
ISLANDIA, del íslandés "Ísland", significa país de hielo...
Una isla helada pero a la vez cálida en medio del oceano atlántico, con temperaturas moderadas debido a la corriente del Golfo de México. Entre sus paisajes volcánicos nevados en invierno se abren grietas que expulsan agua hirviendo y fumarolas continuas, geysers, y otros fenómenos de la naturaleza que nos avisan de que esta isla helada está llena de fuego por dentro, repleta de pura energía y vida.
Y en el cielo la aurora boreal con su baile nocturno nos cautiva, pone los pelos de punta, y nos recuerda que estamos en el país con la capital más al norte de todo el mundo, a sólo un paso del polo norte, pero tan sólo a 4 horas de España.
El verano islandés es templado, largo y soleado. Al fin y al cabo la capital, Reykjavík, tiene más horas de sol al año que Roma. Es un sol que en los meses de verano no se va a dormir, que quiere acompañar al turista a todas horas por los paisajes verdes, llenos de ovejas peludas, glaciares, icebergs, caminos desérticos lunares rodeados de volcanes, cataratas de tamaños sobrecogedores y ríos de agua caliente donde podemos disfrutar de un baño en un paisaje de ensueño.
En definitiva... cuando se llega a Islandia... parece que se ha aterrizado en otro planeta.
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