
Lo mejor es la ubicación del hotel, ojo, está en segunda línea de playa (la foto de su página web engaña) pero en el centro del pueblo, en un sitio bonito y animado. Destacaría el trato de todo el personal del hotel, desde el director a la chica de la limpieza, que fue muy cercano y amable. El desayuno abundante, aunque eché en falta algún dulce más o al menos cambiarlo. La cena unos días mejores que otros, en general bien, al menos siempre se puede tomar algo a la plancha preparado al momento. Los postres fenomenal. En general, estuvimos muy a gusto.

Lo peor yo creo que es que le sobra una estrella, es un hotel reformado, pero sigue siendo un pelín antiguo, las habitaciones son amplias y en nuestro caso teníamos una terraza grande con vistas al mar, pero las camas son pequeñas y no muy cómodas, y el baño también es un poco antiguo. Por otra parte, señalar que está muy adaptado a los alemanes, lo cual es lógico teniendo en cuenta que fuimos los únicos españoles esos días en el hotel, por tanto el horario de las comidas y cenas es temprano (demasiado para nosotros) y la comida está adaptada a sus gustos (por ejemplo mucho cerdo y poco pescado). Los partidos de España del mundial los dieron en el salón por la cadena alemana, jaja, pero bueno sólo es una anédota.