Introducción
El emplazamiento de Pekín hace que su clima sea de tipo
continental. Éste se traduce en inviernos fríos, en los que los
termómetros bajan fácilmente de los 0°C, y en veranos muy calurosos, con
temperaturas que superan los 30°C. Así, la primavera y el otońo son la
mejor época para visitar la ciudad.
Tras la huella de los emperadores Ming y Qing
El extraordinario crecimiento urbanístico de China dio comienzo en el
año 1949, momento en que fueron demolidas sus viejas murallas con el
propósito de enlazar el casco histórico con los barrios de nueva
creación. Es por ello que el centro de la ciudad concentran los
principales monumentos históricos y enclaves de interés.
Comer en Pekín: una experiencia sorprendente
Reponer fuerzas en esta ciudad asiática requiere una norma básica:
olvidarse de los platos que acostumbran a servirse en los restaurantes
europeos de comida china, demasiado adaptados a los paladares
occidentales. Para asombro del turista, las especialidades que pueden
degustarse en Pekín no sólo no tienen nada que ver con ellos, sino que
los sabores son mucho más intensos y picantes.
Festivales populares: la fuerza de una tradición milenaria
Ańo Nuevo chino o fiesta de la Primavera (Chunjie): Sus
festejos se prolongan durante dos semanas, en las cuales la mayor parte
de la población regresa a sus pueblos y ciudades de origen para visitar
a la familia. El Ańo Nuevo chino se produce al comienzo del primer mes
lunar (zheng yuč), cuya fecha fluctúa entre el 21 de enero y el 21 de
febrero. Los fastos culminan el día 15 del zheng yuč con la fiesta de
los Faroles (Dengjie).