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Guías de Viajes de India

India

El mayor mosaico cultural del planeta

India

Introducción

Introducción

Aunque resulte evidente, no se puede obviar que ningún otro Estado del mundo aglutina tanta diversidad étnica, idiomática, religiosa y cultural como el subcontinente indio. Precisamente, esta particularidad ha lastrado durante siglos la cohesión política y el desarrollo económico de un país que, pese a todo, ostenta uno de los índices de criminalidad más bajos del planeta. Este dato no deja de ser sorprendente, y más teniendo en cuenta las acusadas diferencias sociales existentes: sin ir más lejos, más de una cuarta parte de la población vive en la más absoluta pobreza.

En gran medida, esta heterogeneidad obedece a su extensión geográfica: 3,3 millones de km2, que lo convierten en el séptimo país del mundo en superficie. En cuanto a población, sus 1.166 millones de habitantes lo elevan hasta la segunda posición, sin olvidar que, en el caso de mantener su actual ritmo de crecimiento, muy pronto desbancará a la China como la nación más poblada. En cualquier caso, los índices de concentración demográfica son realmente elevados, especialmente en algunos de los 28 Estados que conforman la República de la India, tales como Kerala, Bengala Occidental, Bihar, Uttar Pradesh y Tamil Nadu. Asimismo, su ingente collage lingüístico no es menos considerable: además del idioma oficial (el hindi), en el país conviven más de 700 lenguas y dialectos, como el telugu, el bengalí, el marathi, el tamil, el urdu, el gujarati y, por supuesto, el inglés, herencia del pasado colonial británico y ampliamente utilizado. Finalmente, desde el punto de vista de las creencias, el panorama también es extraordinariamente diverso. A pesar de que un 80% de la población profesa la religión hindú, el país da cabina a otras muchas confesiones: Islam (que aglutina el 10% de la población), budismo, jainismo, sijismo, judaísmo, cristianismo, zorastrismo, bahaísmo y diversas prácticas esotéricas y animistas, entre otras.

Por lo que respecta a sus fronteras geográficas, la India limita al norte con Pakistán, China, Nepal y Bután, de los que los separa la extensa cordillera del Himalaya; al este, con Myanmar, Bangladesh y el golfo de Bengala; al sur, con el océano Índico y el estrecho de Palk (que discurre entre el subcontinente y Sri Lanka), y al oeste, con el mar Arábigo y el sur de Pakistán. Dentro de sus fronteras predomina un clima de tipo subtropical monzónico (excepto en el Himalaya). Entre los meses de octubre y febrero, las temperaturas suelen ser moderadas y las temperaturas escasas. La estación cálida tiene lugar de marzo a junio, mientras que la de las lluvias se extiende desde junio hasta finales de septiembre.

Así pues, el otoño y el invierno son la mejor época para empaparse de la milenaria cultura hindú. Un periplo iniciado hacia el 2750 a.C. con los primeros asentamientos neolíticos en el valle del Indio y que continuó con la llamada civilización de Harappa, comparable con Mesopotamia y el Egipto faraónico. Entre el 1800 y el 1200 a.C., en lo que se conoce como el período védico, dio comienzo el férreo sistema de castas que aún hoy articula la sociedad hindú. La invasión del rey persa Darío (ca. 522), la implantación del budismo (siglo V a.C.), la llegada del ejército macedónico dirigido por Alejandro Magno (327-325), la formación del imperio Magadha (siglos IV a. C. y VI) al este del país, la expansión del Islam a partir del siglo X, el inicio del período mongol o mogol (1504) y, sobretodo, la llegada de las potencias navales europeas a partir de 1498 (que culminó con la conversión el país en colonia británica, entre mediados del siglo XVIII y 1947), son sólo algunas de las etapas que han forjado la agitada y fascinante historia del subcontinente indio.

Para visitar el país, se necesita estar en posesión del pasaporte (que debe tener una vigencia mínima de seis meses) y tramitar el visado turístico en la Embajada de la India en España (Av. Pío XII, 30-32, Madrid). Éste caduca a los tres meses, aunque puede renovarse en la India, en cualquiera de las dependencias de la Foreign Registration Office, presente en las principales ciudades del país asiático. A su vez, la India cuenta con dos consulados en España, en Barcelona (C/ Teodor Roviralta, 21-23) y Santa Cruz de Tenerife (C/ Villalba Hervás, 15).

