Marruecos, 12 Días · A tu aire en coche

Ruta por el sur de la tierra de los mil sabores

Desde 551
421
Salida el 1/10/2024 desde Madrid

Paladea en carretera y a tu ritmo la región más auténtica del país alauita

Si tu respuesta a la ya mítica pregunta de ¿te gusta conducir? es rotundamente positiva, entonces estás de enhorabuena. Te damos una calurosa bienvenida a un inolvidable viaje por la hermosa, enigmática y siempre indómita región meridional de Marruecos, el sueño de todo "road tripper". Y es que en esta "Ruta por el sur de la tierra de los mil sabores", te proponemos desentrañar los principales tesoros del sur de Marruecos de la mejor forma posible: a tu ritmo y al volante de un coche de alquiler, lo que te ofrece la oportunidad de paladear los increíbles paisajes y las fabulosas ciudades que atesora... y de centrarte en lo que más te llame la atención, sin necesidad de preocuparte por constreñidos horarios o las estrecheces de un viaje turístico tradicional. En definitiva, todo un regalo para los amantes del noble arte de devorar kilómetros sin mirar el reloj. Su punto álgido son sin duda las impresionantes Gargantas del Dadés, donde una carretera serpentea en las laderas de acantilados de vértigo. Pero hay mucho más: frondosos oasis que para el viajero suponen un respiro del desierto del Sáhara, como el Palmeral de Skoura; fortalezas de adobe que se alzan incólumes desde hace siglos como Ait Ben Haddou; fantásticas y vibrantes localidades como Marrakech la "Ciudad Roja", Ouarzazate la "Puerta del Desierto", o Essouira "la ciudad del viento", con sus ajetreados zocos y un patrimonio cultural de primer nivel; o maravillas de la naturaleza como las mencionadas Gargantas del Dadès pero también las del Todra. Y, por supuesto, una exótica y exquisita gastronomía que hace las delicias de los paladares más exigentes, una cocina que aglutina platos con mil colores, olores y sabores. No dudes en recorrer la región más auténtica y con menos influencia extranjera de Marruecos. El desierto te espera, no te arrepentirás.

Ruta por el sur de la tierra de los mil sabores

Fechas de salida

Salidas desde Octubre 2024 hasta Junio 2025

Desde

Madrid, Barcelona...

Naturaleza

Itinerario del viaje

Día 1 Ciudad de origen - Marrakech

Día 2 Marrakech

Día 3 Marrakech - Ait Ben Haddou - Ouarzazate

Día 4 Ouarzazate - Palmeral de Skoura

Día 5 Palmeral de Skoura - Valle del Dadès

Día 6 Valle del Dadès - Tinerhir - Gargantas del Todra - Valle del Dadès

Día 7 Valle del Dadès - Ouarzazate

Día 8 Ouarzazate - Taroudant

Día 9 Taroudant - Agadir - Essaouira

Día 10 Essaouira

Día 11 Essaouira - Marrakech

Día 12 Marrakech - Ciudad de origen

Ciudad de origen - Marrakech

Salida del vuelo desde la ciudad de origen hasta Marrakech y recogida del coche de alquiler. Marrakech, apodada la "Ciudad Roja" por el colorido de sus edificios, es una urbe para perderse y descubrir sin prisa cada uno de sus rincones. La mezcla de estilos y su riqueza la hacen un destino idóneo para empaparse de cultura. Es, además, junto a Mequinez, Fez y Rabat, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. La mezquita Koutoubia es la más importante de la ciudad, convirtiéndose en icono gracias a su espectacular minarete de 70 metros de altura. Actualmente existe una ley por la que está prohibido edificar construcciones más altas que esta para que así pueda verse desde cualquier parte de la localidad. Como la mayoría de edificios sagrados del país, la entrada a los no musulmanes no está permitida, pero podemos observar su gran esplendor desde el exterior. Caminando por la ciudad llegamos a los jardines de la Menara, donde las familias marroquíes acuden con su familia para desconectar y disfrutar de tiempo juntos. Los árboles frutales y los olivos inundan este espacio de 3 kilómetros de largo y 1,5 de ancho construido en el siglo XII por los almohades para conseguir agua a través de canales subterráneos. Tras un salto en el tiempo llegamos al siglo XVI y su palacio el Badi, también conocido como "el Incomparable", un edificio que en sus orígenes pretendía ser el más grande y bello de todo el país, pero que actualmente se encuentra en ruinas. A pesar de ello, es uno de los mejores lugares para disfrutar de unas maravillosas vistas de la ciudad. Las tumbas Saadies son otra de las visitas imprescindibles que nos ofrece la ciudad. Situadas en el barrio de la Kasbah, el sultán Ahmad al-Mansur (el mismo que impulsó los Jardines de la Menara) ordenó construir estas tumbas rodeadas por una alta muralla con un colorido jardín repleto de preciosos mosaicos que le aportan una fuerte personalidad. Como última visita del día, te proponemos acercarte al Jardín Majorelle, una peculiar casa de estilo art decó con un exterior pintado de un intenso azul cobalto que alberga una reserva natural de cactus, bambúes y muchas otras especies de flora, así como numerosos ejemplares de pájaros. El lugar ideal para finalizar un ajetreado día de visitas culturales y muchas emociones. El plato estrella local es, como en todo Marruecos, el "couscous", bolitas de sémola de trigo cocinadas al vapor en un "alcuzcucero" que en Tánger se acompañan de verduras, albóndigas, caldo, pollo y, en ocasiones, garbanzos cocidos. También sobresalen el "tagine", un estofado de cordero que combina los dátiles con otras frutas y verduras; y la "harira", una sopa de garbanzos típica del mes de Ramadán. ¿De postre? Las "Kaab el ghzal" (cuernos de gacela), masitas de pastaflora y almendras molidas, y el "ktefa", un milhojas de almendras y leche perfumado con flores de naranjo, el auténtico rey de los dulces marroquíes. Alojamiento en Marrakech.
Marrakech

