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Qué visitar en Islandia

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Islandia: A medio camino entre el hielo y el fuego

Desde Reikiavik hasta los volcanes de Snæfellsnes

Qué visitar en Islandia Doscientos volcanes (treinta de ellos en actividad), cientos de fuentes termales y géiseres, pozos en ebullición, glaciares majestuosos (el tercero más grande del mundo está en Islandia), alrededor de sesenta reservas naturales y tres magníficos parques nacionales hacen de este país el paraíso de los amantes de la naturaleza. Pero vamos a comenzar nuestro recorrido islandés por la capital, ya que los viajeros que se dirigen a este país entran por lo general a través del aeropuerto de Reikiavik. Es una ciudad pequeña pero vibrante y animada. La urbe más septentrional del planeta ofrece un lugar tranquilo, sin los agobios característicos de las grandes capitales, y un panorama de amplias calles con profusión de zonas verdes. En el centro de la ciudad, el Lago Thjörnin ofrece a los viandantes un magnífico lugar de relax y esparcimiento en donde disfrutar en verano de las excelentes temperaturas. Porque en Islandia, a pesar de su proximidad con el Círculo Polar Ártico, la Corriente del Golfo atempera el clima y evita los extremos.

El Casco Antiguo de Reikiavik es el lugar perfecto para caminar y contemplar hermosos edificios, como el Parlamento o la Casa de Gobierno. También merece la pena visitar el Museo Nacional, por su espléndida colección de piezas relacionadas con la historia y la tradición escandinava, y la Casa Nórdica, donde siempre bulle la actividad cultural. Además, en Reikiavik se pueden contemplar también espectaculares muestras de arquitectura moderna como la iglesia de Hallgrímskirkja, con el aspecto de una enorme montaña de basalto; o el nuevo Radhus, en la orilla norte del lago Thjörnin. Y para una excursión inolvidable, es de rigor acudir a la Laguna Azul, a cincuenta kilómetros de la capital. Las aguas se mantienen a unos 35º C de temperatura por la actividad geotérmica del subsuelo, y se les suponen propiedades beneficiosas para la piel y el organismo. Su belleza y transparencia atraen a miles de visitantes a lo largo del año.

Saliendo de Reikiavik y dirigiéndonos hacia la zona este, encontraremos que esta región se caracteriza por una diversidad increíble de paisajes y ecosistemas. En sus costas podremos contemplar los maravillosos fiordos y los pueblecitos que albergan, mientras que en el interior las tierras onduladas unen extensiones de desierto pobladas de renos, con magníficos bosques. Es la tierra de las leyendas y de los personajes mitológicos... Hacia el Oeste, cambiando de rumbo, encontraremos también fiordos, en este caso poblados de aves marinas. La Península de Snæfellsnes, el origen de la aventura de Julio Verne, es conocida por su actividad y su paisaje volcánico. En ella destaca el Snæfellsnesjökull (Glaciar de Snæfellsnes), un volcán cuya silueta recuerda a la del Fujiyama japonés y que es uno de los símbolos del país. Quienes quieran disfrutar de la naturaleza más salvaje tienen en la región occidental de Islandia el mejor lugar para ello, así como para practicar deportes de aventura. Por su parte, la región norte del país cuenta con los mayores campos de lava del mundo y con muchos volcanes en activo. Enormes montañas y valles, grandes cascadas y ríos salvajes ofrecen mil y una posibilidades para disfrutar de la naturaleza, de forma activa o simplemente contemplativa. Y para terminar, una curiosidad para quienes piensen que ya lo han visto todo: en la ciudad de Húsavík se encuentra el único museo del pene del mundo, la "Faloteca Islandesa". Su fundador, Sigurour Hjartarson, pretende contar con "piezas" de todas las especies del mundo... Y va camino de conseguirlo.
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