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Guías de Viajes de Cuenca

Cuenca
Cuenca

Mucho más que Casas Colgadas

Ciudad encantada

Ciudad encantada
La ciudad de Cuenca es todo un referente en cuanto a espectacularidad paisajística, arquitectura, entorno natural y arte. Su estampa es de sobra conocida por la enorme belleza que atesora: todo un casco antiguo que se asoma vertiginosamente al cañón formado por el río Júcar (o Huécar), y que se ve engalanado por las famosas Casas Colgadas que se han convertido casi en un símbolo de identidad de esta capital. Pero como bien decimos en el título, Cuenca es mucho más que casas colgantes. A la belleza propia de la villa se le suma la de la famosa Ciudad Encantada, un paraje natural cercano y totalmente sobrecogedor.

Dentro de la ciudad, podemos disfrutar de un casco antiguo pleno de belleza, cómodo de recorrer y lleno de sorpresas. Desde la magnífica Catedral hasta las plazas y los museos, pasando por la gran cantidad de iglesias y conventos, no hay rincón en el centro histórico de Cuenca que no atesore una gran belleza y mucha historia que relatar. Pero la naturaleza también ha sido muy generosa con el entorno de la ciudad y con toda la provincia. La Serranía de Cuenca guarda en su interior bellísimos parajes, caracterizados por la presencia de pinares y de los cañones conocidos como "hoces". Los ríos Júcar (que surca la capital), Escabar, Cuervo y Guadiela forman estas hoces, grietas profundas en la tierra rodeadas de espectaculares formaciones kársticas. Todo junto conforma un paisaje inconfundible en el que el misterio y la leyenda se funden con los bosques, los montes, las rocas y los pinos.

Además de patrimonio y naturaleza, Cuenca es una ciudad de arte y de museos. El arte abstracto se muestra en todo su esplendor en la capital, en la que la Fundación Juan March tiene una de sus sedes. También hay lugar para el arte antiguo y el arte sacro, lo que convierte a la ciudad en un paraíso para quienes busquen la belleza de las creaciones humanas. Y si de creaciones humanas hablamos, la gastronomía de Cuenca está llena de "obras de arte" culinarias que deleitarán el paladar del más exigente de los gourmets. Dar un paseo por el casco antiguo conquense, parándose cada poco a degustar las especialidades de la provincia en los muchos y animados bares que salpican las calles, es algo que no se paga con dinero. Y si para hacerlo aprovechamos alguna de las animadas fiestas que jalonan el calendario festivo de la villa, entonces disfrutaremos de momentos de lo más divertidos. A lo largo del año se pueden vivir en Cuenca todo tipo de eventos festivos, desde los más tradicionales a los más animados. Y el resto de los días, la ciudad ofrece una vida nocturna en la cual la tradición manda callejear de bar en bar, de tasca en tasca, en pos de las raciones y los deliciosos vinos.

Desde las hoces del Júcar a la Ciudad Encantada

Desde las hoces del Júcar a la Ciudad Encantada

Al llegar a Cuenca por carretera, nada mejor que detener el coche un momento y contemplar la estampa de la ciudad. Y si llegamos al anochecer, podremos contemplar la mágica escena de las casas colgantes tenuemente iluminadas a la luz de las estrellas. Una imagen inolvidable que concuerda a la perfección con las bellezas que la ciudad guarda en su interior. El patrimonio histórico de Cuenca se reparte por toda la ciudad, pero sin duda es el casco antiguo el que alberga más tesoros. Lo primero que nos llama la atención, y que sin duda alguna se ha convertido en el símbolo de Cuenca, son las célebres casas colgantes sobre el río Júcar. Estas viviendas se construyeron en el siglo XV y con el paso del tiempo, han sido mantenidas y recuperadas de forma que siguen conservando su belleza. Algunas de ellas, como la llamada "el Rascacielos", muestran unas tres o cuatro alturas hacia la calle... Y unas diez hacia la hoz del río. La curiosa idiosincrasia de estas construcciones las ha convertido en una muestra arquitectónica única en el mundo.

