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Qué visitar en Brujas

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Brujas: La Venecia de Flandes

Un paseo por la Baja Edad Media entre canales

Qué visitar en Brujas En este bloque se indican algunos de los lugares más visitados de Brujas. Asimismo, además de los enclaves que aquí se mencionan, el viajero descubrirá que las murallas, torres y puertas de acceso a la ciudad medieval se conservan prácticamente intactas. Por otro lado, conviene considerar que la ciudad no está preparada para el tránsito rodado, por lo que debe visitarse a pie o bien en una de las embarcaciones que recorren sus canales. Éstas últimas salen de los siguientes puntos: el Dyver, el Gruuthusebrug, Rozenhoedkaai y el Vismarkt, situados todos ellos al sur y al sudoeste del Ayuntamiento. Las rutas organizadas suelen tener una duración de una media hora, aproximadamente.
  • Begijnhof (Béguinage): Se trata de un convento fundado en 1245 por Margarita de Constantinopla. La última beguina que residió en él falleció en 1930; desde entonces, el edificio sirve de residencia a una comunidad de monjas benedictinas. Quizás, lo más notorio sean las pequeñas celdas blancas que circunvalan el claustro, y en cuyo interior meditan y descansan las religiosas.
  • Belfort o Belfry (campanario): Situado al sur del Mark, se trata de una construcción de 83 m original del año 1240 (pese a que fue devorada por un incendio 40 años después). La parte octogonal superior se añadió entre 1483 y 1487, mientras que el parapeto superior corresponde a 1822. Sobre la entrada, el visitante puede ver un balcón desde el que los magistrados de la antigua Brujas anunciaban al pueblo las nuevas leyes. Para admirar las imponentes campanas del edificio, conviene salvar la friolera de 366 peldaños.
  • Catedral de San Salvador: Aunque a lo largo de su historia ha sido pasto de cuatro incendios y de diversos saqueos perpetrados por los calvinistas, la seo de Brujas aún conserva parte de su pretérito esplendor. Como ejemplo, conviene subrayar unos bellos sitiales esculpidos (siglo XV), algunos tapices de Bruselas y la lápida del obispo Carondelet. Del mismo modo, en el museo catedralicio se exponen algunos trabajos pictóricos remarcables.
  • De Pelikaan: Este edificio de 1714, convertido en una residencia de ancianos, debe su nombre al ave que ilustra un bajorrelieve de su entrada principal.
  • Gerechtshof (Palacio de Justicia): En el pasado, este edificio fue conocido como el palacio del Libre Consejo de Brujas. A pesar de que fue remodelado en el siglo XVIII, el edificio aún conserva una magnífica fachada del siglo XVI. Para contemplarla, se recomienda situarse junto al Mercado del Pescado o Vismarkt. Del interior del Gerechtshof, lo más remarcable es la Sala del Consejo, decorada con una bellísima chimenea de mármol negro, alabastro y madera de roble.
  • Grand-Place o Grote Markt (Plaza Mayor): Esta plaza, muy característica de las ciudades belgas, constituye un buen punto de partida para realizar un itinerario turístico a pie por la ciudad. En el centro de la misma se puede admirar un monumento del siglo XIX en memoria de Jan Breydel y Pieter de Coninck, quienes lideraron la rebelión ciudadano contra los franceses en 1302, así como la defensa de los privilegios conseguidos por los gremios. Pese a todo, las construcciones más emblemática de la Grand-Place son el Belfort y el Halle (véase más información en las correspondientes entradas).
  • Groene Rei (Muelle Verde): Tiene como principales alicientes sus jardines, sus arboledas junto al canal y algunos puentes pintorescos.
  • Groeninge Museum: Este museo reúne una importante colección de pinturas flamencas, correspondientes en su mayoría al siglo XV. Entre las obras exhibidas, se cuentan Jan van Eyck —con trabajos como La Virgen del canónigo Van der Paele (1436) o Retrato de Margarita van Eyck (1439)—, Nicolaes Maes —Retrato de cuatro niños (1657)— o Jan Provoost —Crucifixión (ca. 1500).
