
No tenían restaurante japonés, como decían en su web (según decía la recepcionista, estaban en obras)
El gimnasio costaba 39 eu./hora e incluía el spa, pero no masaje ni nada por el estilo y tenías sólo 1 hora para usar las dos cosas. Si no, no podías entrar en el gimnasio.
No tenían servicio de habitaciones fuera del horario de desayuno y cena (que era lo único que servían en habitación).
Tiene pocas zonas comunes, sólo una biblioteca pequeña en la entreplanta.
La habitación, aunque muy cuidada y con diseño, era muy pequeña (la cama doble no era como mucho de 1,20) y muy poco íntima (el baño estaba integrado en la habitación, con puerta corredera y se oía todo). No lo recomendamos para estancias de trabajo que tengan que compartir habitación o para parejas con poca confianza por ello.
El espacio del dormitorio era muy muy pequeño, no había casi sitio para dejar las cosas.
Estuvimos 4 noches y no limpiaron bien. De hecho, una mancha de líquido que era bien visible ni se molestaron en quitarla ningún día y eso que la hicimos el primer día.
Cerca tiene una cafetería Valor donde se desayuna muy bien y a buen precio (saliendo, a la izquierda, junto a unos edificios de colores).