Día 1: España - Ammán
Salida del vuelo con destino Ammán, puerta de entrada al universo jordano. A tu llegada al aeropuerto y tras recoger su equipaje, dirígete a las oficinas de alquiler del vehículo para formalizar el contrato y recoger el coche. Tendrás el resto del día libre para descubrir esta indómita ciudad. Se trata de una de las ciudades habitadas de forma continuada más antiguas del planeta, que permite tomar el pulso a un país entero y, entre una shisha y un buen té, podemos convertir lo caótico en encantador…Tiene una ciudadela romana fantástica en mitad del embrollo urbano sobre los cimientos de la vieja Rabbath-Ammon. No es díficil hacerse una idea de lo grandioso que fue el lugar siglos atrás. Paseando entre las columnas del Templo de Hércules uno se transporta a la antigua Roma. Cuenta además con una pequeña iglesia bizantina, el Palacio Omeya.....todos ellos reductos de la antigua Filadelfia. Como curiosidad, su nombre significa “la ciudad blanca”, y hay una normativa que obliga a construir todas las casas con piedra blanca. Como curiosidad, solo hay agua corriente un día a la semana, por eso es fácil ver depósitos de agua en los tejados de las casas de Ammán. Alojamiento.
Día 2: Ammán - Castillos de Ajloun - Jerash - Ammán
Hoy dedicaremos la jornada a visitar el Castillo de Ajloun y Jerash, una de las ciudades romanas más importantes y conservadas del Oriente Próximo. Antes de llegar al Castillo recomendamos hacer una parada para fotografiarlo sobre la colina, un emplazamiento que le otorga una vista privilegiada y estratégica sobre la zona. De arquitectura árabe, el Castillo fue construido en el s. XII para proteger las rutas comerciales principales que llevaban al Valle del Jordán y defender las minas de hierro de esta zona. El interior se encuentra totalmente restaurado y vacío pues fue el objetivo de varios ataques. Perfectamente iluminado para la visita, el interior está formado por una especie de laberinto de pequeñas habitaciones y pasillos. Una de ellas contiene un museo de vasijas y utensilios de la época. Por último, deleitate con unas maravillosas vistas al Valle del Jordán. Seguimos nuestro camino hacia Jesash. Las dimensiones de la Jerash o Gerasa romana son abrumadores, tan sólo comparables en Oriente Próximo con las de la ciudad de Palmira (antes de la guerra). Algunos de los elementos imprescindibles son el Arco del Triunfo, la avenida de columnas de 800 metros que dibujan el Cardo Máximo, la famosa plaza oval donde se siguen celebrando además festivales, el teatro sur (con capacidad para 5000 espectadores), el Macellum o ágora, así como los templos de Zeus y Artemisa. Regreso a Ammán. Alojamiento.
Día 3: Ammán - Mádaba - Monte Nebo - Petra
Mádaba hoy día es una parada obligada de visitantes y peregrinos que llegan a Jordania para admirar algunos de los mejores mosaicos bizantinos de Oriente Medio, sobre todo uno en especial. Y es que el suelo de la iglesia cristiana-ortodoxa de San Jorge conserva un gigantesco mosaico-mapa que refleja cómo era Tierra Santa allá por el siglo VI d.C, la cual no debía ser demasiado distinta a la época en la que sucedieron los principales capítulos narrados en los Evangelios en los que aparece Jesús de Nazaret. Jerusalén al detalle, las tierras de Palestina, la península egipcia del Sinaí, el curso del río Jordán, el Mar Muerto… todos aparecen en mayor o menor detalle. Este curioso mapa ha proporcionado información a los arqueólogos e historiadores sobre ciudades perdidas y escenarios bíblicos. Y eso que sólo ha sobrevivido una décima parte del mosaico original. Tras contemplar esta maravilla nos desplazaremos al Monte Nebo. La Biblia cuenta como Moisés llega hasta la cima del Monte Nebo y entonces Dios le muestra la Tierra Prometida, aunque no le permite ir al otro lado. De hecho las Santas Escrituras sitúan el Monte Nebo como la última morada del profeta (además de ser uno de los escondites donde estuvo el Arca de la Alianza). La tradición popular hizo que éste monte de más de 800 metros de altura desde en el que se llega a ver incluso Jerusalén durante días claros, fuese el bíblico Nebo, la tumba geográfica y espiritual de Moisés. Un rincón perfecto para disfrutar de uno de los mejores atardeceres del país. Por la tarde noche llegaremos a la bella Petra. Alojamiento.
Día 4: Petra
Un estrecho desfiladero (el Siq) deja a la vista un templo que ya vimos en Indiana Jones y la última Cruzada - el Templo de los Leones Alados-, el Khasné ó Tesoro. En la película, el Grial estaba escondido en un antiguo templo en la mitad del desierto, más exactamente en el cañón de la Media Luna. Si cabe, este escenario es el mejor regalo que podíamos esperar, la postal que todos venimos buscando. Después de él surge una retahíla de tumbas de reyes, una ciudadela en la que intervinieron los romanos (tiene incluso un anfiteatro) y un sendero ascendente con más de un millar de escalones que lleva hasta El Deir (El Monasterio), el edificio más hermoso que los nabateos fueron capaces de construir. Alojamiento.
