El impetuoso mar Cantábrico que abraza la ciudad de Gijón ha marcado su historia a lo largo de más de 5000 años. Mar de la Ruta Vía de la Plata, Gijón conserva vivo su pasado romano a través de las intervenciones realizadas en el Parque arqueológico de la Campa de Torres, uno de los principales poblados fortificados del norte de España (anterior al 490 a.C.) y, sobre todo, en el recuperado complejo termal de Campo Valdés, edificio público que data de finales del s. I d.C.
La progresiva modernización de la población y las excelentes condiciones naturales de la misma han hecho de Gijón una ciudad que, con un potente sector servicios y una buena oferta cultural y deportiva, atrae un creciente número de visitantes. Gijón se esfuerza en estos comienzos de siglo en conservar su remoto pasado histórico y mostrarlo como ejemplo de su excelencia turística.
El paisaje vegetal se caracteriza por un predominio absoluto de las praderías, sobre todo en la parte central del concejo. En sus bordes, coincidiendo con las mayores elevaciones del terreno, dominan las manchas forestales. Hacia el interior, presenta una disposición en forma de anfiteatro cuyos límites exteriores alcanzan unas alturas que oscilan entre los 200 m. del Monte Areo y los 500-600 del Pico San Martín y la Peña de los Cuatro Jueces. La red hidrográfica es relativamente densa pero de corrientes cortas, articulándose básicamente en dos cuencas: la del Piles-Peña Francia y la del Aboño-Pinzales.