
El baño de la habitación, el espejo estaba demasiado alto y no podia verme la cara sin subirme a una silla, el grifo muy alto y la pica muy baja, por lo que era imposible lavarte la cara sin salpicar lo todo, y además había un gran escalaón a la salida de la ducha.
La recepcionista "Maria" fué bastante desagradable.
El desayuno era muy poco variado (no había mucho donde escoger) y siempre el mismo.
El ruido es bastante constante, el tranvia pasa justo al lado y duarnet toda la noche, y las paredes son como de papel, muchos portazos.