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Guías de Viajes de Castilla y León

Castilla y León
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Vastas tierras de historia por los caminos de El Cid

Tesoros patrimoniales y entornos naturales de excepción

Tesoros patrimoniales y entornos naturales de excepción

Castilla y León: Vastas tierras de historia por los caminos de El Cid La comunidad de Castilla y León está formada por la fusión de dos territorios históricos, los reinos que bajo el mismo nombre se establecieron en la Península Ibérica antes de la formación de España como nación. Ubicadas en el norte de la meseta castellana, estas tierras ocupan toda la cuenca del río Duero situada en nuestro país, y conforman la comunidad autónoma más grande de España y la tercera mayor región de Europa. Castilla y León está habitada por más de dos millones y medio de pobladores, los cuales se concentran sobre todo en las capitales y ciudades de mayor tamaño. Es una región plena de arte e historia; lo cierto es posee el sesenta por ciento de todo el patrimonio histórico y monumental de España. Además, la comunidad castellano-leonense presume con justicia de ser una de las cunas del idioma español, sobre todo por enclaves como el monasterio burgalés de Santo Domingo de Silos, donde se encuentran algunos de los primeros escritos realizados en nuestra lengua.

Las provincias que forman esta comunidad son Burgos, León, Palencia, Salamanca, Ávila, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.

Además de sus indiscutibles tesoros patrimoniales, los entornos naturales de excepción son también abundantes en tierras de Castilla y León. Los ríos que recorren la región forman enclaves maravillosos, como las Hoces del Duratón en Segovia, los Arribes del Duero en Salamanca, el Cañón del Río Lobos en Soria... Además de magníficos picos y cordilleras como la Sierra de Gredos en Ávila, o los Picos de Europa en la zona de León. En esta vasta extensión podemos encontrar amplias llanuras plenas de trigales, tierras que el Cid Campeador recorrió tal y como lo narra su Cantar, pero también profundos valles, altas montañas, bosques intrincados, cursos de agua y sierras nevadas. La naturaleza alberga aquí a gran cantidad de especies de flora y fauna, y es un placer para el viajero poder contemplarlas en libertad.

Pero la naturaleza no es el único tesoro de Castilla y León. Cualquiera de las capitales de sus nueve provincias ofrecerá al visitante todo lo que pueda desear. El cosmopolitismo y la animación de las urbes más europeas se fusiona en estos lugares con la hospitalidad de las gentes más sencillas. La pequeña extensión de muchas de estas ciudades ofrece encantadores cascos antiguos peatonales que merece la pena recorrer relajadamente, disfrutando del bullicio de las calles y degustando pequeños tesoros de la gastronomía local, en forma de pinchos y tapas. Son lugares repletos de edificios monumentales, grandiosas iglesias y catedrales, vías empedradas de tiempos romanos, magníficos museos... Y restaurantes y mesones cuyas cocinas preparan diariamente los mejores productos de la tierra. En Castilla y León hay que detenerse por lo menos en una ocasión para probar alguno de sus antológicos asados y contundentes guisos, y degustar también sus excepcionales quesos y embutidos, acompañados de los deliciosos vinos de la región.

Nueve provincias, nueve capitales y mil tesoros a descubrir

Nueve provincias, nueve capitales y mil tesoros a descubrir

Castilla y León: Vastas tierras de historia por los caminos de El Cid Comenzando por las capitales de las nueve provincias, ellas de por sí son ya una magnífica ruta a realizar. En Burgos podremos contemplar la magnífica Catedral, una de las más bellas del mundo y que ha sido restaurada recientemente. Su iluminación exterior hace imprescindible visitarla de noche, cuando parece salida de un sueño... El Museo de la Evolución Humana, el Monasterio de las Huelgas y el Castillo de Burgos son otros enclaves de interés.

En León también hay que acudir a ver la Catedral; si la de Burgos es impresionante por fuera, las vidrieras de la de León convierten una visita a su interior, sobre todo cuando brilla el sol, en algo inolvidable. En León también merece la pena ver el Parador, el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), tanto por sus exposiciones como por su arquitectura de vanguardia; la Basílica de San Isidoro y sus pinturas murales, las Murallas, el Palacio de los Botines... Pasando a Palencia, además de su también bellísima Catedral podremos visitar el Puente Mayor o la Iglesia de San Miguel. En Salamanca, nos saldrán al encuentro la Catedral Nueva y la Catedral Vieja, además de la Casa de las Conchas, el Puente Romano, la Plaza Mayor, el Museo Art Noveau y Art Decó y el Museo DA2, situado en la antigua cárcel y con exposiciones de arte de vanguardia.

