El secreto mejor guardado de las Antillas
La Península de Samaná es lo que podríamos llamar la “joya
oculta” dominicana, y el secreto más celosamente custodiado por los
viajeros que la conocen. Sus tierras casi vírgenes permanecen por ahora
alejadas del turismo masificado, aunque el establecimiento de algunas
grandes empresas hoteleras indica un pronto auge de la actividad para
dentro de pocos años. Por ese motivo ahora es el mejor momento para
visitar Samaná, mientras aún conserva su encanto indomable y sus
maravillosos paisajes tropicales.
Ballenas jorobadas junto a una península verde
Las Terrenas, localidad situada más al norte, y el espacio natural con
más palmeras por metro cuadrado del país; Cayo Levantado, un islote que
se alcanza tras treinta minutos de navegación desde la capital, Samaná,
y el lugar perfecto para intentar descubrir a las maravillosas ballenas
jorobadas; Las Caleras, pequeño pueblo pesquero alejado del bullicio; o
Playa Frontón, que tiene la peculiaridad de ser un lugar habitual para
la práctica de la escalada. Y para los turistas que busquen
exclusividad, el Portillo Beach Club, con su pista de aterrizaje para
avionetas y profusión de actividades deportivas, es el destino ideal.
El paraíso del coco, el pescado y el cacao
La bebida oficial en Samaná es, por supuesto, el ron. Con el
permiso de la cerveza (que allí conocen como fría), que se consume
durante el día para atajar el calor, el ron dominicano es un emblema del
país y lo podemos encontrar en diversas variedades. Desde el ron blanco
o seco, con mayor graduación alcohólica y que se suele consumir en
cócteles o rebajado con agua, al ron amarillo o el ron añejo (que se
bebe sólo con hielo, al ser más suave), la calidad de estas bebidas es
insuperable. Acompañar unos deliciosos dulces de coco o cacao, sencillos
pero exquisitos, con un buen ron con hielo o un cóctel preparado a la
orilla del mar en un encantador chiringuito, es algo que no tiene
precio…
Tradiciones ancestrales, folklore y Carnaval
En la Península de Samaná se han mantenido muchas tradiciones y
folklore específicos de la región, aunque también se celebran fiestas
comunes al resto del país, como el Carnaval de la Independencia. La
fiestas de Samaná son muy exóticas, al mezclar de forma muy
especial la devoción religiosa (la herencia católica española) con
tradiciones más antiguas, heredadas de los originales pobladores de las
islas, los indios taínos.