Introducción
Aunque resulte evidente, no se puede obviar que ningún otro Estado del
mundo aglutina tanta diversidad étnica, idiomática, religiosa y cultural
como el subcontinente indio. Precisamente, esta particularidad ha
lastrado durante siglos la cohesión política y el desarrollo económico
de un país que, pese a todo, ostenta uno de los índices de criminalidad
más bajos del planeta.
Fortalezas, palacios y templos de ensueño
Bombay (o Mumbay): Capital del Estado
de Maharashtra, al oeste de la India. Se trata de uno de los centros
financieros y comerciales del país, así como uno de los núcleos con un
mayor índice de concentración demográfica del planeta (la región
metropolitana supera los 20 millones de habitantes). Sus instalaciones
portuarias son las más importantes de cuantas se hallan en el mar
Arábigo
La cocina india: el triunfo de las especias
Dada su extensión y riqueza cultural, la India encierra uno de los
repertorios culinarios más extensos del mundo. Sin embargo, el país
comparte algunos de sus ingredientes más definitorios con otros
territorios asiáticos, tales como las hierbas, las semillas o las
especias, sin olvidar los aromatizantes como el jengibre, el cardamomo,
el cilantro, la guindilla, el comino o el azúcar de cocotero.
Fiestas y festivales tradicionales: al servicio de los dioses
Festival de Bikaner: Cada mes de enero, el Gobierno de
Rajastán organiza este exótico festival, que tiene al camello como
estrella indiscutible. Éste, cuidadosamente ornado para la ocasión,
participa en carreras y espectáculos musicales y de danza que cada vez
atraen a un mayor número de turistas de todo el mundo.