


Se trata pues de una estación de extremos, pero sin duda las virtudes superan de largo. Sólo resumiendo: unas vistas y paisajes de alta montaña sin parangón en el mundo, un pueblo encantador con ambiente montañés y de todo para después de esquiar, las mejores pistas negras de Francia, una nieve excelente en las muchas pistas de altitud, descensos míticos como la Vallée Blanche, innumerables descensos fuera pistas de 2,000 metros de desnivel,.... ¿ continuamos ?
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