Blanca y delimitada al este por el río Guadiana, Beja se extiende a lo largo de una extensa llanura. Tierra de trabajo y de campos fértiles, es uno de los municipios más grandes de Portugal. Entre sus más de dos mil kilómetros cuadrados, y recorriendo sus pueblos rurales, descubrirás parajes tranquilos, caracterizados por un rico patrimonio histórico y por una asombrosa belleza paisajística.
Las vastas llanuras son el escenario perfecto para una visita obligatoria a algunas de las más preciadas perlas del Alentejo, entre vestigios de la presencia romana, casones señoriales, iglesias, conventos y pequeñas ermitas.
No menos destacable es su magnífico legado gastronómico, destacándose la irresistible repostería conventual, los quesos, los vinos y los aceites de oliva de excelente calidad.
Una región en la que es posible descubrir lugares perfectos para degustar los mejores vinos, disfrutar del tiempo y del paisaje natural y vivir la renombrada hospitalidad alentejana, en un ambiente más urbano o más rural. ¡Tú decides!