Marrakech

A primera hora, disfruta de un buen desayuno, ya sea las terrazas o en los puestos callejeros repartidos por toda la urbe, a base de pan pita (pan árabe sin miga), "khubz" (pan plano sin levadura) con mantequilla o aceite de oliva, frutas de estación, o "cringal" (una especie de panqueque). Y acompáñalo de un zumo de naranja natural, un café o un té moruno. Puedes iniciar la jornada conociendo Médersa Ben Youssef, uno de los monumentos más hermosos y notables de la ciudad. En sus inicios, en el siglo XIV, fue una escuela teológica que daba residencia a sus estudiantes convirtiéndose en la más importante del norte de África. Su armoniosa arquitectura combina los mosaicos con la madera y mármol, creando una decoración sutil típica marroquí. Caminar por su patio y por las salas te harán sentir que retrocedes en el tiempo. Si continuamos hablando de belleza, el palacio de Dar Si Said es uno de los más bonitos del país. Actualmente es la sede del Museo de las Artes Marroquíes, donde poder contemplar alfombras, joyas o diferentes piezas de madera. Prosigue la visita recorriendo el barrio judío y cada una de sus calles y las murallas de adobe que cambian de color con la temperatura y la luz, creando un ambiente único y enigmático hasta llegar al palacio de la Bahía. El edificio es el mejor ejemplo de casa rica y real del siglo XIX. El impresionante conjunto cuenta con 160 habitaciones dispuestas en una misma planta y ocho hectáreas de jardín por los que pasear. Para finalizar el día, nada mejor que acudir a la plaza de Jemaael Fna. En pleno corazón de la ciudad, se refleja la forma de vida auténtica marroquí y la mezcla de culturas entre locales y turistas que la visitan. Los zumos de naranja, pomelo y mandarina se venden en sus puestos al lado de los negocios más extravagantes, como encantadores de serpientes o adiestradores de monos. Este lugar único en el mundo ha logrado ser declarado por la UNESCO como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Ver el atardecer sin prisas desde una de las terrazas que lo rodean pondrán fin a una jornada inolvidable. Aprovecha para cenar en alguno de sus pequeños restaurantes y terrazas platos tradicionales como la "mechouia", una ensalada de tomates y pimientos cocidos con ajo, aceite de oliva y zumo de limón, el "pastilla", un pastel de hojaldre con cebolla, carne de pollo o de paloma aderezado con perejil, almendras, azúcar, sal y canela, o directamente unas sabrosas brochetas asadas, que se sirven sobre pan y suelen venderse en puestos callejeros. Alojamiento en Marrakech.

