El río Loira baña a su paso por Amboise uno de los castillos más bellos de la región: el castillo real de Amboise. Este colosal monumento alberga la tumba del artista Leonardo da Vinci en la capilla de Saint-Hubert. Durante los tres últimos años de su vida, de 1516 a 1519, Leonardo da Vinci vivió en el castillo de Le Clos Lucé, a unos cientos de metros del Castillo. Murió en el castillo de Clos-Lucé el 2 de mayo 1519. Según sus últimos deseos, Francisco I hizo llevar sus restos cuatro días después para enterrarlos en la colegiata Saint-Florentin del castillo real. Esta colegiata fue destruida en 1807 y los materiales se utilizaron para restaurar el castillo. En 1863, las excavaciones en el sitio de la antigua capilla identificaron los restos de Leonardo da Vinci, que fueron trasladados a los terrenos del castillo en la Capilla Saint-Hubert, donde todavía se encuentran hoy en día. Los orígenes de esta fortaleza fueron convulsos, ya que los pueblos normandos consiguieron destruirlo en diversas ocasiones, antes de que fuese parte del patrimonio de la casa de Anjou y, posteriormente, de Amboise-Chaumont.
Las fortificaciones originales del castillo, sobre el promontorio donde las podemos visitar hoy en día, datan del siglo XIII. La historia del castillo de Amboise ha estado ligada a la historia de sus reyes desde sus comienzos, cuando Carlos VIII, nacido en Amboise, comenzó sus primeras construcciones. De hecho, una de las alas del castillo se llama, precisamente, Carlos VIII, de estilo gótico tardío. El ala Luis XII tiende más al estilo renacentista.