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Guías de Viajes de La Palma

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Naturaleza libre y salvaje, la isla bonita

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La Palma, una isla en el paraíso

La Palma, una isla en el paraíso

Ya lo dijo Madonna en su célebre canción acerca de la isla canaria de La Palma. Este maravilloso enclave no sólo recibe tal sobrenombre; "isla verde" o "isla de las estrellas" son otros de los poéticos apodos con los que se conoce a la más noroccidental de las Islas Afortunadas. Dignos nombres cargados de razón, ya que, como decía la cantante, la naturaleza libre y salvaje, los cielos en estado puro y los paisajes más sobrecogedores se concentran en el escaso territorio de esta bella isla, tan pequeña como desconocida.

Y es que su superficie únicamente ocupa 706 km2, habitados por 86.000 isleños que han hecho de la isla un emblema del turismo sostenible. No en vano La Palma, que pertenece a la provincia de Santa Cruz de Tenerife, fue declarada en el año 2006 Primer Destino Turístico Sostenible por el Instituto de Turismo Responsable y la Organización Mundial de Turismo. Sus maravillosas reservas naturales (como la espectacular Caldera de Taburiente) y submarinas han hecho merecedora a la isla de esta distinción.

Todo un mundo de actividades está disponible para el viajero que dirija sus pasos a La Palma. Sus abundantes picos y cordilleras, bajo la sombra de El Roque de los Muchachos (que reina en el paisaje con sus 2.426 metros de altura), son todo un paraíso para senderistas y amantes de la naturaleza en estado puro. Paseos a caballo, submarinismo, vuelos en parapente... El magnífico entorno natural de la isla de La Palma hace posible cualquier aventura que nos queramos proponer. Y es que al Parque Nacional de la Caldera de Taburiente se le unen otros diecinueve espacios naturales protegidos, plagados de vegetación subtropical, con abundancia de agua (La Palma es la única de las Islas Canarias por la que discurren arroyos) y una tranquilidad que llena de armonía los días soleados y las noches estrelladas.

Y por supuesto, siempre está la playa. En La Palma nos podemos olvidar de las aglomeraciones reunidas alrededor del chiringuito de turno. Las playas de la isla bonita son salvajes y solitarias, para aquéllos que todavía saben disfrutar de la Naturaleza y la armonía con el paisaje. Un clima más fresco de lo que es habitual en las Islas Canarias, con inviernos y otoños con temperaturas entre 18 y 20 grados y veranos que rondan los 20 grados de media, nos asegura una menor afluencia de turismo y esa ansiada tranquilidad...

Los atractivos de La Palma son tantos que no dan estas líneas para describirlos, sino solamente para que nos hagamos una idea aproximada de por qué no hay que perderse esta maravillosa isla. Quienes la conocen guardan el destino entre sus más preciados secretos, para que nadie se lo termine robando; pero su belleza y su espectacularidad están al alcance de todos los que las quieran descubrir.
 

Naturaleza y patrimonio: la simbiosis perfecta

Naturaleza y patrimonio: la simbiosis perfecta

Montes y volcanes, caídas de agua y acantilados, playas prácticamente desiertas, vegetación tropical... Los paisajes y las actividades relacionadas con la aventura son los atractivos por los que más se conoce (y se visita) la isla de La Palma. Si bien es cierto que sus espacios naturales, tanto en tierra como submarinos, quitan la respiración al trotamundos más avezado, no menos cierto es que La Palma está plagada de rincones y pueblos llenos de encanto cuyo patrimonio merece más de una visita.

Por supuesto, no podemos dejar de mencionar en primer lugar el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Declarado como tal ya en 1.954, su origen parece derivarse de una serie de erupciones volcánicas que otorgaron a la zona su peculiar idiosincrasia, digna de toda una maravilla de la Naturaleza. La forma de este gigantesco cráter (uno de los mayores del mundo), similar a la de una herradura, se abre hacia el mar en un barranco de curioso nombre: el Barranco de las Angustias.

Dentro de la Caldera de Taburiente y acompañado por cantidad de picos de alturas considerables, se encuentra El Roque de los Muchachos, cuya cima está coronada por el observatorio astrofísico más importante de Europa. Pero no sólo cabe destacar esta construcción; ya en tiempos prehistóricos se consideró este lugar como sagrado, y de ello da fe el monolito Idafe, erigido por los antiguos pobladores como lugar de culto al dios Abora.

Alejándonos ya del interior y la montaña, en poco tiempo alcanzamos el mar y con él, la Reserva Marina de La Palma. Creada en el año 2001, fue establecida para preservar la vida marina de la costa isleña, pero también los pueblos pesqueros, sus costumbres, su idiosincrasia y sus artes tradicionales. En esta zona no están permitidas actividades como el buceo, la pesca o el submarinismo, pero sí se pueden llevar a cabo por la parte externa de la Reserva, previa autorización.

