Introducción
Con una extensión de 9,5 millones de km2 (similar a la de todo el
continente europeo), más de 1.370 millones de habitantes (que
representan el 20% de la población mundial), 56 grupos étnicos y una
cincuentena de variedades lingüísticas reconocidas (entre ellas el
mandarín o putonghuà, idioma oficial del país y lengua habitual de 836
millones de personas), la República Popular China constituye un
fascinante mosaico de diversidad que merece ser descubierto y paladeado
sin prisas.
El legado de las grandes dinastías
Pekín: La traducción de este topónimo
(que en castellano significa, ?capital del norte?) atestigua el
importantísimo rol económico, político y cultural que ha desempañado la
ciudad desde mediados del siglo XIII, momento en que Kublai Kan decidió
trasladar allí su corte. Tras perder su condición de capital del país,
el emperador Ming Yongle (1360-1424) la convirtió nuevamente en la
principal sede de poder, categoría que ostenta en la actualidad.
La gastronomía china: más allá de los tópicos
Dentro del gigante asiático cabe distinguir cuatro escuelas culinarias:
la de Pekín, al norte del país; la de Shanghái, al este; la de Cantón,
al sur, y la de Sichuán, al oeste, siendo esta última la más proclive al
uso de especias y a la obtención de sabores intensos. Sin embargo,
todas ellas comparten unas pautas comunes, así como una concepción
unitaria acerca del papel de la alimentación en la vida cotidiana. Todo
ello sin olvidar el principio taoísta del yin y el yang, que se aplica
en todos los alimentos.
Festivales, reuniones familiares y ritos de culto a los antepasados
Año Nuevo chino o fiesta de la Primavera (Chunjie): Se
trata del momento más señalado del calendario. Su llegada paraliza el
país durante dos semanas, a lo largo de las cuales buena parte de la
población regresa a sus lugares de origen para disfrutar de estas fechas
en familia. El Año Nuevo chino coincide con el inicio del primer mes
lunar (zheng yuè), que oscila entre el 21 de enero y el 21 de febrero
occidentales.