Marrakech - Ait Ben Haddou - Ouarzazate

Después de cargar pilas con otro buen desayuno, llega el momento de poner rumbo al sureste con destino a uno de los lugares más fascinantes del país magrebí, el Ksar de Ait Ben Haddou (o Aït Benhaddou). Conviene ponerse en marcha a buena hora ya que se encuentra a unos 175 km de distancia, tomando primero la N9 y después la P1506, lo que suponen unas 3 hrs y 30 min al volante. De camino, te adentrarás en el paisaje quebradizo de color terracota sembrado de cadenas montañosas y ocasionales oasis que caracteriza al sur de Marruecos. El indómito desierto del Sáhara, el más extenso del mundo, está cerca y eso se deja notar. Las huellas del hombre aparecen también de forma puntual en los poblados fortificados de arcilla o ksar, antaño edificados para defender importantes palmerales. Y zonas de cultivo Uno de los mejor conservados es de Ait Ben Haddou, que por su belleza e importancia histórica está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es posible que te suene, puesto que ha servido de escenario de excepción para películas como "Lawrence de Arabia", "La Joya del Nilo", "Gladiator" o "Alejandro Magno", entre otras. Encorsetado en su recinto amurallado de torres almenadas, Ait Ben Haddou es una irresistible amalgama de casas amontonadas, pequeños patios, laberínticas callejuelas y pasadizos subterráneos. Merece la pena recorrerla sin prisas, cámara en mano, e ir paladeando cada detalle, como las cerraduras de madera, y cada rincón de un lugar que parece detenido en el tiempo (Nota: puedes hacerlo solo, pero se recomienda la compañía de un guía). No te pierdas las maravillosas vistas panorámicas de la región, con el Alto Atlas como telón de fondo y el ksar a tus pies, desde el torreón que corona la antigua kasbah de Ait Ben Haddou. Continúa la Ruta por carretera hasta llegar a la localidad de Ouarzazate (o Uarzazat), conocida como la "Puerta del Desierto", que se localiza a unos 30 km al este por la P1506 y la V/N10/N9. Los paisajes y la riqueza cultural de la ciudad hacen de esta un destino imprescindible. Está rodeada de montañas y se encuentra a una altura de 1.160 metros sobre el nivel del mar, ofreciendo unas inolvidables vistas que los directores de cine tampoco han pasado por alto. De hecho, Ouarzazate también es apodada "el Hollywood de África" y se han rodado en ella escenas de películas y series como "Astérix y Obélix", "Té en el Sahara", "Babel" o "Juego de Tronos". No en vano, cuenta con tres estudios de cine, como el Atlas Studios Corporation. Se trata de una ciudad moderna, fundada por los franceses en 1920, y preparada para el turismo, ya que sirve como nexo de unión para los viajes en esta región del país alauita. Entre sus atractivos más destacados se encuentran: el Mercado Central, el Zoco, la plaza Al Mouahidine y el centro de artesanía, donde encontrarás piezas de alfarería, tapices y alfombras (Nota: abierto de lunes a viernes, de 8:30 a 18:30 hrs y sábados de 8:30 a 12:00 hrs). Y en la periferia, se alza majestuosa la Kasbah Taourirt, catalogada como Patrimonio Nacional de Marruecos. Se ubica dentro de un ksar amurallado flanqueado por torres almenadas, y fue construida en el siglo XVIII por la tribu de Thami El Glaoui, apodado "El señor del Atlas", en la ruta del oro que iba desde Marrakech a Tumbuctú. Descubre de la mano de un guía sus tres plantas, donde se encuentran las estancias de la dinastía glaoui y las de los esclavos y las concubinas (Nota: se puede visitar todos los días de 8:00 a 18:30 hrs). Frente a la kasbah, en la Avenue Mohammed V, está el Museo del Cine, que atesora decenas de objetos y escenarios usados en los rodajes de esta auténtica meca cinematográfica marroquí (Nota: abierto de 8:00 a 18:00 hrs). Después del ajetreo del día, te recomendamos que tomes tranquilamente un té en el ksar mientras disfrutas del ambiente. ¡Una gozada! Alojamiento en Ouarzazate.