El origen volcánico del archipiélago canario es también evidente en La Palma, al igual que en sus hermanas Lanzarote y Tenerife. La zona sur de la isla acoge los Volcanes de Fuencaliente, agrupamientos de estas formaciones en un paisaje desértico, plagado de conos; el más emblemático, el Volcán Teneguía, tiene el honor de haber sido declarado Monumento Natural. La combinación de colores rojos, cobres y negros recortándose sobre el intenso azul del cielo atlántico convierte una visita a esta zona en una experiencia difícil de olvidar.

Y dejando un poco atrás la Naturaleza, si esto es posible en un lugar como La Palma, las diversas localidades de la isla cuentan también con bellos monumentos y enclaves a visitar. Es el momento de encaminar nuestros pasos a los pueblos, cuando nuestra retina aún no se ha cansado de admirar belleza pero necesita acercarse un poco a la obra del hombre. Antiguas iglesias como la de Nuestra Señora del Rosario en Barlovento y conjuntos histórico-artísticos como el casco antiguo de Santa Cruz de La Palma (uno de los más importantes de las islas), junto con interesantes yacimientos arqueológicos donde los primeros habitantes de La Palma dejaron testimonio de su presencia, son buena prueba de que La Palma es, también, un paraíso cultural.
 

Productos autóctonos para una gastronomía deliciosa

Productos autóctonos para una gastronomía deliciosa

Tan variada como sus paisajes es la gastronomía de la isla de La Palma. Por increíble que parezca, el pequeño territorio que la conforma alberga una gran tradición culinaria representada por sus deliciosos platos, ingredientes, preparaciones, postres, repostería… Su lejanía con la Península, al igual que la del resto de las Islas Canarias, ha hecho que la gastronomía isleña tenga una personalidad acusada, muy diferente de la del resto del Estado. La enorme diversidad climática y el agua abundante hacen que los cultivos en la isla sean variados y de calidad; además, la presencia constante durante su historia de los fenómenos de emigración e inmigración ha derivado en una estupenda mezcla gastronómica, que se revela en todos los platos.

Hay dos preparaciones que, por antonomasia, representan a las Islas Canarias; La Palma no es una excepción. Estamos hablando del gofio, un polvo de cereales molidos similar a la harina que forma parte de muchas preparaciones, y de las célebres papas arrugadas con mojo, patatas de pequeño tamaño cocidas con su piel y acompañadas de mojos o salsas especiadas (rojo y verde). El gofio se consume habitualmente mezclado con otros ingredientes (en escacho, escaldado o con chicharrones); por su parte, las deliciosas papas arrugadas se cuecen con agua y sal a fuego lento y se comen con la piel, aderezadas con el mojo y su intenso sabor a pimienta y comino.

Pero la cultura gastronómica de La Palma no termina en estos dos conocidos platos. Los pescados son lógicamente habituales en las mesas: cabrillas, mero, bonito y muchas otras especies, cocinadas a la brasa, en guisos o fritos. La carne está representada fundamentalmente por el cerdo (que se conoce por cochino); es la preferida de los isleños pero tampoco es raro encontrar guisos de cabra, cabrito o el tradicional hígado en mojo rojo.

Dentro de los distintos productos de La Palma cabe destacar el queso palmero, realizado exclusivamente con leche de cabra y que ha obtenido la Denominación de Origen. De interior blanco y sabor ahumado, con el típico toque ácido de muchos quesos de cabra, es muy suave y merece la pena descubrirlo. Por su parte, los vinos canarios han gozado desde hace siglos de merecido prestigio en las mesas españolas e internacionales, siendo el cultivo de la vid y la fabricación de vino una tradición en las islas. Las distintas zonas de de La Palma dan lugar a diferentes variedades enológicas, siendo el vino más conocido el malvasía (de tipo blanco o seco, o en su variedad dulce); pero no hay que dejar de probar los llamados “vinos de tea”, tintos y rosados que se caracterizan por su intenso sabor y fragancia a resina.

Y de postre, repostería… Como no podía ser de otra manera, constituye un auténtico tesoro en un lugar donde la caña de azúcar es un cultivo tradicional desde hace siglos. Los piononos, delicados dulces rellenos de crema, son célebres en todo el territorio español y en muchos lugares del extranjero, y deben su nombre al papa Pío IX. Pero el producto más característico de la isla es la raspadura, dulce fabricado a base de miel de caña, gofio, azúcar, almendra, canela y limón, que de su receta original a base de estos ingredientes básicos ha generado distintas variedades de coco, chocolate y huevo.
 

Todo un año de fiestas

Todo un año de fiestas

Si por algo se caracteriza el año en La Palma es por la increíble profusión de festejos, celebraciones y romerías que lo pueblan. Desde el comienzo del año, con la celebración de la Navidad, hasta la llegada de Santa Lucía el 13 de diciembre, hay fiestas relevantes todos los meses. Es difícil encontrar una semana en la que en algún pueblo de la isla no se desplieguen los colores de las guirnaldas y el sabroso olor del “cochino” sobre las brasas… Carreras de caballos sobre pistas, celebraciones de combates en la noble tradición de la lucha canaria y eventos gastronómicos forman parte de los festejos populares de cada pueblo, que al mismo tiempo muestran siempre su propia personalidad.

