
La estupenda ubicación. A 5 minutos del aeropuerto en coche o en autobús (les llaman guaguas) con la línia 21, en el centro de la ciudad al lado de supermercados y a 5 minutos caminando de la playa.
Cada mañana te dejan unos panecillos para desayunar.

He podido constatar que están obsesionados con el ahorro...TODAS las bombillas son de ahorro, incluso las exteriores y en el apartamento, algunas están desconectadas (no es una queja...es comprensible). El ahorro llega hasta tal punto que la supuesta piscina climatizada, no lo es pero para nada.
Las fotos de los apartamentos corresponden a los de tipo superios (los que tienen la falsa piscina climatizada). El resto de apartamentos no son tan bonitos, hay que caminar más y subir escaleras (para mi no supone un problema pero sí para la Sra. de 80 años que no podía subir escaleras)
La limpieza deja mucho que desear...no pasan cada día (eso sí al cuarto día pasaron y hasta me fregaron los platos!)
Lo peor de todo es que en el baño encontré un habitante inesperado de gran tamaño (cucaracha)
Los utensilios de cocina son insuficientes y la cafetera (de goteo) al enchufarla en el único enchufe de la cocina, tiene el cable demasado corto porque le han hecho un empalme raro y ha de estar encima de la vitro. Lo cual te impide cocinar al mismo tiempo.
Pese a que les informamos de que éramos un matrimonio y una niña, en la foto salen dos habitaciones, nos endosaron en un apartamento con una sola habitación y una cama que colocaron, como pudieron, en el comedor.