  • Gruuthuse Museum: El curioso nombre de esta vieja mansión está ligado al groats, la cebada fermentada utilizada en la elaboración de cerveza. En la actualidad, es la sede de un museo de artes decorativas.
  • Halle (mercado cubierto): Sito en la Grand-Place, se trata de un edificio medieval que dio cabida al comercio de principalmente se vendió lana y paño. Frente al mismo, aún pueden contemplarse algunas casas pertenecientes a los diferentes gremios y corporaciones, que datan del siglo XVII. Entre ellas, destaca la de los Pescaderos, cuya fachada está decorada con anclas.
  • Memling Museum: Ubicado en el antiguo hospital de San Juan (en la calle homónima), este museo custodia diversas obras maestras que bien valen una visita. Una de ellas es el retablo que lleva por título El matrimonio místico de Santa Catalina, cuyos paneles laterales están dedicados a San Juan Bautista y a San Juan Evangelista, patrones del hospital. Del mismo modo, también debe mencionarse Arca de Santa Úrsula, seis pinturas sobre un relicario de madera tallada cuya forma imita a una capilla gótica. En ella se recrea el viaje de la Santa con 11.000 vírgenes desde Inglaterra hasta Roma, donde fueron recibidas por el Papa. En el viaje de vuelta, no obstante, éstas fueron asesinadas por los paganos de Colonia.
  • Minnewater (Lago de Amor): Este enclave se encuentra situado al sur del Begijnhof. Parte de su atractivo radica en los cisnes que habitan en su superficie. En el extremo sur, arranca el puente en el que se abre el llamado canal de Gante y, a un lado del mismo, se alza un polvorín del siglo XV que fue utilizado para defender la ciudad.
  • Onze Lieve Vrouw (Iglesia de Nuestra Señora): Este templo alberga dos obras del siglo XV rubricadas por pintor alemán Esteban Lochner (La Adoración de los Magos y La Anunciación), así como una de las primeras esculturas de Miguel Ángel: La Virgen con el Niño. En cualquier caso, también se recomienda acercarse hasta la capilla de Lanchals, en la que se encuentran las tumbas de Carlos el Temerario y María de Borgoña. Tras la muerte de ésta (1482), los Países Bajos pasaron a ser controlados por los Habsburgo.
  • Plaza de Burg: Emplazada cerca del Stadhuis y de la basílica de la Santa Sangre, la plaza de Burg, es una fortaleza amurallada originaria del siglo X, que llegó a contar con una superficie de una hectárea y diversas puertas de acceso. Asimismo la iglesia de Nuestra Señora y de San Donato también formaba parte del complejo.
  • Rozenhoedkaai (Muelle del Rosario): Entre sus monumentos, cabe reseñar el puente (Sint-Jan Nepomucenusbrug). Éste fue construido para conmemorar el día en que el arzobispo de Praga fue arrojado al río Moldau.
  • Stadhuis (Ayuntamiento): Iniciado en 1376 y concluido en 1412, este elegante edificio gótico coronado con torretas sirvió de modelo para las ciudadelas flamencas que ostentaban el poder municipal. A su vez, está considerado como una de las casas consistoriales más antiguas de los Países Bajos. De su espectacular fachada, conviene remarcar sus estilizados ventanales, en los que se pueden ver los escudos de armas de las ciudades que fueron vasallas de Brujas durante la Edad Media. Del mismo modo, también destacan algunas representaciones escultóricas de héroes históricos. A la derecha, se halla en balcón en el que los condes de Flandes prestaban juramento antes de asumir el control de la ciudad. Ya en su interior, vale la pena contemplar sin prisas su Sala Gótica (ubicada en la primera planta), presidida por murales de temática histórica y rematada con  una notable bóveda de madera del siglo XIV. La otra gran atracción es la Sala Histórica, que atesora pinturas y documentos relacionados con el pasado de Brujas.

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