
tiene una piscina al aire libre, con vistas a Madrid, está a 500 m. del metro cuzco, enfrente tiene un vips para cualquier urgencia, la habitacion es tipo suite, con nevera, cuartito de estar y cuarto de dormir. la habitación es inmensa, incluso con terraza propia. Para los niños es ideal al tener un cuarto de estar con otra tele además de la de la habitación.

es un hotel que se notan los años: decoración de los setenta, moquetas. Las instalaciones eran buenas en su día, pero con el paso de los años, le hace falta un buen remozado. El diseño, naturalmente, persiste en la estética de los 70.
En las amenities, destacar la ausencia de peines.
Sin duda, lo peor, el desayuno, francamente mejorable (buffet en una mesa, con zumos artificiales, salmón ahumado con algunos días, ubicado en una oficina que parece una oficina porque era una oficina, un café aguachinado -con las facilidades que da el sistema nespresso, hoy en día es irrenunciable tener un buen cafe en un país tan cafetero como españa. Finalmente, esto a título personal, el que en Madrid no haya en el desayuno churros...Desde luego, de haber sabido que el desayuno era así, habría optado por la opción de sólo alojamiento.