Día 5: Petra - Wadi Rum - Áqaba
A mitad de camino entre Petra y Aqaba, el desierto arábigo penetra en Jordania con una alfombra de tierra rojiza y un universo de colinas de piedra, los jebels, que dibujan un escenario de película. Y tanto que de película, ya que todavía queda el lugar donde se escondía junto a sus hombres el mismísimo Lawrence de Arabia. Wadi Rum es un desierto para recorrerlo en 4×4, e incluso en camello (si el tiempo lo permite hasta en globo). Con los paisajes del desierto de Wadi Rum todavía en nuestra retina llegaremos a la ciudad de Áqaba, ciudad turística basada en el sol y playa, la parte más ociosa y banal de un viaje a Jordania. Dado que es la única salida al mar del país y hace frontera nada menos que con Israel, Egipto y Arabia Saudí, no está de más pasarse por allí y relajarse en el agua junto a la fauna marina que se puede observar con gafas y tubo. Alojamiento.
Día 6: Áqaba (Puerta de entrada al Mar Rojo)
Del Mar Rojo en días calmados destaca su inmensa luminosidad, la claridad de unas aguas en las que a los peces de colores de todo tipo se les escucha incluso morder el coral. Recomendamos contratar una excursión en barco para poder contemplar el fondo marino. Una de 3 horas por el Mar Rojo que incluya buceo puede suponer aproximadamente unos 30 DJ; y con almuerzo 40 DJ. Regreso al hotel en Áqaba. Alojamiento.
Día 7: Áqaba - Mar Muerto
Una etapa básica cuando se viaja a Jordania es la del Mar Muerto. Vivir una “Dead Sea Experience” en semejante emplazamiento es algo obligado. En realidad el Mar Muerto no es un mar sino un lago interior alimentado por el cauce del río Jordán y con un índice de salinidad nueve veces superior a la de cualquier océano del planeta. A una orilla queda Jordania, mientras que la otra deja a la vista Israel y los Territorios Palestinos. Este lugar aglutina tres facetas que lo convierten en algo muy especial: la primera ser el punto geográfico más bajo del planeta (416 metros debajo del nivel del mar), la segunda ser un punto mencionado en la Biblia y otros textos religiosos en diversas ocasiones y la tercera, ser uno de los balnearios al aire libre más grandes y antiguos que existen, ya que hasta Herodes vino a tratarse de una enfermedad cutánea. Bañarse en el Mar Muerto y flotar como si fuésemos un corcho es una sensación bastante curiosa que merece la pena experimentar. Luego, si nos apetece, nos damos unos barros (lodo negro extraído del fondo). Una vez embadurnado hay que sentarse al sol y esperar 15 minutos para que hagan efecto sus propiedades terapéuticas de rejuvenecimiento, regenerador celular, contra el reuma, la dermatitis, la artrosis y un largo etc. Pasado ese tiempo hay que volver a las aguas del Mar Muerto para aclararnos. Y, si el presupuesto lo permite, podemos probar las piscinas infinity del Zara Spa (dicen que el mejor spa de Oriente Medio) o almorzar en una terraza con vistas al desierto de Judea, Jericó y en días claros hasta Jerusalén. Alojamiento en la zona.
Día 8: Mar Muerto - As-Salt - Ammán
De camino de regreso a la capital, pasaremos por la antigua ciudad de As-Salt fue en su día el asentamiento más importante de la zona comprendida entre el Valle del Jordán y el desierto del este. Debido a su historia como un importante vínculo comercial entre el desierto del este y el oeste, fue un lugar muy importante para los muchos gobernantes de la región. Los romanos, bizantinos y mamelucos contribuyeron al crecimiento del lugar, pero fue a finales del siglo XIX y principios del XX, durante el dominio otomano, cuando As-Salt disfrutó de su época dorada. Levantada sobre tres colinas, As-Salt hace gala de varios lugares de interés más, como tumbas romanas en los alrededores de la ciudad, la Ciudadela y el emplazamiento de la fortaleza ayubí de principios del siglo XIII, construida por al- Ma’azzam Isa, el sobrino de Saladino poco después del año 1198 dC. También hay pequeño museo y una escuela de artesanía en la que se pueden conocer las técnicas de fabricación de la cerámica tradicional, los tejidos y la pintura y el tinte sobre seda. Llegada a Ammán, tan solo a media hora de distancia. Alojamiento.
Día 9: Ammán - España
Presentación en el aeropuerto con suficiente tiempo de antelación para devolver el coche de alquiler y tomar nuestro vuelo que nos llevará de regreso a la ciudad de origen. Llegada. Fin del viaje y de nuestros servicios.