Valladolid nos ofrece dentro de su casco urbano una bella Plaza Mayor, los preciosos jardines del Campo Grande, su majestuosa Catedral y varios museos, entre ellos el Museo Nacional de Escultura Policromada. En Soria destacan sobre todo sus edificios románicos, como la iglesia de Santo Domingo, la concatedral de San Pedro y su claustro, los bellos Arcos de San Juan o la ermita de San Saturio; por su parte, en Segovia, además de su celebérrimo y magnífico Acueducto romano, también podremos contemplar su Catedral del siglo XVI, el famoso Alcázar y la curiosa Iglesia de la Santa Cruz, de estilo templario y planta dodecagonal, cuyo edículo interior tiene connotaciones esotéricas y misteriosas. Ya en Ávila, nuestra atención se verá atraída desde el principio por las espectaculares Murallas que rodean el casco antiguo, para después desviarse hacia la magnífica Catedral de estilos románico y gótico, y hacia cualquiera de las muchas iglesias antiguas que salpican la ciudad. Y para terminar, dirigiremos nuestros pasos hacia Zamora, la ciudad del arte románico por excelencia. Esta localidad cuenta con una bella Catedral, un Castillo (antiguo Alcázar), murallas románicas y profusión de iglesias de este estilo, como Santa María de Horta, San Claudio, la Magdalena y muchas más.

Por supuesto, hay muchas más cosas que ver en Castilla y León fuera de sus capitales. En la provincia de Palencia podremos seguir una maravillosa Ruta del Románico, que pasa por localidades como Frómista y Carrión de los Condes, sin olvidarnos de testimonios de épocas romanas como la villa de La Olmeda y sus mosaicos; además, bellísimas localidades como Orbaneja del Castillo merecen también una visita. León cuenta con magníficos parajes naturales, buen ejemplo de los cuales son Las Médulas y los Picos de Europa. Por su parte,  en Burgos hay que visitar enclaves como el monasterio de Santo Domingo de Silos o el complejo kárstico de Ojo Guareña, Monumento Natural con edificaciones excavadas en la roca. La Sierra de Gredos abulense, con su impresionante circo glaciar coronado por el Pico Almanzor, es el paraíso de senderistas y escaladores; en sus cercanías se ubica el precioso Valle del Tiétar. Y si de picos se trata, hay que mencionar también la Laguna Negra y los Picos de Urbión en Soria. En Segovia podremos acudir a lugares tan hermosos como Sepúlveda y Pedraza, o bien hacer un recorrido en piragua por las Hoces del Duratón, mientras que en Valladolid es de rigor visitar Peñafiel y su curioso Museo del Vino, localidades históricas como Olmedo o célebres enclaves como el Castillo de la Mota. Y si es naturaleza espectacular lo que buscamos entonces nos esperan los Arribes del Duero, impresionante paraje de cañones y pintorescos pueblos que se extiende entre las provincias de Zamora y Salamanca.

El paraíso de los asados, los productos artesanales y el vino

El paraíso de los asados, los productos artesanales y el vino

Castilla y León: Vastas tierras de historia por los caminos de El Cid Cualquiera que haya viajado alguna vez por tierras castellanas y leonesas, seguramente puede cantar las excelencias de la gastronomía local, sobre todo en lo que respecta a carnes, potajes y asados. Los lechazos y cochinillos cocinados en horno de leña, con su piel dorada y su intenso sabor, se han hecho un lugar propio en la cocina española y degustarlos en cualquier restaurante o mesón es de rigor. En Segovia, Aranda de Duero, Burgos, Ávila, Valladolid y otras provincias encontraremos estos platos a nuestro alcance, acompañados de patatas de la tierra y de deliciosas hogazas de pan, entre las cuales tiene un lugar de honor la torta de Aranda, un pan fino y con poca miga que es realmente exquisito. Además de cordero y cochinillo, los chuletones y el ternasco de Ávila también tienen su sitio en el olimpo de las carnes castellanas.  Y en lo que respecta al pan, podemos destacar también los clásicos hornazos, panes rellenos de carne y embutido propios de Salamanca y Ávila; y el pan de Valladolid, que cuenta con Marca de Garantía.

