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Guías de Viajes de Cantabria

Cantabria

Un excepcional enclave en medio de la naturaleza más bella

Cantabria

Pequeña pero impresionante región

Pequeña pero impresionante región

La comunidad autónoma de Cantabria toma su nombre del bravo mar que baña su costa. Situada en el norte de la Península Ibérica, flanqueada por el País Vasco hacia el este, Asturias en el oeste, y Burgos y Palencia hacia el sur, esta pequeña pero impresionante región posee algunos de los parajes naturales más espectaculares de nuestro país. Poco se puede decir de puntos tan célebres como los Picos de Europa; pero también hay otras regiones, no por más desconocidas menos bellas. El Valle del Río Asón o la Reserva Natural del Saja-Nansa, entre otras. Además, hay que señalar que las playas de la costa cántabra son realmente excepcionales, sin parangón en ningún otro punto de las costas españolas. Enormes extensiones de arena finísima de color blanco, que con las mareas bajas llegan a tener un ancho realmente impresionante... Un auténtico paraíso para los amantes del relax y del mar.

Las ciudades más bellas también tienen su representación en las tierras cántabras. Sin ir más lejos, la capital, Santander, pasa por ser una de las ciudades más hermosas y cómodas de nuestro litoral. Puntos como el Palacio de la Magdalena o la Playa del Sardinero la convierten en toda una belleza, además de los mil y un lugares para degustar la gastronomía de la región o disfrutar de su vida nocturna. Además, hay muchas otras localidades pintorescas y preciosas, bien a orillas del bravo Cantábrico, bien recogidas entre altos picos y umbríos valles... Poblaciones preciosas repletas de patrimonio cultural e histórico, con mágicos rincones para descubrir.

Las tradiciones cántabras conforman también un estupendo calendario de festividades, donde la diversión durante todo el día (y gran parte de la noche) va pareja a los ritos religiosos, paganos e históricos. Muchas de estas fiestas tienen lugar durante el verano, ya que la climatología lluviosa y fresca de los meses de otoño e invierno invita menos a disfrutar de las fiestas al aire libre, aunque también hay celebraciones señaladas en dichas estaciones. Y por supuesto, protagonista de excepción de todos los eventos es la estupenda gastronomía de Cantabria, que se puede degustar en estupendos restaurantes de vanguardia, pero también en cualquier pequeño mesón de los pueblos más recónditos. Un amplio recetario de platos tradicionales, magníficos productos de elaboración artesanal y estupendas carnes, pescados y mariscos dan como resultado una cocina a la altura del más alto nivel europeo.
 

Hermosas ciudades, costas impresionantes y montes de leyenda

Hermosas ciudades, costas impresionantes y montes de leyenda

Es difícil decidir por dónde comenzar a la hora de hablar de un lugar que tiene tanto que ofrecer como Cantabria. Pero como por algún sitio hay que empezar, quizás sea la capital, Santander, quien nos acompañe en este comienzo del recorrido. Santander tiene el encanto de las poblaciones pequeñas, junto con el toque europeo e internacional que le aporta el ser la cabeza de su comunidad, y el hecho de estar abierta al comercio marítimo. El turismo se ha incrementado considerablemente desde hace unas décadas, y la ciudad ha experimentado una interesante renovación y lavado de cara para poder acoger mejor a sus visitantes. El recinto del Palacio de la Magdalena es quizás su enclave más característico, con el hermoso edificio y sus jardines mirando directamente a la espectacular bahía, donde islas como Mouro y su faro destacan en la inmensidad del mar; el propio palacio es sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. En el parque existe también un pequeño zoo gratuito donde se pueden contemplar focas, pingüinos y leones marinos; además, junto a él se encuentra la bella Playa de la Magdalena. También merece la pena darse una vuelta por el barrio pesquero para contemplar las coloridas embarcaciones, y recorrer puntos como el Paseo de Pereda, el casco viejo peatonal con su Plaza Porticada, su mercado de abastos y sus tascas, las distintas playas de su litoral, y la ruta desde el Sardinero hasta Cabo Mayor.

