Moderna, excéntrica, inigualable, extravagante, atractiva, disparatada, divertida, solemne, tradicional… Las palabras no alcanzan a definir una ciudad como Tokio, una vibrante ciudad global de 13 millones de habitantes. A pesar de liderar la vanguardia tecnológica y la modernidad urbanita, guarda un alma tradicional inextinguible que convierte a Tokio en una amalgama de contrastes. Te esperan el barrio Akihabara, un auténtico paraíso “friki”; el famoso cruce de Shibuya, donde hasta más de mil personas pueden coincidir en un momento; o la zona conocida como Golden Gai, un laberinto de callejuelas y estrechos edificios de dos plantas hechos de madera repleto de pequeños bares, cada uno con su excentricidad. Y esto es tan solo una ligera pincelada de los inabarcables atractivos que te ofrece la inolvidable capital de Japón.
Durante la visita a Pekín podréis adentraros en la Ciudad Prohibida, la fortaleza desde la que gobernaron los emperadores durante más de 500 años, y en otros lugares históricos como el Palacio de Verano y el Templo del Cielo. Pekín es además el punto de partida ideal para conocer una de las Siete Maravillas del Mundo, la Gran Muralla China.
Shanghái posee un aspecto cambiante que se renueva día a día con la construcción de imponentes rascacielos que emergen en el área de Pudong, entre los que destacan la peculiar Torre de la Televisión, el Shanghai World Financial Center y la Torre Jin Mao.