A la hora de contratar vuelos a la India, existen conexiones —normalmente con escala— desde diversas ciudades españolas. Los principales aeropuertos de destino son el Chhatrapati Shivaji (Bombay), el más concurrido del país y del sudeste asiático; el Indira Gandhi (Nueva Delhi) y el Netaji Subhas (Calcula). Todos ellos están a ubicados a unos 20 km de la ciudad.

Finalmente, en lo que atañe a la búsqueda de hoteles en la India, éste último es uno de los territorios que cuenta con una mayor variedad de tipos de alojamiento, en un rango de categorías que oscila entre las residencias regentadas por marajás y establecimientos cuyas características serían inviables en Europa. Por regla general, los precios de las pernoctaciones suelen ser más bajos que en Occidente. Sin embargo, la relación calidad-precio a veces resulta arbitraria. Por ejemplo, un hotel de arquitectura colonial puede brindar un servicio idéntico, con tarifas más bajas, al de los establecimientos de lujo.

La moneda en curso es la rupia, que se divide a su vez en 100 paisas. No obstante, muchos lugares aceptan dólares estadounidenses, cheques de viaje y tarjetas de crédito. Un euro equivale a unas 57 rupias.

Fortalezas, palacios y templos de ensueño

Fortalezas, palacios y templos de ensueño

Sin ánimo restrictivo, a continuación se detallan algunos de los enclaves más visitados de la India, así como aquellos que destacan por su atractivo arquitectónico, cultural o natural. La relación se efectúa por orden alfabético.

