La Plaza de Santa Maria Novella es una de las más grandes del centro histórico de Florencia. Se ensanchó varias veces para que los fieles pudieran escuchar las prédicas de los monjes dominicanos.
En 1221, se emprendió la construcción de la nueva iglesia, bajo
dirección de Iacopo Talenti, que luego se convirtió en la nueva y
suntuosa sede del potente orden monástico. La fachada de la basílica es
una obra de arte renacimental.