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Guía de viaje Italia

Identificación

Italia: El país del arte, la arquitectura y la gastronomía

Italia, un banquete para el espíritu, los ojos y el estómago

Introducción Italia Existen tantas razones para visitar Italia que sería imposible enumerarlas. Herederos de más de tres mil años de historia, toda Italia es un libro de historia abierto a todos y cada uno, cada rincón de Italia se ofrece generoso y cuenta su historia a través de sus edificios, sus monumentos, su arte y su gastronomía.

Pero Italia también posee una geografía y un clima excepcional que se entibia a medida que descendemos hacia el sur, dueños orgullosos de un sol que no se apaga nunca: los lagos del norte, los Apeninos, las suaves colinas de la región Toscana, las playas, los volcanes...Italia se presta a las caminatas, a los paseos en bicicleta, a las vacaciones rurales.
Su arte culinario, que supo adoptar el mundo entero, cocina sana y refinada. El encuentro con el habitante y su calidad de vida...la famosa "dolce vita"...Italia nos brinda un viaje lleno de emociones, un clásico de Europa que merece la pena de descubrir una y otra vez.

El avión es medio más rápido para llegar a cualquier región de Italia, a todas ellas llegan vuelos internacionales o nacionales. Los vuelos no sólo son servidos por Alitalia, muchas otras empresas como Lufthansa, AirFrance y otras compañías también tienen vuelos internacionales que llegan directamente a ciudades como Pisa, Florencia, Venecia, Milán, Nápoles, Palermo...

Con respecto al tren, llegan los trenes de alta velocidad a Turín y Milán, desde estas estaciones se pueden realizar enlaces hacia todas las regiones de Italia (si bien este transporte es más económico también consume varios días de nuestras vacaciones, es algo que debemos tener en cuenta).

También podemos viajar a Italia en autobús desde cualquier país de Europa o en auto ya que existen numerosos túneles o pasos para ingresar en territorio italiano y la red de caminos está en muy buenas condiciones, aunque su calidad no es uniforme y varía según las regiones.

Circular por las autopistas tienen peaje, la Viacard, de diferentes valores, permite ir debitando los montos a cada trayecto y se puede comprar con tarjeta de crédito.  La autopista más importante es la autostrada "A1", columna vertebral de Italia, une Milán con Nápoles.

El tiempo que disponemos para nuestras vacaciones es fundamental a la hora de decidir un itinerario y organizar las mismas. ¡No es lo igual una escapada romántica a Venecia que un tour cultural a la península!

Para unas mini vacaciones de tres o cuatro días en Italia lo más conveniente es optar por una gran ciudad: Roma, Florencia o Venecia desbordan de monumentos, museos, jardines y cascos históricos. Entre uno y otro disfrutemos el paseo por sus calles, apreciemos la vida del ciudadano y tratemos de descubrir su verdadera idiosincrasia.
Si en cambio, preferimos huir de las grandes ciudades, la oferta rural de Italia es enorme, sus lagos, sus parques naturales, sus playas e islas ofrecen todo para descansar.

Si disponemos de por lo menos una semana, estos circuitos son una oferta tentadora y no es indispensable optar por vacaciones en auto o camping puesto que los transportes públicos de Italia, ya sean las líneas de autobuses o el tren, son muy eficientes y conforman una red que comunican todo el territorio.

  • Italia del norte, Milán y los lagos: tres días en Milán para admirar el Duomo, la Scalla, la iglesia Santa Maria delle Grazie y los tesoros de la pinacoteca Brera, luego tres días entre los lagos Como y Maggiore.
  • El Véneto: dos días en Verona, un día en Ravena (admirando sus célebres mosaicos) y tres días en Venecia (Piazza San Marco, basílica de San Marco, Palazzo Dogo, iglesia Santa Maria della Salute) y por supuesto pasear por el Gran Canal en góndola, si el presupuesto lo permite, o en el democrático vaporetto.
  • La región Toscana: un día en Pisa (el Baptisterio, el Domo, la torre inclinada), un día en Siena (plaza del Campo, el Domo, el Palazzo Pubblico), tres días en Florencia (il Duomo, la iglesia de la Santa Croce, el Ponte Vecchio, Piazza della Signoria, el Palazzo Pitti, la Galería de los Oficios) un día en la hermosa campiña Toscana.
  • Umbría: un día en Orvieto, un día en Asís (basílica de San Francisco, iglesia de Santa Chiara, catedral San Rufino) un día en Perugia (murallas, plazas, catedral gótica), un día en Gubbio (Duomo, Palazzo Bargello), playa en Rimini, sobre el Adriático o en su lugar día de esparcimiento en un parque de atracciones.
  • Roma: ¡cuatro días no son suficientes para descubrir la capital y la Santa Sede!, un día en Pompeya y un día en Nápoles.
  • Nápoles: un día en Pompeya y el Vesubio, tres días en Nápoles (Museo de Arqueología, il Duomo, il Castello Nuovo, la iglesia de Santa Chiara), un día en la isla de Capri, un día visitando el golfo de Nápoles o la costa amalfitana.
  • Sicilia: un día en Palermo (capilla Palatina, catedral Monreale), un día o medio día en Agrigente para visitar el Valle de los Templos, un día en Siracusa (teatro griego) y las hermosas playas de Sicilia, una excursión de un día en el Etna y terminar en Taormina con una excursión en barco por las islas eolias.

Un buen consejo es llegar a la ciudad de destino hacia el final del día, realizar una primera visita a fin de apreciar el urbanismo en su complejidad antes de comenzar a visitar los monumentos en su particularidad, al día siguiente.
No debemos olvidar que "Quien mucho abarca poco aprieta", es preferible visitar determinados lugares elegidos cuidadosamente, según nuestros gustos, que convertir la estadía en una carrera contra reloj.


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