  • Agra
Situada al norte del país, en el Estado de Uttar Pradesh y junto al río Yamuna, la ciudad de Agra es el tercer vértice del triángulo turístico de la India, junto con Delhi (a 200 km en sentido norte) y Jaipur (a 235 km en dirección oeste). A pesar del gran protagonismo que adquirió en el pasado —el emperador mogol Akgar el Grande la convirtió en la capital del imperio en el 1556—, Agra es mundialmente conocida por albergar el símbolo de la arquitectura islámica india por antonomasia: el Taj Mahal (1631-1652). Se trata de un espectacular mausoleo de mármol blanco proyectado por el arquitecto Ustad ‘Isa. Sin embargo, su impulsor fue el emperador de Mughal, Shah Jahan, quien lo mandó construir en honor de su esposa: Mumtaz Mahal (‘Joya de Palacio’), que murió tras dar a luz. El complejo forma parte de la lista del Patrimonio Mundial (1983) y en 2007 fue designado como una de las Siete Nueva Maravillas del Mundo. El otro gran atractivo de Agra es el Fuerte Rojo (1565-1573), una prisión situada a 1,5 km del Taj Mahal y en la que Shah Jahan fue confinado por su propio hijo, Aurangzeb. Igualmente, también es recomendable visitar la mezquita de Jami Masjid, situada frente al Fuerte Rojo y erigida por el emperador mogol Shah Jahan entre 1644 y 1658; el mausoleo de Itimad-Ud-Daulah (1622-1628); la tumba de Chini Ka Rauza, primer ministro de Shah Jahan, y los jardines Ram Bagh, los primeros que se levantaron durante el período mogol. A su vez, en la cercana ciudad de Sikandra (a 10 km de Agra) se alza el mausoleo de Akbar el Grande, mientras que Fatehpur Sikri (a unos 40 km), acoge la ciudad del mandatario. Abandonada por falta de agua, se trata de una maravilla esculpida en piedra en perfecto estado de conservación.
  • Benarés (o Varanasi)
Benarés, también perteneciente al Estado de Uttar Pradesh, es una de las siete ciudades santas de la India. El origen de su nombre hay que buscarlo en los dos afluentes del río Ganges que delimitan el casco histórico de la urbe: el Varana y el Asi. La localidad está consagrada al dios Shiva (una de las tres deidades más importantes de la mitología hindú), por lo que no es de extrañar que los ghats —nombre que reciben escalinatas que conectan sus calles con la orilla izquierda del sagrado Ganges— capitalicen la vida social y religiosa de Benarés. Allí se dan cita familias enteras para bañarse y purificar sus almas. Entre los principales enclaves de la ciudad, destacan el templo Dorado —construido en el 1776 en honor de Shiva y cuyo acceso está restringido a los fieles— y la mezquita de Gyanvapi, del siglo XVIII.
  • Bombay (o Mumbay)
Capital del Estado de Maharashtra, al oeste de la India. Se trata de uno de los centros financieros y comerciales del país, así como uno de los núcleos con un mayor índice de concentración demográfica del planeta (la región metropolitana supera los 20 millones de habitantes). Sus instalaciones portuarias son las más importantes de cuantas se hallan en el mar Arábigo, a la vez que también alberga numerosas instituciones culturales. Sus lugares más visitados son el portal conmemorativo Gateway of India (1924), el barrio del Fuerte —que alberga el corazón financiero de la ciudad—, el Taj Mahal Hotel, la terminal ferroviaria de Chhatrapati Shivaji y las grutas esculpidas de la isla de Elephanta. Estos dos últimos lugares forman parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad.
  • Calcuta
Capital del Estado de Bengala (al oeste del subcontinente), Calcuta destaca por ser un relevante centro portuario y, al mismo tiempo, el escenario de enormes desigualdades sociales. De hecho, las lujosas zonas residenciales de Alipur y Bakliganj se dan la mano con barrios tan degradados como las inmediaciones del templo de Kalighat, donde la madre Teresa de Calcuta inició su labor. Asimismo, esta localidad aglutina un buen número de construcciones que dan fe de la ocupación británica, tales como el Museo de la India (el más antiguo e importante del país), el Victoria Memorial (erigido en 1906 por el futuro rey Jorge V de Inglaterra), la catedral de San Pablo (1847) o el New Market (1874). No obstante, la cultura autóctona también reivindica su lugar en el entramado urbano, con lugares como la casa natal del premio Nobel de Literatura Robindranath Tagore, el soberbio palacio de mármol de Raja Bahadur o algunos templos jainíes.
  • Goa
Situado al oeste del país, junto al mar de Omán, sus 3.702 km2 lo convierten a Goa en el Estado más pequeño de la India. En él se agrupan los antiguos establecimientos comerciales creados por los navegantes portugueses y diversas ciudades de interés histórico, tales como la capital actual, Panjim, o las villas que lo fueron en el pasado: Old Goa y Govapuri, rebautizada a posteriori como Goa Velha. No obstante, más que por su legado colonial (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), este Estado es famoso por acoger el enclave balneario más importante del país. No en balde, sus más de 100 km de playas paradisíacas de arena fina y salpicadas de palmeras —como las de Calangute, Anjuna, Vagator o Colva— lo han convertido en un referente turístico a escala mundial.
  • Jaipur
Situada al norte del país y capital del Estado de Rajastán, se le conoce como la ‘ciudad rosa’, debido al color de la piedra utilizada en la construcción de sus palacios, templos y fuertes. Pese a que se trata de una localidad moderna y cosmopolita, Jaipur atesora algunos edificios históricos de notable interés, como el imponente palacio de los Vientos o Hava Mahal (1799), erigido por orden de marajá Pratap Singh. También destacan el Palacio de la Ciudad (1729), iniciado por Jai Singh II, el observatorio astronómico de Jai Singh II (Jantar Mantar), construido entre 1728 y 1734, y el templo de Govinda (Govindji Mandir), de 1735. En las afueras, resulta de visita obligada el palacio-fortaleza de Amber, un complejo urbano que sirvió de residencia a los marajás del Jaipur del siglo XVII.
  • Jodhpur