Saliendo ya de la capital, podemos dirigir nuestros pasos a la costa oriental de Cantabria. Este litoral linda con el País Vasco, y en él se encuentran localidades tan conocidas como Castro Urdiales, Laredo o Santoña. En Castro Urdiales es de rigor visitar el conjunto del Castillo y la Iglesia Gótica, situados en un saliente dentro del mar; cuando el Cantábrico se encrespa, el espectáculo de las olas chocando contra los centenarios muros de las edificaciones es difícil de igualar. Laredo es una localidad fundamentalmente turística, que sin embargo cuenta con un precioso casco antiguo lleno de atractivas callejuelas; sus playas son tan grandes como concurridas. En cuanto a Santoña, población marinera situada al otro lado de la bahía (frente a Laredo), su tradición marinera y pesquera puede comprobarse en su puerto, recientemente renovado y uno de los más importantes del Cantábrico. En Santoña podemos visitar su casco peatonal, el fortín, la bella iglesia de Santa María del Puerto, la playa de Berria, el Parque Natural de las Marismas de Noja y Santoña, y las rutas que llevan a enclaves como el monte Buciero o los Faros del Caballo y del Pescador. En esta zona hay también localidades con magníficas playas como Noja, Isla, Langre, Loredo y muchas otras para descubrir.

La zona occidental de la costa cántabra atesora ciudades tan señoriales y magníficas como Santillana del Mar, cuyas preciosas calles están pobladas de mansiones de piedra y edificios significativos como su Colegiata; Comillas, ciudad universitaria que cuenta con un edificio modernista, El Capricho, obra del genio de Gaudí; Liencres y su parque de dunas; Oyambre y sus marismas; San Vicente de la Barquera, espectacular enclave costero con una magnífica ría y un hermoso castillo... Y pequeñas poblaciones que sólo esperan a que el viajero curioso las descubra. Ya pasando al interior de la comunidad, nos encontramos con lugares que quitan la respiración. El nacimiento del río Asón es una visita ineludible, sobre todo en invierno y primavera; la experiencia de contemplar el chorro de agua manando con fuerza de un hueco en la pared vertical no tiene precio. La zona cántabra de Picos de Europa, la comarca de Liébana, cuenta con lugares tan conocidos y bellos como el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, la localidad de Potes o el teleférico de Fuente Dé, con vistas de quitar la respiración. Por su parte, la Reserva de Saja-Nansa y el Valle del Pas son también lugares a descubrir, al igual que la comarca de Valderredible y sus iglesias rupestres; y por supuesto, la estación invernal del Alto Campoo, situada junto a la preciosa localidad de Reinosa, y el zoo de Cabárceno, uno de los más interesantes de Europa donde los animales viven en libertad.
 

Distintas especialidades para un recetario excelente

Distintas especialidades para un recetario excelente

En Cantabria, la materia prima es lo fundamental para la elaboración de los distintos platos y recetas. Los pescados, mariscos y carnes compiten en excelencia con los productos de la huerta, la leche o las setas de primavera y otoño. Por esta razón, las preparaciones son muy variadas e incluso existen distintas elaboraciones, dependiendo de la zona en la que nos encontremos.

El pescado y el marisco son referencias ineludibles si hablamos de gastronomía cántabra. Las parrilladas de distintas especialidades (chicharros, anchoas, pintos, salmonetes, julias, cabras...) y los pescados más deliciosos preparados al horno, a la brasa o a la sal (destacando las lubinas, sargos, rodaballos, cabrachos y besugos) conviven con cazuelas marineras como la marmita o el sorropotún, preparadas con patatas, cebolla y hortalizas. El bonito es también un ingrediente fundamental en muchas preparaciones; además de los guisos, es tradicional prepararlo embotado en aceite, al igual que las anchoas en salazón, una delicia típica de Santoña. Los bogavantes y langostas cocidos o a la parrilla son de excelente calidad, y se pueden consumir en localidades como Isla, donde existen profusión de restaurantes con viveros propios. Además, no podemos dejar de mencionar las almejas y navajas de San Vicente de la Barquera, los bígaros o caracoles de mar, las rabas de calamar, los magníficos percebes y nécoras de distintos puntos de la costa...

