
Tienen habitaciones renovadas y otras viejas, y la diferencia es total: las nuevas están muy bien y las viejas están muy trotadas. A nosotros nos asignaron primero una habitación de la planta 0, de las antiguas (olía a humedad, los muebles cascados, la cisterna se atascaba a veces, el mando de la tele de tubo no funcionaba). Pedimos que nos cambiasen a una habitación mejor y nos dieron una renovada de la segunda planta que estaba muy bien, vamos, la habitación que te esperas en un hotel de 4 estrellas.
Otro aspecto negativo es que la limpieza no es muy exhaustiva. No es que hubiera polvo, pero se notaban algunas salpicaduras en la pared del retrete y por ejemplo la bañera de la habituación nueva ya empezaba a amarillear.