Emplazado a 343 km de Jaipur, sus 700.000 habitantes lo sitúan como el segundo municipio más poblado de Rajastán. Fundada en 1495, la ciudad actual destaca por la muralla que circunvala el casco antiguo (iniciada en 1532), la fortaleza de Mehrangarh, el Umaid Bhavan (1928) —o palacio del marajá Umaid Singh— y el Jasvant Thada, mausoleo en el que descansan los restos del marajá Jasvant Singh II (1873-1895). No muy lejos de Jodhpur, se halla la localidad de Bishnoi, asentada en un enclave natural y paisajístico de gran belleza.
  • Khajuraho
Perteneciente al Estado de Madhya Pradesh —en el centro de la India—, esta pequeña población de poco más de 7.000 habitantes alberga el mayor conjunto arquitectónico hinduistas del país. Construido entre los años 950 y 1050, el complejo está formado por unos 80 templos situados en un área de 21 km2 y protegidos por una muralla. No obstante, sólo una veintena de estos edificios, famosos por sus esculturas eróticas, se conservan en buen estado. En 1986, la UNESCO inscribió a Khajuraho en la lista del Patrimonio de la Humanidad.
  • Madrás (o Chennai)
Es la capital del Estado de Tamil Nadu, perteneciente al sur de la India. La ciudad destaca por ser poseedora de un rico pasado colonial, que ha cristalizado en construcciones como el fuerte de San Jorge —fundado en 1639 y emplazado junto a la desembocadura del río Kuvam—, el barrio comercial George Town, el Museo del Gobierno —el segundo más importante del país, tras el de Calcula— o Marina Beach, una playa artificial creada a finales del siglo XIX por deseo del gobernador M. E. Grant-Duff. Sus 12 km de extensión la convierten en la segunda más larga del mundo. Desde el punto de vista de la arquiectura hindú, descuella el templo de Parthasarathi (siglo VIII), erigido en tiempos de la dinastía Pallava y reconstruido en 1564.
  • Madurai
La segunda ciudad de Tamil Nadu, situada en la desembocadura del río Vaigai, es depositaria de un importante legado histórico: no en balde, Madurai llegó ser capital del antiguo imperio Pandya (siglos VI y XV). Sin duda, su principal atractivo turístico es el templo de Shri Meenakshi, dedicado a la diosa Meenakshi y a su esposo, Sundareshvara (una de las encaranaciones del dios Shiva). Junto con el templo de Ranganatha en Tiruchirapalli, el citado enclave constituye uno de los principales complejos religiosos de la India. Como elemento más destacado, destacan sus torres doce torres o gopuras. La más elevada presenta una altura de 50 m y está decorada con unas 1.500 esculturas policromadas. El otro gran foco de atracción de Madurai es el palacio de Tirumala Kayak, construido en 1636 y ubicado a 1 km del templo de Meenakshi.
  • Mahabalipuram  
Correspondiente al estado de Tamil Nadu y situado a unos 60 km de Madrás, Mahabalipuram fue un importante centro portuario en el siglo VII, coincidiendo con la dominación de la dinastía Pallava. Asimismo, esta localidad conserva un importante complejo arqueológico: los Rathas, erigidos entre los siglos VII y IX e inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad en 1984. 
  • Nueva Delhi
Desde 1912, Nueva Delhi ostenta la capitalidad del país. Asimismo, su núcleo histórico, el Viejo Delhi, también fue la ciudad más importante de la India durante el período que precedió a la colonización británica. Teniendo en cuenta esta circunstancia, pues, no es de extrañar que las actividades ligadas a la Administración pública aún constituyan el principal motor de la economía local. Su climatología, muy extrema, se caracteriza por presentar temperaturas muy frías en invierno y elevadas durante la época estival. Entre sus mayores atractivos turísticos, se cuentan la llamada Puerta de la India, la torre de Qutb Minar, el Fuerte Rojo, las tumbas del líder pacifista Mahatma Gandhi y del emperador Humayan, el mercado de Chandni Chowk, el bazar de Khari Baoli (considerado el mayor mercado de especias de Asia), la zona de las embajadas, el templo hindú de Laxmi Narayan y las mezquitas de Quwat-ul-Islam y de Jami Masjid. Ésta última, también conocida como la Gran Mezquita, es la mayor del país. Otro edificio remarcable es la sede del Parlamento de la República, un notable ejemplo de la arquitectura colonial británica.
  • Pushkar
Sita en el Estado noroccidental de Rajastán, Pushkar (cuyo nombre significa ‘flor de loto’) es una de las ciudades sagradas del país. Para los fieles, su mayor aliciente estriba en que esta localidad acoge el único gran templo de Brahma —la principal divinidad hindú— de la India. Como en el caso de Benerés, la orilla norte del lago de Pushkar alberga diversos escalones o ghat en los que los creyentes llevan a cabo sus abluciones. Además de los lugares citados, la ciudad y sus inmediaciones también dan cabida a otros templos, como el de Savitri, Gayatri, Varana, Ramavaikunth o Mahadeva.
  • Ranakpur
En Rajastán, a 98 km de Udaipur y 170 del monte Abu, se halla la localidad de Ranakpur, uno de los principales centros jainíes de la India. Su principal complejo arqueológico, los templos de Rana Kumbha, deben su nombre al monarca de Marwar (1419-1469) que cedió los terrenos para el inicio de los trabajos de construcción. El edificio más importante del complejo, el Chaumukha, se inició en 1439 por orden del acaudalado Dharna Shah, ministro de Rana Kumbha. Éste destaca su espectacular interior, que se compone de 29 salas sostenidas por la friolera de 1.444 pilastras.
  • Udaipur
Situada a 290 km de Jodhpur y conocida como la ‘Ciudad del Amanecer’ o ‘Ciudad de Udai’ (su fundador), es la principal localidad del sur de Rajastán. En ella destacan los lagos Fatehsagar y Pichola, en cuya orilla noroeste se alza el palacio de la Ciudad (1560), construido por orden de Udai Singh II. En el flanco septentrional del mismo, se eleva el templo de Jagdish Mandir, del siglo XVI y dedicado al dios Vishnú, una de las tres principales deidades del hinduismo. Igualmente recomendables resultan las fuentes del Sahelion ki Bari (o ‘Jardín de las Damas de Compañía’), la residencia estival de Jag Nivas (siglo XVIII) o el Jag Mandir, un palacio construido sobre el agua y emplazado a tan sólo 1 km del palacio de la Ciudad Museo de Cristal. No obstante, si lo que se desea es aprovechar la visita para hacer compras, el visitante no encontrará nada mejor que el Bara Bazar, principal mercado de Udaipu

