y de comunicación interna.

Su nombre deja ya constancia de la importancia que los caballos han tenido desde antaño en la sociedad menorquina y el camino se considera hoy en día por sus habitantes como una parte más de su patrimonio histórico. El recorrido puede realizarse en varias etapas –entre 3 y 13–, ya sea andando, en bicicletas de montaña o mediante trail running.

Guía de
España

Denominado oficialmente Reino de España, el país dispone de una superficie total de 504.645km2, que le convierte en el cuarto país más extenso del continente europeo. Fronterizo con Francia, Andorra, Portugal, Reino Unido –Gibraltar– y Marruecos, está organizado en diecisiete comunidades autónomas y dos ciudades autónomas, encontrándose principalmente su territorio en la Península Ibérica y en los archipiélagos de las Islas Baleares y de las Islas Canarias.

Sus dimensiones y su situación geográfica, así como su orografía, le propician una gran diversidad de paisajes y climas, que van desde el clima oceánico del litoral cantábrico hasta el clima de alta montaña que encontramos en cordilleras como los Pirineos, pasando por el clima subtropical de las Canarias y el semiárido que encontramos en algunas zonas de Almería. Sin embargo, es el clima mediterráneo el predominante en buena parte de su geografía, dotado de temperaturas suaves y precipitaciones durante buena parte del año, a excepción del verano.

El castellano es el idioma oficial del Estado, existiendo otras lenguas que son cooficiales en determinadas comunidades autónomas, conforme a los distintos Estatutos de Autonomía con los que se organiza el territorio. En relación a su población, España supera los cuarenta y cinco millones de habitantes, con una distribución irregular a lo largo del territorio y una densidad mediana bastante menor a la media del resto de países de Europa Occidental.

Por lo que respecta a la cuestión religiosa, el Estado se autodefine en la Constitución como aconfesional, garantizando la libertad religiosa y de culto de los individuos. Tradicionalmente, sin embargo, el catolicismo es la religión predominante en el país –con cerca del 70% de la población, incluyendo a los no practicantes–, seguido en número de miembros por el protestantismo y el islam.

Dicho todo esto, sólo queda dejarse llevar por la curiosidad y acercarse a conocer la variedad de territorios y tradiciones que componen el país a través de cualquiera de nuestros circuitos.

Comunidades Autónomas
¿Sabías que...

…en España existen un total de diecisiete Comunidades Autónomas y dos Ciudades Autónomas? Cada una de ellas cuenta con sus propias características y competencias políticas, tal como se estableció en la Constitución de 1978 y en los sucesivos pactos, dividiéndose a su vez en diferentes provincias.

Actualmente se considera que el nombre del país procede de la palabra latinaHispania”, nombre con el que hacía alusión a la Península Ibérica tras la conquista romana. Éstos fueron precisamente uno de los numerosos pueblos que habitaron estas tierras, aprovechando su situación geográfica estratégica y considerando que más allá del océano se hallaba el fin del mundo.     

Debido a la influencia que los diferentes pueblos dejaron en las distintas comunidades –cada una de ellas con su particular Historia–, y aunque formen parte del mismo Estado, la inmensa variedad de rasgos propios, de monumentos interesantes y de celebraciones tradicionales, así como de su gastronomía convierten a cada Comunidad en un mundo particular, por lo que merece la pena visitar el territorio en toda su extensión.

España cuenta con una enorme variedad de paisajes de gran belleza –con diversas regiones catalogadas por ejemplo como Reservas de la Biosfera–, y se encuentra entre los países del mundo con un mayor número de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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