
La habitación no está mal. El mobiliario es antiguo, aunque bien conservado. El personal amable. Es un buen hotel, limpio y aceptable. Las ventanas son nuevas, de pvc, lo que da buena sensación, aparte de aislate del exterior muy bien. También es importante el hecho de que tiene aire acondicionado individual para cada habitación. Si hace mucho calor viene de perlas.
La ubicación ideal para moverte tanto hacia Pompeia con el tren, como hacia la ciudad de Nápoles, ya que un monton de autobuses pasan por la plaza Garibaldi, además del metro. Por la noche hay buses nocturnos, aunque dicen que esta zona tiene cierto peligro de noche. Nosotros no tuvimos problemas: bajamos del bus y al hotel directos.