Por supuesto, la Navidad se celebra en toda la isla; pero es en San Andrés y Sauces donde toma un cariz más especial, donde se desvela durante la Misa de Gallo el Retablo previamente cubierto por una enorme tela azul, y se inicia una representación de Belén viviente. El Auto de los Reyes Magos sigue a este evento y es en Garafía donde tiene lugar la celebración más atractiva, con una representación callejera en la que Sus Majestades se encuentran nada menos que con Herodes.

Siguiendo mes a mes llegamos a febrero, donde lógicamente se inicia la festividad por excelencia de las Islas Canarias: los Carnavales. Minimizados por la fama mundial de sus hermanos de Tenerife, los Carnavales de Santa Cruz de La Palma no tienen nada que ver; en ellos es tradicional la celebración de una batalla con polvos de talco con la que se recibe a unos “indianos”, que llegan de las Américas con toda su fortuna. Los polvos de talco ( el ”empolvado”) se tiran, además, por doquier durante los días de fiesta, y el sorprendido visitante puede descubrir de repente que toda su persona se ha vuelto blanca…

Tras el Carnaval llega el tiempo de la austeridad con la Semana Santa, que se celebra de forma muy especial en Tijarafe, San Andrés y Sauces, con sus correspondientes procesiones y representaciones. Pero es la fiesta de la Santa Cruz la más célebre en toda la isla, cuando el día 3 de mayo las cruces que adornan campos, montes y caminos se adornan con lujosas telas, joyas y vistosos papeles. Esta actividad se ve complementada con las romerías, conciertos y verbenas característicos de las fiestas populares.

El Corpus, San Antonio del Monte, Moros y Cristianos, El Diablo, la Bajada de la Virgen… Fiestas de tradición religiosa que se han convertido ya en celebraciones populares, con una belleza y originalidad que las convierte en un auténtico patrimonio cultural. Una razón más para visitar una de las islas más hermosas y diferentes que se puedan encontrar: la isla de La Palma.
Si por algo se caracteriza el año en La Palma es por la increíble profusión de festejos, celebraciones y romerías que lo pueblan. Desde el comienzo del año, con la celebración de la Navidad, hasta la llegada de Santa Lucía el 13 de diciembre, hay fiestas relevantes todos los meses. Es difícil encontrar una semana en la que en algún pueblo de la isla no se desplieguen los colores de las guirnaldas y el sabroso olor del “cochino” sobre las brasas… Carreras de caballos sobre pistas, celebraciones de combates en la noble tradición de la lucha canaria y eventos gastronómicos forman parte de los festejos populares de cada pueblo, que al mismo tiempo muestran siempre su propia personalidad.

Por supuesto, la Navidad se celebra en toda la isla; pero es en San Andrés y Sauces donde toma un cariz más especial, donde se desvela durante la Misa de Gallo el Retablo previamente cubierto por una enorme tela azul, y se inicia una representación de Belén viviente. El Auto de los Reyes Magos sigue a este evento y es en Garafía donde tiene lugar la celebración más atractiva, con una representación callejera en la que Sus Majestades se encuentran nada menos que con Herodes.

Siguiendo mes a mes llegamos a febrero, donde lógicamente se inicia la festividad por excelencia de las Islas Canarias: los Carnavales. Minimizados por la fama mundial de sus hermanos de Tenerife, los Carnavales de Santa Cruz de La Palma no tienen nada que ver; en ellos es tradicional la celebración de una batalla con polvos de talco con la que se recibe a unos “indianos”, que llegan de las Américas con toda su fortuna. Los polvos de talco ( el ”empolvado”) se tiran, además, por doquier durante los días de fiesta, y el sorprendido visitante puede descubrir de repente que toda su persona se ha vuelto blanca…

Tras el Carnaval llega el tiempo de la austeridad con la Semana Santa, que se celebra de forma muy especial en Tijarafe, San Andrés y Sauces, con sus correspondientes procesiones y representaciones. Pero es la fiesta de la Santa Cruz la más célebre en toda la isla, cuando el día 3 de mayo las cruces que adornan campos, montes y caminos se adornan con lujosas telas, joyas y vistosos papeles. Esta actividad se ve complementada con las romerías, conciertos y verbenas característicos de las fiestas populares.

El Corpus, San Antonio del Monte, Moros y Cristianos, El Diablo, la Bajada de la Virgen… Fiestas de tradición religiosa que se han convertido ya en celebraciones populares, con una belleza y originalidad que las convierte en un auténtico patrimonio cultural. Una razón más para visitar una de las islas más hermosas y diferentes que se puedan encontrar: la isla de La Palma.