Ouarzazate - Palmeral de Skoura

Hoy continúa esta inolvidable aventura por el desértico sur de Marruecos. Antes de retomar la Ruta hacia Skoura, te recomendamos una excursión al Oasis de Fint (o Finnt), a unos 15 km al sur de Ouarzazate por la N9 y la P1507, en un trayecto caracterizado por las tonalidades ocre de esta parte de Marruecos. Se trata de un auténtico vergel repleto de palmeras de donde surge un tranquilo poblado de hospitalarias gentes y bella artesanía (Nota: cuenta con una zona de aparcamiento en las inmediaciones desde donde se puede ir al pueblo caminando). Regresa a Ouarzazate para dar inicio a la siguiente etapa de la Ruta que se desarrolla en Skoura, el mayor oasis del Valle del Dadès, situado a unos 45 km al este por la carretera P32/N10. El Palmeral de Skoura, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, se compone de la ciudad moderna de Skoura, diversas aldeas tradicionales y su máximo reclamo: una enorme arboleda en pleno desierto con más de 70.000 palmeras, granados, olivos, higueras y almendrales, alimentados por las aguas de arroyos y la confluencia de los ríos Hajaj y Madri, que descienden de las montañas centrales del Alto Atlas. Y son decenas de acequias y canales las que dan vida a este frondoso milagro que parece salido de "Las mil y una noches". Justo antes de llegar al propio palmeral se alza uno de los mayores atractivos de la zona, la Kasbah Amridil (o Amerhidil). Construida en el siglo XVII, es la más interesante y mejor conservada de la región. Gracias a la visita a este antiguo palacio-fortaleza, ya sea a tu ritmo o de la mano de un guía, retrocederás en el tiempo a la romántica época de las caravanas, los marajás, las concubinas, los infortunados esclavos (de los que desciende gran parte de la población de Skoura)... ¡un sueño hecho realidad! Todo se mantiene prácticamente intacto a como era hace centenares de años y la autenticidad es, sin duda, su mayor seña de identidad. Descubre sus pozos, sus hornos de pan, su antigua prensa para la elaboración de aceite de oliva y la sala de Audiencias. Otro de estos palacio-fortaleza que merece una visita es la Kasbah de Ait Abú (o Ait Abou), localizada en la parte norte del palmeral junto a la aldea llamada Tajanal. Destaca por su altura, puesto que los añadidos y anexos que se iban construyendo con el paso de los años se hicieron en vertical. Es ideal para los que quieran apartarse de las zonas más turísticas y concurridas de la zona. Y, como no podía ser de otra manera, la actividad más reconfortante en el Palmeral de Skoura es, simplemente, perderse dando un largo y tranquilo paseo recorriendo los incontables caminos y recovecos que se abren entre la abundante vegetación de este inmenso remanso de paz; al "ritmo marroquí", como dicen sus habitantes. (Nota: también es posible alquilar bicicletas o contratar excursiones a caballo para explorar el palmeral). Y no te pierdas la cocina autóctona donde el dátil es el rey, pues es el sustento, junto al turismo, de la economía local en lugar del oro de las caravanas de antaño. Alojamiento en Skoura.

Palmeral de Skoura - Valle del Dadès

Prepárate para descubrir a continuación algunos de los paisajes más sublimes de Marruecos, auténticas obras de arte moldeadas por la naturaleza a lo largo de milenios de paciente escultura. Ponte en marcha a buena hora para poner rumbo al frondoso Valle del Dadès que se alimenta del oued (o uadi) Dades o Assif Dades, un río estacional y una de las fuentes del río Draa. Tu objetivo es la localidad de Boumalne Dades, situada a unos 75 km de Skoura en dirección noreste por la N10. Déjate enamorar al volante por este hermoso valle, llamado también el "Camino de las mil kasbahs", una sinuosa ruta en coche simplemente espectacular salpicada de palmerales, campos de trigo, bosques de abedules y almendros, árboles frutales, rosaledas y curiosas kasbahs, mansiones fortificadas levantadas por el pueblo de los imazighen, los "hombres libres", en definitiva, los auténticos bereberes. Boumalne Dades, donde pasarás la noche, es la puerta de entrada a las incomparables Gargantas del Dadès y del Todra, auténticos regalos para los sentidos y para los amantes del noble arte de la conducción. Hoy descubrirás el valle de las Gargantas del Dadès. Toma en Boumalne el desvío al norte por la R704 que discurre en paralelo al cauce del río y prepárate para vivir una experiencia única. Aquí, el valle se estrecha y la vegetación va dejando paso a un paísaje casi lunar mientras te adentras en las Gargantas del Dadès, un desfiladero llamado Tissadrine con una más que ganada fama mundial entre turistas y aficionados a la escalada. Y es que el barranco parece partir la montaña en dos, con una fisonomía que recuerda al Gran Cañón del Colorado de los Estados Unidos, mientras en sus paredes serpentea una carretera de vértigo que hará las delicias de los apasionados de los "road trip". Por el camino, podrás observar diversos conjuntos rocosos como los denominados "cerebro del Atlas" o "los dedos del mono", unos peculiares peñascos rojizos, y alguna que otra kasbah que al asomarse al vacío parece desafiar las mismas leyes de la gravedad. En su punto más alto, divisarás una estampa que te aseguramos que no olvidarás jamás y donde te entrarán ganas de gritar eso de "¡soy el rey del mundo!". En total, la ruta por las Gargantas del Dadès se compone de más de 60 km de carretera asfaltada hasta la localidad de Msemrir (o M'Semrir), lo que suponen alrededor de 1 hr y 30 min al volante (ten en cuenta que es solo la ida), donde puedes hacer un alto en el camino y reponer fuerzas antes de regresar al punto de partida. Por cierto, la puesta del sol en este incomparable paraje rocoso es pura magia. De vuelta en Boumalne, una acogedora aldea bereber a más de 1.500 metros de altitud, podrás deambular por sus entrañables calles y pararte a tomar un té a la menta en alguna de sus terrazas. De arquitectura tradicional bereber, donde las casas parecen ir amontonándose en la ladera de las colinas, Boulmane es un remanso de paz comparada con otras ciudades de Marruecos. Acércate a la plaza del mercado y déjate llevar por su embriagador ambiente, o disfruta de una relajante experiencia en el Hammam Warda, unos baños árabes junto a la plaza central. Alojamiento en Boumalne Dades.