Los guisos y potajes no se quedan a la zaga en sabor, contundencia y finura. Las estupendas legumbres de la zona, entre las que destacan los judiones de la Granja, las judías de El Barco de Ávila, las lentejas Palentinas y los garbanzos de Fuentesaúco, son la base de estupendos guisos como la olla podrida burgalesa, o el cocido maragato en León. Las sopas de ajo son un humilde y delicioso manjar en estas tierras, así como muchas otras preparaciones tradicionales: patatas meneás en Ávila, ajo carretero en Soria, arroz a la zamorana, cómo no, en Zamora... Y qué decir de los productos artesanales, entre los que los embutidos brillan con luz propia. La cecina de León, exquisita simplemente regada con un hilo de aceite de oliva; las mundialmente famosas morcillas de Burgos, el jamón de Guijuelo, el chorizo de Cantimpalo, los quesos de Burgos o Baldeón, y el botillo del Bierzo ofrecen sabores inconfundibles que constituyen un regalo para el paladar. Y sin olvidarnos de delicias como la mantequilla y las setas de Soria, el queso de Zamora y el de los Arribes...

Los vinos de la tierra son de excelencia internacionalmente conocida. En esta extensa región, encontramos hasta diez denominaciones de origen de caldos autóctonos, siendo las más conocidas las de la Ribera del Duero, con tintos oscuros, contundentes y muy personales, y la de Cigales en Valladolid, cuyos blancos son justamente conocidos. En cuanto a los postres, la variedad de dulces y recetas es enorme. Desde las célebres mantecadas de Astorga hasta las yemas de Santa Teresa, pasando por las almendras garrapiñadas de Briviesca, los soplillos de Soria y Segovia, la chanfaina y el bollo Maimón en Salamanca y el arroz con leche, los amantes del dulce encontrarán su particular paraíso en las confiterías y las mesas de todas las poblaciones de esta región.

Cientos de fiestas y celebraciones en pueblos pequeños y grandes

Cientos de fiestas y celebraciones en pueblos pequeños y grandes

Resulta imposible glosar todas las festividades de Castilla y León en unas pocas líneas. La enorme extensión de esta Comunidad Autónoma y los mil y un pueblos, grandes y pequeños, que salpican su territorio, hace que encontremos fiestas y celebraciones durante casi todos los días del año. Las fiestas patronales de cada capital se suceden en el calendario, siendo quizás las más conocidas las Fiestas del Pilar de Zaragoza, cuyo día grande es el 12 de octubre y que se prolongan a lo largo de unos diez días. Los actos religiosos y las ofrendas se suceden estos días, al igual que ocurre durante las fiestas de San Pedro y San Pablo, en Burgos. Estas celebraciones caen alrededor del día 29 de junio y reciben el nombre popular de Sampedros, festejándose con desfiles, conciertos, verbenas y muchas otras actividades.

En Soria la fiesta grande son los Sanjuanes, el 24 de junio, mientras que las de Segovia se celebran con motivo de San Frutos, del 24 al 26 de octubre. En Salamanca se celebran las Ferias y Fiestas de la Virgen de la Vega, entre el 3 y el 15 de septiembre, mientras que en Ávila la fiesta mayor es la Romería de San Segundo, patrón de la ciudad, el día 2 de mayo. Las fiestas de León tienen lugar del 20 al 30 de junio con motivo de San Juan y San Pedro, y las de Zamora comienzan el 22 de junio por San Pedro. En Palencia, es fiesta grande el día de San Antolín (2 de septiembre), patrón de la ciudad; y en Valladolid, con motivo de Nuestra Señora de San Lorenzo, los eventos comienzan el 3 de septiembre.

Aparte de los días particulares de cada capital, Castilla León celebra con especial intensidad la Semana Santa. El sonido de los tambores y el recogimiento hacen de las procesiones una experiencia sobrecogedora, que se combina con la preparación de exquisiteces gastronómicas propias de las fechas. Las magníficas iglesias y catedrales son el punto de partida del cual salen los bellos pasos por las calles de las ciudades; procesiones como las de Medina de Rioseco, el Cristo de Medinaceli o la de los Pasos, en León, son eventos de especial relevancia. Además, en las provincias destacan también otras fechas, como la fiesta de la Tabera de Briviesca, Burgos (una jornada durante la cual el pueblo entero se dedica a apostar en mesas situadas en la calle, en las que se tiran las tabas); la Procesión Cívica del Vítor en Mayorga de Campos (Valladolid), las Fiestas del Toro Enmaromado en Benavente (Zamora), la fiesta de las Águedas en Zamarramala (Segovia), las Fiestas del Capitán en Frías (Burgos), y así hasta completar un calendario en el que la diversión, el folklore tradicional y la religiosidad están presentes las veinticuatro horas del día.

Queda mucho por decir de las tierras de Castilla y León. Serían necesarias miles de páginas para glosar todos los atractivos de esta histórica comunidad, y aún así, seguro que nos quedaríamos cortos. Así que lo mejor será acercarse en persona, con caminar pausado, para disfrutar del patrimonio, la naturaleza y las gentes de esta excepcional región.
 

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