Siguiendo hacia el interior de la ciudad, llama la atención el enorme patrimonio religioso que la adorna. Desde su majestuosa Catedral, de estilo gótico y terminada de construir en el siglo XII, tiene también elementos renacentistas, barrocos e incluso una portada neogótica. Junto a ella, el Palacio Episcopal alberga en su interior las colecciones del Museo Diocesano. También hay que destacar otras iglesias como la de San Nicolás, San Andrés y San Miguel, y muy especialmente las ruinas de la Iglesia de San Pantaleón de Jerusalén, construida en el siglo XII por los Templarios. Además, hay también hermosos conventos, como el de San Felipe Neri (importante ejemplo del estilo rococó español), el de las Petras, el de la Concepción Franciscana...

Las construcciones civiles de Cuenca están encabezadas sin duda por las Casas Colgadas, pero hay muchos otros edificios destacables en la ciudad. El Puente de San Antón, de origen medieval aunque muy reformado en siglos posteriores; la Torre de Mangana, el Puente de San Pablo (que ofrece las mejores vistas de las Casas Colgadas), el Ayuntamiento... Eso, sin olvidar el magnífico Museo de Arte Abstracto, actualmente gestionado por la fundación Juan March y que ofrece una de las mejores colecciones del país de arte abstracto español, así como exposiciones temporales de alta calidad.

Saliendo de la ciudad, la provincia de Cuenca nos ofrece la oportunidad de visitar algunos de los parajes más espectaculares de nuestra geografía. Es el caso de la famosa Ciudad Encantada de Cuenca, ubicada en plena Serranía en medio de un bosque de pinos. Este paraje lo conforman un grupo de curiosas formaciones kársticas, enormes rocas con caprichosas formas y con nombre propio. El perro, Cara del Hombre, los Hongos, los Amantes de Teruel... Cada formación tiene una placa con su nombre y su explicación. Este lugar fue declarado Sitio Natural de Interés Nacional a principios del siglo XX, y a día de hoy mantiene intacto su misterio y su sobrecogedora majestuosidad. Otro enclave de excepción para visitar es el Río Cuervo, en concreto su nacimiento, con espectaculares cascadas que en invierno se congelan, formando delicadas cortinas de finos carámbanos blancos. Desde Tragacete, un pueblo situado a doce kilómetros de las cascadas, parten distintas rutas de montaña perfectas para los amantes del senderismo.

Excelentes materias primas en potajes y morteruelo

Excelentes materias primas en potajes y morteruelo
El entorno natural que rodea a la ciudad de Cuenca es la fuente de los estupendos productos que sirven para elaborar las recetas de su gastronomía. Frutos de la huerta, estupenda caza, magníficas carnes, los mejores ajos del mundo, setas... En la provincia de Cuenca podemos encontrar mil y una maneras de prepararlos, con la seguridad de que todas ellas nos resultarán deliciosas. Uno de los platos más conocidos de Cuenca es el morteruelo; para probarlo, basta con acercarse a cualquier bar o tasca del centro de la ciudad, donde suelen servirlo en forma de tapa. Se trata de un paté realizado con carne de caza, (perdiz, conejo...), aunque también se prepara con hígado de cerdo o gallina, o con una mezcla de varias de estas carnes. La intensidad de su sabor, unida a una acertada combinación de especias entre las que destacan la canela y el clavo, dan origen a un delicioso manjar con un sabor de lo más especial. Además de morteruelo, en Cuenca son también típicos los zarajos y las chuletas de lechal a la brasa que se preparan en los pueblos de la Sierra.

