Cerdeña es uno de los mayores tesoros del Mediterráneo y no sólo porque aquí se encuentran las mejores playas de Europa, sino porque conjuga a la perfección la magia de una isla con la modernidad de una gran ciudad. El clima es excepcional y apostar por Cerdeña es garantía de éxito porque, de media, suele haber unos 300 días de sol al año y las temperaturas son agradables en verano y suaves en invierno.
La capital es Cagliari, una ciudad con encanto y con unas vistas excepcionales. Subir al Castillo de San Michele y observar el skyline de la ciudad es una experiencia que nunca olvidaréis y para cuando os entre hambre podréis disfrutar de la gastronomía sarda, una cocina sencilla pero con una materia prima excepcional. Además, es ‘obligatorio’ visitar el mercado más grande de Italia, el mercado de San Benedetto.
Muy diferente es la zona norte de la isla. La Costa Esmeralda es lo más parecido al paraíso que podréis encontrar en Europa. Las playas de arena blanca y fina y de agua transparente se cuentan por decenas y las hay para familias, para los amantes de los deportes náuticos y también para los expertos, porque en Cerdeña se practica el mejor windsurf y el mejor kitsurf de Europa. Una mención especial se merece Porto Cervo, un enclave exquisito y repleto de lujo, donde en verano se concentran ricos y famosos en un entorno mágico, repleto de yates y las tiendas de las mejores marcas.
Cerca de aquí se encuentra Olbia, una de las ciudades más visitadas por aquellos que viajan hasta Cerdeña, ya que está situada en medio de la Costa Esmeralda, dispone de aeropuerto y tiene alojamientos aptos para todo tipo de bolsillos.
Otro de los lugares que hay que visitar en la isla es Alghero. No tiene nada que ver con las playas y el lujo, sino con la historia, porque pasear por Alghero es remontarse a la época medieval. Esta ciudad amurallada con sus pequeñas y estrechas callejuelas está bordeada por el mar, cuyas olas la golpean día y noche, dándole una magia y un carisma que la hace única en el Mediterráneo.