Valle del Dadès - Tinerhir - Gargantas del Todra - Valle del Dadès

Hoy toca descubrir las Gargantas del Todra, otra maravilla natural que prácticamente corre en paralelo a las de Dadès. En este caso, fue el cauce del río Todra (oued Todgha) es que lenta pero inexorablemente se fue abriendo paso entre las montañas. Para llegar hasta las Gargantas del Todra, debes dirigirte hacia la localidad de Tinerhir (Tineghir o Tinghir), ubicada a 50 km al este por la N10, el punto de partida perfecto para la excursión del día. Esta ciudad sorprende al viajero cuando contempla las montañas de su alrededor y las numerosas construcciones tradicionales que la adornan. Recorre el barrio judío antiguo denominado Mellah, los zocos y las kasbahs repartidas a lo largo de la ciudad entre increíbles paisajes naturales. Cabe destacar el Ksar Ait El Haj Ali, construido en el siglo entre los siglos XIV y XV, que ofrece además unas magníficas vistas desde la zona alta, y la restaurada kasbah Seik Basu Ali. Caminar por la localidad es un recorrido inolvidable que enseña historia y cultura a los curiosos que se acercan. A las afueras se alza el impresionante palmeral de Tinerhir, que se extiende varios km a lo largo y a lo ancho, un frondoso oasis verde repleto de palmeras y olivos que destaca entre los colores ocres y rojizos del desierto y el rosáceo de la ciudad. Está declarado, junto a otros vergeles del sur marroquí, como Reserva de la Biosfera por parte de la UNESCO. El palmeral cuenta también con casas colgantes y varias kasbahs de interés, en su mayoría en estado de abandono, como las de Afenur y Asfalu (Nota: puedes visitar Tinerhir y el palmeral antes o después de admirar las Gargantas del Todra, pero siempre teniendo en cuenta que pasarás la noche de vuelta en Boumalne Dades). Las Gargantas del Todra se encuentran a unos 25 kilómetros al norte de Tinerhir por la carretera R703, en el lado oriental del Alto Atlas. Para admirarla en todo su esplendor, la mejor opción es dejar el coche en uno de los aparcamientos habilitados al inicio y recorrerla caminando. El pasillo natural creado a lo largo de milenios por el río Todra en la montaña presenta unas dimensiones excepcionales, con paredes verticales de 300 metros de altura y una anchura que varía entre los 20 y los 30 mts. Es tan impresionante te que sentirás empequeñecer a cada paso que das en las entrañas de esta obra maestra de la naturaleza. Se trata, además, de un auténtico paraíso para los amantes de la escalada y del senderismo. De hecho, hay muchas rutas a pie hacia la parte superior de la garganta, en cuya cima las vistas panorámicas son de impresión... y probablemente el mejor mirador para avistar la majestuosidad del entorno rocoso, los acantilados y el oasis de Tinerhir a sus pies. ¡Muy recomendable! Las Gargantas del Todra se han ido adaptando rápidamente a la llegada de turistas e incluso cuentan ya con restaurantes y puestos de artesanía que parecen engullidos por la roca de la montaña. Una vez hayas explorado las Gargantas del Todra a tu gusto, regresa a Boumalne Dades por la R703 hasta Tinerhir y desde allí hasta tu destino por la carretera N10. Alojamiento en Boumalne Dades.