Desde Las Pedroñeras nos llega un ingrediente muy especial en la cocina de Cuenca y del resto de España: los ajos. Están considerados como los mejores del mundo, y probablemente parte de la excelencia de la cocina de la provincia se deba a su utilización. Pueden degustarse como ingrediente de preparaciones tan deliciosas como el ajoarriero (plato de bacalao y ajo, también conocido con el curioso nombre de "atascaburras"), típico de la región. Otras recetas que hay que probar son los originales gazpachos galianos, las migas de pastor, las contundentes y reconfortantes calderetas, los potajes de judías o garbanzos (muy especialmente los de Semana Santa, que se elaboran con espinacas)... Las truchas de los ríos de la Serranía de Cuenca son deliciosas, y alcanzan su excelencia con la llegada de la primavera.

No hay que olvidar que la provincia de Cuenca pertenece a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, por lo que la elaboración de los magníficos quesos manchegos es algo habitual. Estos quesos se presentan en distintas variedades: más o menos curados, frescos, tiernos, en aceite... Todos ellos han alcanzado renombre internacional por su textura y sabor. Acompañados de un buen vino son un manjar inolvidable, y ya que estamos, ¿por qué no de un vino con Denominación de Origen La Mancha? Y ya para terminar el menú, en Cuenca se pueden degustar exquisitos dulces y repostería que constituyen el mejor de los postres. Suspiros de monja, alajú, mantecados... Son algunas de las especialidades que podremos probar, siempre acompañadas por una copita de resolí, el licor típico con propiedades digestivas que remata en Cuenca cualquier banquete que se precie.

Semana Santa de procesiones y fiestas populares

Semana Santa de procesiones y fiestas populares

Como en muchas otras provincias españolas, el calendario festivo propiamente dicho comienza en Cuenca con la Semana Santa. Atrás quedan los días de Carnaval, en los que la ciudad se disfraza. Con la primavera llegan las procesiones y los actos religiosos de estos días, conformando unas festividades que por su belleza y su espectacularidad están declaradas de Interés Turístico Internacional. Debido a la especial configuración del casco antiguo de la ciudad, esta Semana Santa es muy particular y hermosa. El sobrecogedor transcurso de las procesiones y los pasos que portan las hermandades se une al atractivo de la ciudad para formar una imagen inolvidable. Hay procesiones todos los días de la semana: la de la Borriquilla el Domingo de Ramos, la de la Vera Cruz el lunes, la del Silencio el miércoles... Los días grandes son el Jueves Santo y el Viernes Santo. Precisamente en este día se celebra la más conocida de todas: el Camino del Calvario (también llamada Las Turbas), que tiene lugar en la madrugada.

Siguiendo con eventos relacionados con la religión, en la segunda quincena de abril se celebra en la ciudad la Semana de la Música Religiosa, que en el año 2011 alcanza su quincuagésima edición. A este festival acuden artistas de todo el mundo precedidos por su prestigio, de forma que ha sido declarado de Interés Turístico Nacional. Y transcurridas las fiestas de primavera, en verano es tiempo de verbenas, romerías y conciertos. Durante el mes de agosto, concretamente a finales, se celebran en Cuenca las Fiestas de San Julián. Son días de música y fiesta diurna y nocturna, en los cuales es posible asistir a corridas de toros y a actividades culturales y lúdicas para todos los públicos.

Aunque no son las fiestas patronales de Cuenca, de lo que no hay duda es de que las Fiestas de San Mateo son las más esperadas y celebradas en la ciudad. Tienen lugar en la segunda quincena de septiembre y en ellas se recuerda un acontecimiento histórico: la conquista de la ciudad por parte de Alfonso VII de Castilla. El Casco Antiguo y sus calles son el escenario de la suelta diaria de las vaquillas enmaromadas, que corren tras los mozos sujetadas por los maromeros. Estas fiestas también tienen lugar para concursos gastronómicos, desfiles, actividades populares como las carreras de sacos o las cucañas... Y al final, se despiden hasta el año siguiente con una gran traca final.

Alegría, tradición, música y animación: las fiestas de Cuenca lo tienen todo, al igual que la hermosa ciudad que las celebra. El viajero que acuda a ella se sentirá acogido y asombrado por su espectacular belleza, y por la cantidad de posibilidades que le ofrecerán tanto la capital como el resto de la provincia.