La que fuera tierra de pescadores y artesanos es hoy una dinámica ciudad abierta al mar en la que encontrarás una interesante vida nocturna. Capital y centro neurálgico de Lanzarote, sorprende al mundo por un genuino carácter marinero y comercial, la actividad de su puerto, donde atracan los cruceros, una magnífica marina y una bahía rebosante de vida. Lugar de paso entre continentes, la ciudad debe su nombre a los arrecifes y rocas heredadas de antiguas erupciones volcánicas que ahora salpican su litoral. En tierra firme, hermosas playas como la de El Reducto, galardonada con una Bandera Azul, animados paseos marítimos plagados de establecimientos de moda, buenos restaurantes y comercios y bazares tradicionales a buen precio.
Arrecife es un lugar para pasear, disfrutar y escuchar sin prisas el sonido del mar. Entre sus joyas, el Charco de San Ginés, una lengua de mar donde descansan chalanas y pequeños barcos. Durante su recorrido, pequeñas casas de pescadores, la popular iglesia de San Ginés y sus islotes dan forma a una de las imágenes más bellas de la isla. Reconocida tierra de historia y cultura, los castillos de San Gabriel y San José, éste último convertido en Museo Internacional de Arte Contemporáneo, desvelan al viajero un pasado singular marcado por el asedio de piratas y corsarios. Allí mismo, podrás disfrutar en el Restaurante "Qué muac", cuya gastronomía de autor fusiona con acierto tradición y modernidad; gastronomía y arte.