Java y Bali son de esos lugares que todavía mantienen con comodidad el apelativo de paraíso. Estas dos islas de Indonesia albergan una riqueza natural incomparable y un legado monumental a la altura de las más grandes civilizaciones. La primera etapa de este viaje se desarrolla en Java, la isla más poblada del mundo con más de 145 millones de habitantes. Allí se ubican las principales ciudades del país, como la bulliciosa capital Yakarta, la pintoresca Yogyakarta o la encantadora Surabaya. Y algunos de sus tesoros más relevantes, como Borobudur, el monumento budista más grande del mundo, Patrimonio de la Humanidad y la atracción turística más visitada de Indonesia; o el Prambanan, un conjunto de más de 200 templos hindúes catalogado también como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además, la isla está plagada de volcanes imponentes y amenazadores, como el Kawah Ijen, donde se puede visitar su explotación de azufre y su lago interior. Pero también de arrozales verdes y frondosos bosques y selvas, un interminable jardín tropical sobre la orilla de un mar azul celeste. La segunda parte del viaje no es menos fascinante, pues la isla de Bali es otro fabuloso destino turístico. Conocida por sus delicadas artes, que incluyen danza, escultura o pintura, las principales ciudades de la isla son la capital, Denpasar, y la antigua capital colonial de Singaraja, situada al norte. El pueblo de Ubud es el centro cultural de Bali, con su mercado de arte, museos y galerías, y sus principales puntos turísticos son las espectaculares playas de postal situadas en Jimbaran, Kuta y Sanur. Dos islas paradisíacas para un viaje inolvidable.
Las islas Gili conforman un pequeño archipiélago de tres islas remotas pertenecientes a Indonesia, un destino vacacional que ha tomado un gran impulso en los últimos años. En la más grande, Gili Trawangan, podrás disfrutar de un gran ambiente, fiestas en barcos y cenas con unas vistas inolvidables. Gili Air, la segunda en tamaño, es un destino ideal para práctica de buceo y snorkel entre corales, peces exóticos y tortugas. La más pequeña, Gili Meno, es un auténtico remanso de paz, perfecta para una desconexión total, para ir en pareja o de luna de miel. No te pierdas sus amaneceres y atardeceres de ensueño, los recordarás para siempre.











