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Guía de viaje Japón

Identificación

Japón: Tradición y modernidad en el país del Sol Naciente

Introducción

Introducción Japón Ningún territorio puede jactarse de haber mantenido viva una cultura milenaria y, al mismo tiempo, haberse convertido en un referente mundial de vanguardismo y progreso,... con una única salvedad. Nos referimos, como no podía ser de otro modo, al fascinante Japón.

Su condición de archipiélago —el país está formado en la actualidad por 6.852 islas— y una estricta legislación —que decretó su aislamiento internacional entre 1639 y 1854— son dos factores que han contribuido decisivamente a preservar tradiciones y formas de vida hoy por hoy imposibles de encontrar en cualquier otra parte del globo. Un buen ejemplo de ello es el arraigo con el que todavía cuenta la religión nacional de Japón: el sintoísmo, basado en la veneración de los espíritus de la naturaleza o kami. Todo ello unido al culto de la figura del emperador como divinidad.

Sin embargo, el País del Sol Naciente (éste es el significado de este topónimo en la lengua nipona) no es sólo la herencia de 250 años viviendo de espaldas al mundo. En efecto, la llegada de las potencias occidentales a la zona a mediados y el inicio de la industrialización —a mediados del siglo XIX— marcó el inicio del un espectacular crecimiento económico que lo convirtió, pese a los efectos de su derrota en la Segunda Guerra Mundial, en la segunda potencia mundial (1968). Un privilegio que aún mantiene, aun cuando el país lleva casi dos décadas sumido en dificultades monetarias. Esta situación es extensiva al ámbito político: desde 2006, la nación ha tenido un total de seis primeros ministros.

Desde el punto de vista de la población (integrada por 127 millones de personas), Japón destaca por sus elevados índices de concentración demográfica, especialmente en las grandes ciudades (336 habitantes por km2 de media). En su capital, Tokio, en la que residen 13 millones de japoneses, esta cifra se eleva a 5.937. Las causas de este fenómeno residen no tanto en la climatología —excepto en las islas septentrionales y las más meridionales, impera un clima templado— como en la accidentada geografía del país, circunstancia que provoca que el 80% del territorio japonés no sea apto para el asentamiento humano.

El 97% del territorio nipón lo forman sus cuatro islas principales: Hokkaido, en el norte; Honshu, en el centro del país y la más extensa, y Kyushu y Shikoku, al sur. La zona más próxima al Ecuador, sin embargo, es el archipiélago de Okinawa, integrado por 65 islas subtropicales. Entre ellas, Honshu es sin duda la que ofrece mayores alicientes desde el punto de vista turístico. Unos polos de atracción que conviven con el magnetismo que sus formas de cultura popular (como el manga o el anime) ejercen en Occidente.

El único requisito para entrar en el país es disponer de un pasaporte en vigor. Si la estancia en Japón es inferior a 90 días y no responde a motivos laborales, no se requiere visado. Eso sí: a la llegada al país, todos los extranjeros mayores de 16 años sin cargo diplomático o que viajen sin invitación oficial pasan un control de huellas dactilares y son fotografiados a su llegada. Del mismo modo, tampoco es necesaria ninguna vacuna. Para más información, se recomienda contactar con la Embajada de Japón en España (C/ Serrano, 109, Madrid).

En cuanto a la divisa, la moneda del país es el yen (1.000 yenes = 8,9 euros).

En lo que se refiere a los vuelos a Japón, ninguna compañía aérea ofrece trayectos directos desde España. El viaje, que suele durar unas 15 horas en total, incluye por lo menos una escala (por regla general, en Ámsterdam, Frankfurt o París). El aeropuerto de destino más recurrente es el de Narita (Tokio), aunque el de Kansai (Osaka) también enlaza con las principales ciudades españolas. Otras instalaciones que albergan conexiones internacionales (aunque por regla general procedentes de Asia) son los de Sapporo (Hokkaido); Hiroshima, Nagoya, Niigata y Sendai (Honshu);  Fukuoka y Nagasaki (Kyushu), y Naha (Okinawa).

Finalmente, por lo que respecta a la búsqueda de hoteles en Japón, el país acoge múltiples modalidades de alojamiento: hoteles de lujo, de clase media, económicos o de negocios (bijinesu hoteru) —incluyendo los pintorescos hoteles cápsula—, pensiones, albergues, campings... Asimismo, el país cuenta con una amplia oferta de alojamiento tradicional, entre los que se engloban los ryokan u hospederías. Algunas de ellos son edificios de la época Edo (1603-1868), y presentan estructuras de madera, cristal y bambú, biombos de papel y suelos recubiertos con tatamis. Pese a que en el país hay registrados más de 80.000 ryokan, sólo unos 1.200 ofrecen un servicio similar a los hoteles occidentales.

Otros establecimientos destacables son los minshuku —casas de huéspedes regentadas por familias y con tarifas económicas (normalmente entre 4.000 y 10.000 por persona y noche—, los hoteles enclavados en un complejo de aguas termales (onsen) o los refugios públicos (kokumin-shukusha). Cuando éstos se hallan en la montaña, reciben el nombre de yamagoya. Por último, conviene reseñar que algunos templos —por ejemplo, el del monte Koya— admiten huéspedes.

Se recomienda contratar un seguro de viaje personal que cubra los gastos médicos, ya que la asistencia sanitaria a extranjeros no es gratuita y conlleva costes elevados.

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