Valle del Dadès - Ouarzazate

Todavía tienes toda la mañana para seguir descubriendo los tesoros que esconde el Valle del Dadès, siempre cámara en mano, o destinar unas horas a hacer escalada, compras en el mercado de Boumalne Dades o relajarte charlando con los hospitalarios bereberes después de dos días intensos recorriendo en Atlas marroquí. Cuando estés listo, llega el momento de desandar tus pasos y regresar a Ouarzazate, donde pasarás la noche. Recuerda que son unos 125 km de recorrido al volante en dirección suroeste por la N10, alrededor de 2 hrs de viaje. Cuando llegues, aprovecha la tarde para visitar alguno de los atractivos de la ciudad que se te quedasen en el tintero en los días previos. Alojamiento en Ouarzazate.

Ouarzazate - Taroudant

Conviene empezar la jornada a buena hora ya que te esperan por delante unas 4 hrs al volante hasta arribar a la meta del día, la localidad de Taroudant (o Tarudant). Está situada a alrededor de 275 km al oeste de Ouarzazate por la V/N10, y es otro de esos desplazamientos en los que puedes degustar los indómitos paisajes característicos de esta parte del país alauita. Alejada de los tradicionales recorridos turísticos, Taroudant es una enigmática ciudad llena de vida y que recuerda a Marrakech, pero en un tamaño mucho menor. De hecho, también es conocida como "la pequeña Ciudad roja", gracias principalmente al tono rojizo de su medina o casco antiguo. Esta antigua capital de los sultanes saadianos es famosa por las impresionantes murallas de 6 km de longitud que la envuelven, muy bien conservadas y consideradas de las más importantes de todo Marruecos. Pasear a su sombra de más de cinco siglos de antigüedad es un verdadero placer. Otro de los principales atractivos de Taroudant son sus animados y atestados zocos, en los que regatear se ha convertido en todo un arte. Destacan el Yenan al-Yaami (el Mercado Bereber o Merche Central), donde se venden desde especias y frutos secos a ropa y menaje doméstico; y el Jnan Jamaa (el Zoco Árabe), especializado en alfarería, hierro forjado, artesanía de bronce y cobre y alfombras, así como en las famosas joyas amazigh y los arreos de cuero típicos de la ciudad. Tampoco desmerece el mercado de frutas de la medina, con productos deliciosos e ideales para avituallarse de cara a los viajes en carretera. Allí podrás encontrar otra de las especialidades de la ciudad, el aceite de argán, con grandes propiedades para el cuidado de la piel y el cabello. El centro neurálgico de Taroudant es la plaza de Assarag (o Alaouyine), siempre vibrante, donde hay varios restaurantes donde degustar la comida tradicional marroquí. Además, por la noche hay espectáculos de folclore local, como unos curiosos cuenta cuentos, y puestos de comida callejera, donde ofrecen viandas como brochetas de maíz tostado. Por cierto, una buena manera de familiarizarse con Taroudant es realizar un pequeño tour de una hora de duración en una de las calesas a caballos que circulan por la ciudad y que también funcionan a modo de taxis. Alojamiento en Taroudant.

Taroudant - Agadir - Essaouira

Antes de partir hacia la costa atlántica de Marruecos, te recomendamos una excursión al Oasis de Tiout (o Tioute), situado a unos 30 km al sureste por la R109. Es otro de los hermosos y frondosos vergeles que para el viajero suponían, y suponen, un respiro del calor y la arena del desierto sahariano. Allí podrás explorar los palmerales y los pueblos bereberes tan típicos de la campiña marroquí. ¡Incluso puedes disfrutar de las vistas de sus onduladas laderas a lomos de un burro! Una vez estés listo, regresa a Taroudant para poner rumbo al oeste en dirección a Agadir, primera escala del día, una población que se ubica a unos 80 km al oeste por la carretera P1708 (alrededor de 1 hr y 30 min al volante). Depende de cómo vayas de tiempo, esta visita será más larga o más corta, así que organízate como gustes. Pero al menos, Agadir te servirá para hacer un alto en el camino y descansar de la carretera. Agadir es una moderna ciudad volcada con el turismo. El devastador terremoto de 1960 obligó a las autoridades marroquíes a su reconstrucción, convirtiéndola en un importante y atractivo destino turístico. Entre sus reclamos destacan: las mezquitas Loubnane y Mohammed V, el Museo municipal Bert Flint, los jardines de Portugal e Ibn Zaydoun, el parque zoológico del Valle de las Aves, el puerto y el paseo marítimo Boulevard Hassan II (con multitud de restaurantes) y, por supuesto, la Kasbah, coronando la cima de una colina de 236 metros desde 1540. Después de comer es buen momento para retomar la carretera y dirigirte a la meta de la jornada, la ciudad de Essaouira (o Esauira), situada a unos 175 km al norte por la N1, una ruta que serpentea en ocasiones entre campos de arganeros o bordeando la costa (alrededor de 2 hrs y 30 min). Batida por los vientos alisios, de ahí su apodo de "la ciudad del viento", Essaouira es una histórica localidad que cuenta además con una de las mejores playas no solo de la costa atlántica marroquí, sino de todo Marruecos. Imán de turistas de todo el mundo, destaca por ser una ciudad balneario, la Reserva Natural de la isla Mogador y su medina declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su espléndida y ancha playa en forma de anfiteatro y arenas rubias es lugar de encuentro habitual de los aficionados al windsurf de todo el mundo gracias a sus vientos fuertes y constantes. Y también para los amantes del surf, con puntos famosos como Moulay Bouzarktoun, al norte, y Sidi Kaouki, al sur, ya que su parte central está protegida de las olas por la propia isla de Mogador. Se pueden realizar diversas actividades como pasear en los típicos dromedarios o caballos bereberes, o navegar en un pequeño barco turístico rodeando la isla de Mogador, en el archipiélago de las Purpúreas (o Iles Purpuraires). Junto al faro, destaca el Mausoleo de Sidi Magdoul. Acércate a algunos de los muchos restaurantes de cocina típica marroquí repartidos entre el puerto y la plaza Moulay Hassan, donde los deliciosos pescados y mariscos recién salidos del mar son los indiscutibles protagonistas. Alojamiento en Essaouira.
Essaouira