Las carnes cántabras tienen fama en toda España desde hace mucho tiempo. Los chuletones y piezas de vacuno de zonas como Tudanca, en la comarca del Saja-Nansa, tienen un lugar de excepción en el recetario, por derecho propio. Además, el cordero forma parte de los excelentes asados y guisos de los Valles del Asón y del Soba, donde recoger y preparar exquisitas setas en primavera y otoño es también una tradición. Y por supuesto, no podemos dejar de mencionar los contundentes pucheros y potajes de esta región, siendo el más conocido y apreciado el cocido montañés. Este guiso se prepara con alubias blancas, repollo, embutidos y salazones variados, y carne. También son excelentes el cocido lebaniego, la olla ferroviaria y las alubias rojas estofadas.

Los quesos son muy importantes en la producción gastronómica artesanal de Cantabria. Muchos de ellos tienen Denominación de Origen, como el queso picón Bejes-Tresviso o los quesucos de Liébana, ambos de la misma comarca. Además, también se produce en Cantabria miel de excelente calidad, mantequilla pasiega, el típico orujo de hierbas (el más célebre es el de Potes) y una repostería en la que destacan las pantortillas de hojaldre de Reinosa, las corbatas (finos hojaldres con almendra) de Unquera, las quesadas y sobaos pasiegos, la cuajada y los postres caseros.
 

Carnavales, semana grande y tradiciones marineras y gastronómicas

Carnavales, semana grande y tradiciones marineras y gastronómicas

La fiesta mayor de la capital, Santander, es la Semana Grande que se celebra con motivo de la festividad de Santiago. Se trata de siete días de diversión y actividades, desde el 23 al 31 de julio, durante los cuales se instalan multitud de casetas en el casco antiguo de la ciudad, y se celebran más de un centenar de actividades. Bandas musicales, conciertos gratis, desfiles de "gigantillas", feria taurina, un recinto con atracciones y un impresionante espectáculo de fuegos artificiales en el mar son parte de unas fiestas cada vez más populares y concurridas.

Pero además de la capital, son muchas las localidades que celebran distintos festejos a lo largo del año. En febrero es tiempo de Carnavales en Santoña, una fiesta declarada de Interés Turístico y en cuyo desfile se pueden contemplar los disfraces más increíbles, a cargo de las distintas comparsas carnavaleras. El Entierro de la Sardina es una de las tradiciones más importantes, y también el punto culminante y final de la fiesta. Ya en junio, las hogueras se encienden en las playas para celebrar la noche más corta del año en la víspera de San Juan, el día 23; y el 4 de julio se celebra la fiesta del Coso Blanco en Castro Urdiales, también declarada de Interés Turístico. El día de la Virgen del Carmen, 16 de julio, se celebra también en la capital y en algunos otros pueblos, como Mataporquera o Colindres, desde donde parte la tradicional procesión marinera. Y durante el mes de agosto, muchos pueblos costeros celebran eventos tradicionales o simplemente festivos, como Laredo y su célebre Batalla de Flores, las fiestas de San Pedruco en Ajo (con romería incluida), las fiestas de Ampuero y sus encierros taurinos... Durante la segunda quincena de septiembre tiene lugar una magnífica celebración histórica en Laredo: el Desembarco de Carlos V.

Los eventos gastronómicos también están muy presentes en el calendario cántabro. Fiestas como la del Orujo de Potes o las Jornadas Micológicas de Santoña son de agradecer por parte de todos los amantes de la buena mesa, así como las Jornadas de Productos Gastronómicos de Cantabria, que entre marzo y abril ofrecen estupendos productos y menús a buen precio en distintos establecimientos, repartidos por toda la comunidad. Las ferias de ganado son también una tradición; es un placer acudir a los recintos feriales a contemplar los hermosos ejemplares que se muestran, y degustar distintos productos con la alegría y animación características de estos eventos. Dos de los ejemplos más conocidos son la de Torrelavega y la de Arredondo.

Además, no podemos dejar de citar otros eventos de interés, como la Fiesta de la Bien Aparecida, que es al mismo tiempo Día de Cantabria y se celebra el 15 de septiembre en la localidad de Limpias, donde se encuentra el Santuario del Mismo Nombre; San Mateo en Reinosa; Santa Juliana en Santillana del Mar; la Exaltación de la Cruz y las ferias ganaderas en Potes... Y muchas otras celebraciones en los mil y un pueblos que salpican Cantabria, y que dan la razón a ese acertado eslogan que nos habla de una Cantabria auténticamente Infinita.