La cocina india: el triunfo de las especias

La cocina india: el triunfo de las especias

Dada su extensión y riqueza cultural, la India encierra uno de los repertorios culinarios más extensos del mundo. Sin embargo, el país comparte algunos de sus ingredientes más definitorios con otros territorios asiáticos, tales como las hierbas, las semillas o las especias, sin olvidar los aromatizantes como el jengibre, el cardamomo, el cilantro, la guindilla, el comino o el azúcar de cocotero.

En cuanto a los alimentos básicos, cabría reseñar el pescado, el pan de trigo, el arroz y la leche de coco, que se emplea con especial profusión al sur del país. No obstante, hay un rasgo que la distingue netamente de otras tradiciones gastronómicas asiáticas: la utilización de la leche y sus derivados (sobre todo en la mitad septentrional). Una buena muestra de ello es el queso fresco o paneer —también consumido en países limítrofes, como Nepal— o la mantequilla (ghee). El otro producto distintivo de la cocina india es el popular curry, una salsa elaborada con jengibre, clavo, cilantro, azafrán, ajo y cebolla macerada en aceite o en ghee.

Asimismo, la marcada influencia del hinduismo da pie a que gran parte de la población sea vegetariana. Con este telón de fondo, no es de extrañar, pues, que uno de los productos más habituales sean las lentejas o dhal —empleadas incluso en la elaboración de ensaladas—, las judías y las verduras. Como ejemplos de platos típicos vegetarianos, se cuentan la samosa (pastelitos vegetales), la sopa de verduras (rasam), el aloo baigan korma (vegetales guisados con yogur), el brinjal pullao  (pilaff con berenjenas y especias), el navratan pullao (arroz con verduras) o el mangai achar (mango en vinagre).


Pese a todo, la carne, el pescado y el marisco también han conseguido hacerse un hueco en el recetario del subcontinente asiático. Así lo demuestran recetas tan tradicionales como el rogan josh (cordero con salsa picante y yogur), el dacha (cordero con lentejas), el vindaloo (cerdo con salsa agripicante), el murga salar jung (pollo en salsa de coco y castañas de cajú), el dhansak (pollo con verdura y almejas), el pollo tandoori (con cebolla y yogur), el batakh vindaloo (curry de pato), el patrani machchi (pescado al horno envuelto en hojas de banano) y el jingha kari (salsa de langostinos).

