Oklahoma es un estado profundamente vinculado a la historia y cultura de los nativos americanos. Con una de las mayores concentraciones de pueblos indígenas en Estados Unidos, este destino ofrece una rica experiencia para aquellos interesados en el legado de las tribus originarias. En el corazón de este patrimonio se encuentra la Nación Cherokee, cuya historia se puede explorar en varios museos y sitios históricos.
Una parada obligada es Tahlequah, la capital de la Nación Cherokee, donde se encuentran el Cherokee National Capitol Building y el Cherokee National Prison Museum. Estos edificios del siglo XIX cuentan la historia de los Cherokee, que vivieron una de las experiencias más dramáticas de la historia de los nativos: el Sendero de las Lágrimas. En el Cherokee Heritage Center, los visitantes pueden aprender sobre esta forzosa migración desde Carolina del Norte hasta Oklahoma.
Otro lugar fascinante es el Woolaroc Museum and Wildlife Preserve, en Bartlesville, que alberga una importante colección de arte del oeste y el Native American Heritage Center. Este museo ofrece una mirada a la vida de los nativos, con artefactos y exposiciones que cuentan sus historias.
La historia fronteriza y del oeste de Estados Unidos también se cruza con la de las tribus nativas. Daniel Boone, uno de los grandes exploradores de la frontera, marcó el inicio de la expansión hacia el oeste. Su hogar en Defiance, cerca de St. Louis, ofrece una visión de la vida a principios del siglo XIX, cuando los colonos comenzaron a desplazarse hacia territorios que tradicionalmente pertenecían a los nativos.
El famoso Oregon Trail comienza en Independence, Missouri, y fue una ruta de migración para los colonos, que a menudo chocaron con las tribus nativas en su avance. Cerca de aquí, el Fort Leavenworth en Kansas protegía a los viajeros, pero también simboliza el conflicto entre los colonos y las naciones indígenas. La región de Kansas también fue un importante reasentamiento de pueblos nativos, que fueron forzados a abandonar sus tierras originales.
La conexión con las tribus también se puede ver en el Tallgrass Prairie National Preserve, un lugar que preserva las praderas altas de América del Norte, hogar de muchas tribus nativas de las Grandes Llanuras, como los Cheyenne y los Sioux, quienes dependían de los bisontes para su sustento.
