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Guía de viaje Tel Aviv

Identificación

Tel Aviv: De los reyes bíblicos a la arquitectura europea

Introducción

Introducción Tel Aviv Pocas poblaciones son capaces de aunar con tanto acierto un pasado casi legendario con el progreso y la vanguardia. Del puerto más antiguo del mundo a un rosario de rascacielos de cristal de última tecnología, pasando por sus magníficos edificios de estilo Bauhaus (se cuentan alrededor de 1.500, sobre todo en el bulevar de Rothschild), Tel Aviv destila historia y modernidad a partes iguales. Cosmopolita y orgullosa, se asoma al Mediterráneo y al mundo con una combinación inenarrable de prodigios arquitectónicos, playas de arena blanca, tradición y espiritualidad.

Ocupada y utilizada como puerto por los reyes David y Salomón —al menos así, lo asegura la tradición—, la actual Tel Aviv fue fundada por inmigrantes en los albores del siglo XX, a imagen y semejanza de otras urbes europeas. Erigida en 1909 coincidiendo con la ocupación británica en Palestina, se trata de la única ciudad de Israel de factura reciente, así como la primera por extensión y número de habitantes (1,2 millones) y la segunda en importancia tras la capital del país, Jerusalén.

Los orígenes de Tel Aviv hay que buscarlos en la época de la dominación turca. Concretamente, en 1906, año en que el Fondo Nacional Judío (KKL) adquirió doce hectáreas de terreno de dunas al norte de la antigua población de Jaffa o Yafo. Con un primer núcleo formado por 250 personas, en 1926 ya se contabilizaba la cifra de 40.000 habitantes, en un momento en el que el Imperio otomano ya había pasado a mejor vida. Sus sucesores fueron los británicos, quienes se hicieron con el control de Tel Aviv en 1920. Al poco tiempo de su llegada, no obstante, los nuevos gobernantes fueron testigo de cómo la ciudad tuvo que ampliarse para acoger a los más de 70.000 habitantes que habían llegado allí huyendo de la Alemania nazi y de otros puntos de Europa.

Precisamente, a esta circunstancia histórica responde el nacimiento de la zona más emblemática de Tel Aviv: la Ciudad Blanca. Ésta se construyó entre los años 1930 y 1950 —la fundación del Estado de Israel data de 1948—, siguiendo las directrices de Patrick Geddes e inspirándose en el urbanismo orgánico moderno. Por lo que respecta a sus edificios, fueron proyectados en su mayoría por arquitectos formados en el Viejo Continente. Tal es su importancia urbanística que, en el 2003, la UNESCO incluyó la Ciudad Blanca en la lista del Patrimonio de la Humanidad. También se agregaría al núcleo urbano el antiguo puerto de Jaffa, que hoy da cabida a un área residencial.

En la actualidad, Tel Aviv es una ciudad próspera y poseedora de instituciones científicas y culturales de prestigio, como su renombrada Universidad o sus numerosas editoriales. En este sentido, no hay que pasar por alto que más de la mitad de la industria de Israel se localiza en su área metropolitana, o el hecho de que esta urbe se haya convertido en un importante polo de atracción comercial y turística. De hecho, casi todas las agencias turísticas que operan en el país poseen una sucursal aquí.

Para visitar Tel Aviv —y por extensión, cualquier punto del resto del país—, tan sólo se precisa estar en posesión de un pasaporte con una validez superior a seis meses. Si la estancia en el país no supera los 90 días, no es necesario tramitar el visado. Eso sí: el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación recomienda ponerse en contacto con los servicios consulares de la Embajada de España en Tel-Aviv antes del viaje. Por lo que respecta a las vacunas, no hay ninguna obligatoria.

En 1985, se adoptó como moneda oficial israelí el nuevo shéquel, equivalente a unos 0,2 euros.

En el momento de reservar vuelos a Tel Aviv, conviene señalar que algunas aerolíneas internacionales operan trayectos desde las principales ciudades españolas con el aeropuerto de Ben Gurión. Aunque hay vuelos directos desde Barcelona y Madrid, la mayoría presenta una o dos escalas.

Por último, a la hora de buscar hoteles en Tel Aviv, cabe destacar que el principal barrio hotelero se localiza junto al Mediterráneo. De norte a sur, sus 8 kilómetros de litoral están copados por una nutrida franja de establecimientos cuya imagen evoca las fichas de un dominó. Cada uno de estos hoteles dispone de su propia parcela de playa —todas ellas son públicas—, con duchas y todo tipo de comodidades. Si bien es cierto que la mayor oferta hotelera de Israel se concentra en Jerusalén, Tel Aviv está más que preparada para acoger al recién llegado, invitándole a sumergirse en su densa oferta cultural y de ocio.

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