En el apartado de dulces y postres, destacan el tradicional helado indio (kulfi) y los batidos de yogur, que también gozan de una amplia aceptación en territorio nepalí.
 

Fiestas y festivales tradicionales: al servicio de los dioses

Fiestas y festivales tradicionales: al servicio de los dioses

Entre las fiestas tradicionales más emblemáticas de la india, destacan las que se exponen a continuación. El orden de aparición viene determinado por el momento del año en que tienen lugar.

Año Nuevo: Herencia de la época colonial, se celebra el 1 de enero en todo el país.

Festival de Bikaner: Cada mes de enero, el Gobierno de Rajastán organiza este exótico festival, que tiene al camello como estrella indiscutible. Éste, cuidadosamente ornado para la ocasión,  participa en carreras y espectáculos musicales y de danza que cada vez atraen a un mayor número de turistas de todo el mundo.

Festival de Makar Sankranti: Tiene lugar cada 14 de enero, especialmente en la región septientrional de Punjab (entre los Estados de Haryana e Himachal Pradesh). Además de servir para rendir culto al sol, las áreas norteñas del país también dan cabida a una colorida competición de cometas.

Día de la República: Cada 26 de enero, el país asiste a los fastos de su día nacional, coincidiendo con la fecha en la que entró vigor la Constitución india (1950). Entre los actos conmemorativos, destaca el desfile militar que tiene lugar en la capital, Nueva Delhi, y que discurre entre Raisina Hill (situada cerca del palacio presidencial) y el Fuerte Rojo. Asimismo, este evento suele contar con la asistencia de algún primer ministro o jefe de Estado de otros países.

Festival de Beneshwar: Hacia mediados de febrero, los Estados de Madhya Pradesh, Rajastán y Gujarat dan cabida a esta festividad en honor al dios Shiva (Baneshwar Mahadev). Además de las tradicionales ofrendas a esta unidad, durante cuatro días tienen lugar espectáculos musicales, folklóricos y de magia.

Festival de los Elefantes: Cada año, la ciudad de Jaipur (Rajastán) acoge este festival (generalmente en el mes de marzo). Como su nombre indica, los grandes protagonistas de las celebraciones son los elefantes. Engalanados para la ocasión, los paquidermos toman parte en actividades como desfiles, carreras y torneos de polo.

Festival de los Colores (Holi): Esta festividad, que sirve para despedir el invierno y dar la bienvenida a la llegada de la primavera, está especialmente arraigada en la mitad septentrional del país, y muy especialmente en la ciudad de Mathura (Uttar Pradesh). En la víspera del Holi, las familias se reúnen en torno a una hoguera y se preparan para la jornada festiva. A lo largo de la misma los organizadores, desde una camioneta, arrojan polvos de colores estridentes y agua sobre los transeúntes.

Gangur: Típico del Estado de Rajastán, este festival rinde culto a las divinidades hindúes Shiva y Parvathi, protectoras del matrimonio. Se inicia al día siguiente del Holi, y tiene una duración aproximada de unas dos semanas. Uno de sus platos fuertes es un acto ritual consistente en la siembra de semillas, símbolo de la fertilidad. Hacia el séptimo día de los festejos, además, tiene lugar una procesión secundada por muchachas solteras, menos colorista, sin embargo, que la que clausura el festival de Gangur, y en la que participan diversos carruajes decorados y animales.

Festival de Baisakhi: Esta celebración, que tiene lugar el 13 o el 14 de abril, marca el inicio del año solar. Está especialmente arraigada en el norte del país y en la región Punjab, donde tienen lugar diversas procesiones y espectáculos populares. Esta fecha, no obstante, adquiere un significado especial para los seguidores de la religión sij, ya que conmemora la creación de la orden de Khalsa a manos del líder espiritual Gobind Singh Ji (1699).

Buddha Purnima (o Buddha Jayanti): Tiene lugar en el mes de Vaishakha del calendario hindú (entre abril y mayo), y conmemora el nacimiento del príncipe Siddhartha Gautama, iniciador de la religión budista. El escenario de esta celebración es la ciudad de Bodh Gaya, a 96 km de Patna, en el Estado de Bihar (sito al este del país). Hasta allí llegan miles de peregrinos para participar en rezos colectivos y multitudinarias procesiones presididas por una estatua de Buda. Sin duda, el Buddha Purnima constituye la fiesta más importante para los budistas.