Essaouira

Tienes por delante esta jornada y parte de mañana para desentrañar todos los secretos que ofrece esta auténtica perla del Atlántico. Como sucede con muchas de las ciudades del país alauita, Essaouira está dividida entre una medina, o casco antiguo amurallado, y una parte moderna situada en su periferia. Su fabulosa medina está formada por anchas calles y angostos pasajes sembrados de talleres de maestros artesanos especializados en orfebrería, marquetería, ebanistería y, sobre todo, en elementos fabricado en madera de "thuya". Impresiona el alegre bullicio que domina su ambiente, la blancura de las paredes y el azul de las ventanas y puertas de las casas, y las carretas tiradas por mulas, puesto que en la medina no hay tráfico motorizado. La puerta monumental Bab el Menzah es el acceso principal al casco antiguo, junto a la Bab Sebaa, que conecta con la ciudad nueva, donde se encuentra la plaza de Moulay Hassan, centro neurálgico y el lugar ideal para tomar un té a la menta. Un poco más lejos, pasando por la puerta Bab Labhar, de estilo neoclásico, se ubican su magnífico y siempre ajetreado puerto, con sus astilleros artesanales únicos en el mundo y sus puestos de pescado; y la plaza de Orson Welles, quien dio fama mundial a la localidad gracias a su película Otelo, rodada principalmente en Essaouira. Frente al puerto, se alza la típica estampa local con su famosa fortaleza, Skala du port, y las gaviotas revoloteando sobre ella. Desde su torre se domina toda la ciudad, ofreciendo unas vistas panorámicas fabulosas. ¡Prepara la cámara, la vas a necesitar! (Nota: abierta todos los días 8:30 a 12:00 hrs y de 14:30 a 18:30 hrs). Desde la plaza Moulay Hassan parte también la rue Skala, que va en paralelo a las murallas de la medina y desemboca en la Skala de la Kasbah, un enorme fuerte construida por Sidi Mohammed Ibn Abdallah. No te pierdas su batería de cañones orientados hacia el mar. Por cierto, es posible que os suene esta parte de la ciudad, ya que sirvió de plató de excepción para algunas escenas de la serie "Juego de Tronos". Entre otros atractivos destacan la Torre del Reloj, en la avenida Oqba Ibn Naffia; la Gran Mezquita Sidi Youssef, en la avenida Sidi Mohammed Ibn Abdallah; el colorido y vibrante mercado de Souk el Jdid; las puertas de Bab Marrakech y Bab Doukkala; la antigua judería o "Mellah"; y el antiguo palacio del Pachá, del siglo XIX, actualmente museo Sidi Mohamed Ben Abdellah de artes nacionales (Nota: abierto de miércoles a lunes de 8:30 a 12:00 hrs y de 14:30 a 18:00 hrs). Alojamiento en Essaouira.

