Termas de Diocleciano, Roma
Las Termas de Diocleciano reciben este nombre por el emperador (del mismo nombre) que las mandó construir en siglo III D.C, con el objetivo de superar en grandiosidad a las Termas de Caracalla. Actualmente es una de las sedes del Museo Nacional de Roma.
Lo que hoy en día es la entrada a la iglesia era en su origen el Tepidarium, la sala para los baños de agua templada (hoy vestíbulo de la iglesia), del desaparecido Caldarium, para los de agua caliente.