Festival de Verano: Cada mes de junio, el monte Abu (Rajastán) se convierte en escenario de espectáculos musicales que combinan espectáculos de música tradicional india con otras actuaciones que tienen como protagonistas las melodías populares.

Naga Panchami: Esta festividad, dedicada al dios Ananta (la cobra, una de las encarnaciones de Vishnú) se celebra en buena parte del país durante el Shraavana, décimo mes del calendario hindú (entre julio y agosto). La realización de ofrendas en honor a esta deidad en la característica más significativa.

Narial Purnima (o Rakhi Purnima): Se trata de una festividad muy típica del Estado de Maharashtra y coincide con el quinto mes del calendario lunar: sawan (entre julio y agosto). Durante la misma, los pescadores y marineros ofrecen cocos a la divinidad protectora de los mares, coincidiendo también con el fin del mozón (un período poco favorable para la navegación).

Festival de Teej: La cita tiene lugar entre los meses de julio y agosto (la fecha varía en función del calendario lunar) y se celebra fundamentalmente al norte del país, en la región de Punjab, los Estados de Haryana y Rajastán y algunas áreas de Uttar Pradesh y Bihar. Dirigida especialmente a las mujeres, la fiesta del Teej está dedicada a la unión de la diosa Parvathi con Shiva. Mediante diversas procesiones religiosas y espectáculos de danza, las participantes rinden homenaje a la longevidad y el bienestar del marido y los hijos.

Día de la Independencia de la India: Se celebra el 15 de agosto, y sirve para recordar que en esa misma fecha, en 1947, el pueblo indio se declaró independiente de Gran Bretaña al grito de Jai Hind (‘Victoria para la India’).

Festival de Onam: Estrechamente ligada a la época cosecha, se trata de la fiesta más señalada del Estado meridional de Kerala. Tiene lugar cada año durante el mes de Chingam (entre agosto y septiembre), e incluye desfiles, espectáculos musicales y de danza y carreras de embarcaciones decoradas.

Ganesh Chaturthi: Durante el mes de Bhaadrapada (entre agosto y septiembre), el Estado de Maharashtra conmemora el nacimiento del dios Ghanesa, la deidad con cabeza de elefante surgida de la unión de Shiva y de Parvathi. El festival se prolonga durante unos 10 días, y en él se dan cita numerosos oficios religiosos. Asimismo, es a lo largo de las celebraciones resulta obligado degustar el tradicional modak, un dulce realizado con arroz, trigo y coco.

Festival de Dussehra: Entre septiembre y octubre, enclaves como Calcuta, Mysore y Ahmadabad acogen este espectacular festival, de nueve días de duración, que recuerda la victoria del príncipe Rama sobre el temible demonio Ravana.

Aniversario del nacimiento de Gandhi: Cada 2 de octubre, el país rinde homenaje al principal artífice de la independencia de la India, el líder pacifista Mahatma Gandhi, mediante oficios religiosos y ofrendas florales en su tumba, en Nueva Delhi. En reconocimiento a su figura, la ONU declaró esta jornada como el Día Internacional de la No Violencia.

Feria de ganado de Pushkar: También conocida como Feria del Camello, se celebra coincidiendo con el mes de kartik (entre octubre y noviembre), en la localidad de Pushkar (Rajastán).

Fiesta de las Luces (o Dwali): La fiesta, la más importante del país, se celebra en todo el territorio indio el decimoquinto día de la quincena oscura del mes de karttika (entre octubre y noviembre). En ella se rinde culto a las diosas Lakshmí (consorte del dios Visnú y protectora de la fortuna) y Kali, así como al rey Bali. Este festival  también conmemora el regreso del principe Rama a su reinado de Ashoka tras pasar 14 años en el exilio. Durante el Dwali, las calles de las ciudades se llenan de luces y acogen espectaculares demostraciones pirotécnicas.

Adviento y Navidad: Entre el 8 y el 25 de diciembre, y coincidiendo con el momento de mayor afluencia turística, las calles de las ciudades de Goa se llena de luminarias y procesiones secundadas por niños portando velas y entonando canciones de Adviento. A su vez, las puertas de las casas se decoran con estrellas plateadas.
 

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