Essaouira - Marrakech

Destina la mañana para seguir descubriendo los muchos tesoros que Essaouira tiene por ofrecer. Está considerada como una Ciudad de la Música y Artes, donde se celebran el Festival de Música Gnaoua, en junio, o el Festival Moga de música electrónica, en octubre. Está repleta de murales callejeros e interesantes galerías de arte, como la Galerie la Kasbah, ubicada en un "riad" en la Rue Tetouan, el Espace Othello o la Galerie d'Art Frederic Damagaard. Essaouira también atesora un importante pasado "hippie", e incluso puedes seguir las huellas que el legendario Jimi Hendrix dejó en la ciudad durante los 11 días que residió en ella, como por ejemplo el Hotel du Pacha, actualmente Hotel Riad al Medina. Y si no pudiste descubrir la isla Mogador a bordo de un barco turísitico , hoy puede ser un buen día para hacerlo. ¡Tú decides! Ya solo resta regresar al punto de partida de esta inolvidable Ruta, la ciudad de Marrakech, que se encuentra a unos 185 km al este por la R207, la A7 (Nota: autopista de peaje) y la P2006, lo que suponen unas 2 hrs y 30 min de viaje. Alojamiento en Marrakech.
Marrakech

Marrakech - Ciudad de origen

Presentación en el aeropuerto con suficiente tiempo de antelación para devolver el coche de alquiler y vuelo de regreso a la ciudad de origen. Llegada. Fin del viaje y de nuestros servicios.

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  • Régimen seleccionado en Ouarzazate.

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  • Régimen seleccionado en Skoura.

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  • Régimen seleccionado en Boumalne Dades.

  • Estancia en el hotel seleccionado en Taroudant.

  • Régimen seleccionado en Taroudant.

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  • Régimen seleccionado en Essaouira.

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Notas importantes

- Conducir por Marruecos: 1. Las rotondas son de dos tipos, las que tienen señales de rotonda y las que no. En la primeras tiene la preferencia el que está dentro de la rotonda; en las segundas tiene preferencia el que llega por la derecha. Al principio resulta un poco lioso, pero al final lo sensato es siempre mirar al retrovisor antes de frenar, por que puedes tener un jinete a galope detrás de ti que si frenas de golpe te pasa con el caballo por encima del coche. La prioridad es relativa y nuestro consejo es que te andes con mucho cuidado y que extremes la precaución incluso si tienes la prioridad. 2. Es costumbre que cada vez que aparcas el coche suele haber un aparcacoches. Se le suele pagar a razón de 2 dirhmas por cada rato que aparques. Por las noches los guardas suelen cobrar entre 10 y 20 dirhams. Suelen hacer bien su trabajo y te cuidan el coche de verdad. 3. Respeta los límites de velocidad, hay radares por todos sitios, especialmente donde se tiende a ir a mayor velocidad que la permitida, me refiero a las entradas a ciudades donde hay que ir a 40 con una rectas interminables donde es muy fácil despistarse y sobre pasar dicha velocidad. Hay controles por todas partes, no te asustes, es habitual verlos. 4. Lo que si tienes que distinguir es si en las señales pone alto o ralentizar. Si pone alto te tienes que parar, aunque la policía no te esté mirando. Pues a veces hacen como que no miran para que cuando pases, sin que ellos te hayan dado el paso, te paran y te multan. Si en el control pone ralentizar no hay que parar, tan sólo pasar muy despacio.

- Marruecos se trata de un país musulmán y el mes de Ramadán tiene una gran importancia para sus residentes. Durante el Ramadán, el entretenimiento y el alcohol estarán restringidos en la mayor parte del país. La venta de alcohol estará restringida en muchos lugares, sin embargo algunos establecimientos lo estarán ofreciendo para la venta a los turistas. Del mismo modo, los negocios locales, durante el período, pueden reducir el horario de atención al público.

- Las habitaciones triples en África son generalmente habitaciones con dos camas individuales o una doble, en las que se instala una cama plegable para acoger a la tercera persona, con las consiguientes molestias que ello supone, por ello, desaconsejamos su uso en la medida de lo posible.

- Las excursiones y visitas sugeridas para cada día son orientativas, pudiendo el viajero diseñar el viaje a su medida, de acuerdo a sus gustos y necesidades.

- La tarjeta de crédito está considerada una garantía, por lo que, a veces, su uso es imprescindible para poder registrarse en los hoteles.

- Normalmente los hoteles disponen de cuna para los bebés. De lo contrario, tendrán que compartir cama con un adulto.

- Para la recogida del coche de alquiler se requerirá una tarjeta de crédito (no de débito) a nombre del titular de la reserva, quien además deberá ser el conductor principal del vehículo.

- Consultar documentación necesaria para entrar a los destinos visitados y para el tránsito en los países en los que se realicen escalas aéreas.

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Isabel, tu asesora de viajes.