Este castillo de estilo medieval recuerda a los cuentos de hadas: donde es fácil imaginar mil y una historias fantásticas de reinas y príncipes. Los alrededores del castillo son 4 hectáreas de jardines maravillosos à l´anglaise (a la inglesa). Construido en la comuna de Chaumont-sur-Loire, fue clasificado como monumento histórico de Francia y forma parte del perímetro del Valle del Loira que está declarado como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
La primera fortaleza construida en este lugar data del siglo X, estuvo en manos de Eudes II, conde de Blois, y tenía como propósito proteger la región de los ataques de los rivales feudales de los alrededores, los condes de Anjou. El castillo fue incendiado en el 1465, bajo las órdenes de Luis XI de Francia y construido nuevamente en el siglo XV, añadiendo características renacentistas a un aspecto general más bien medieval.
En el siglo XVI, Catalina de Médici compró el castillo y lo utilizó, entre otros propósitos, para convocar a diversos astrólogos reputados del momento. Entre ellos, se encontraba Nostradamus. Desde esa época hasta el siglo XIX, el castillo ha pasado por diversas manos, añadiendo o desechando cada uno de sus propietarios elementos arquitectónicos para adaptar la propiedad a sus intereses. El castillo fue clasificado por el Ministerio de Cultura de Francia como monumento histórico en 1840.
Cada año, entre los meses de abril y octubre, diseñadores de jardines contemporáneos exponen sus trabajos en los bellísimos jardines del château de Chaumont sur-loire, que suelen ser de corte inglés. La estructura del jardín es en forma de cuadros, donde se plantan especies de temporada. Este patrimonio excepcional, propiedad de la Región Valle del Loira, mantiene un diálogo abierto con el arte contemporáneo y con todas las formas de creación paisajística. Este laboratorio de creación efervescente es también la sede del Centro de Artes y Naturaleza que ofrece un nutrido programa de exposiciones de arte contemporáneo, tanto en el exterior como en el interior del castillo, en el parque o sus caballerizas. Reflexivas, divertidas, emotivas… todas estas obras reflejan la elocuencia artística del lugar.