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El departamento del Var es uno de los grandes emblemas del Mediterráneo francés, donde el azul intenso del mar se combina con una costa elegante. Destinos como Saint-Tropez, con su aire glamuroso y su animado puerto, o Fréjus, con su herencia romana, reflejan el carácter diverso de la región. A lo largo del litoral, pequeñas calas y playas de aguas transparentes invitan al descanso, mientras el macizo de l’Estérel ofrece espectaculares paisajes de roca rojiza frente al mar.
En el interior, el Var revela una Provenza más tranquila y auténtica, marcada por viñedos, olivares y pueblos con encanto como Cotignac o Tourtour. Es también tierra de vinos rosados reconocidos internacionalmente. La combinación de naturaleza, gastronomía y cultura mediterránea convierte al Var en un destino equilibrado entre sofisticación y tradición.

Tradición, paisaje y autenticidad

La Región Sur de Francia seduce al viajero a través de una gastronomía rica, variada y profundamente ligada a su paisaje. En la soleada Provenza, los sabores del Mediterráneo se transforman en platos frescos y aromáticos: aceite de oliva, hierbas provenzales, tomates maduros y pescados protagonizan especialidades como la ratatouille, la bullabesa o la tapenade.
En los Alpes, la cocina es cálida y reconfortante, perfecta para los meses más fríos. Aquí destacan recetas tradicionales como la fondue, la raclette o la tartiflette, elaboradas con quesos locales de carácter intenso y acompañadas de embutidos artesanales y vinos de montaña.
La Costa Azul, por su parte, combina elegancia y sencillez con una oferta culinaria refinada junto al mar. Platos como la ensalada niçoise o los frutos del mar frescos capturan la esencia del litoral, donde cada bocado evoca vacaciones, luz y sofisticación.
Explorar esta región es también un viaje gastronómico inolvidable, donde tradición e innovación se encuentran en cada mesa.
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Bandol es uno de los grandes tesoros vitivinícolas del sur de Francia. Esta experiencia combina una jornada entre viñedos con vistas al Mediterráneo y degustaciones de vinos rosados, tintos y blancos característicos de la denominación Bandol. La jornada comienza con un paseo guiado por las colinas cubiertas de viñas, donde conocerás la historia de la tradición vinícola local y el impacto del clima mediterráneo en la uva Mourvèdre. Posteriormente, visitarás una bodega familiar para descubrir los procesos de producción y crianza. La experiencia culmina con una degustación acompañada de productos regionales como tapenade, quesos y aceite de oliva. Para cerrar el día, un paseo por el puerto de Bandol al atardecer ofrece el contraste perfecto entre gastronomía y paisaje.

El Macizo de l’Estérel es famoso por sus rocas rojizas que se funden con el intenso azul del Mediterráneo. Esta experiencia de senderismo guiado permite descubrir rutas panorámicas entre acantilados, calas secretas y pinares aromáticos. Durante el recorrido, aprenderás sobre la flora mediterránea y la geología volcánica de la zona. Las paradas en miradores ofrecen vistas espectaculares, especialmente al amanecer o al atardecer. Además, es posible realizar pequeñas pausas para bañarse en aguas cristalinas. Esta actividad es ideal tanto para amantes de la naturaleza como para fotógrafos en busca de paisajes únicos. La ruta termina con un picnic de productos locales, completando una experiencia que combina deporte, naturaleza y cultura.

Toulon ofrece una inmersión en la vida marítima provenzal. Esta experiencia incluye la visita al puerto militar, uno de los más importantes de Francia, seguida de un recorrido por el casco antiguo con sus mercados tradicionales. El visitante podrá degustar especialidades como bouillabaisse o pescado fresco en restaurantes locales. Además, un paseo en barco por la rada permite conocer la costa desde el mar. Para los más curiosos, el Museo Nacional de la Marina aporta contexto histórico. La experiencia finaliza con un ascenso en teleférico al Monte Faron, desde donde se obtiene una vista panorámica completa de la ciudad y el mar.

Saint-Tropez es conocido por su glamour, pero también conserva espacios auténticos. Esta experiencia propone descubrir su lado más tranquilo: paseos por calles empedradas, visitas al puerto pesquero y acceso a playas menos concurridas como Plage des Salins. Incluye una ruta cultural por museos locales y galerías de arte, seguida de una degustación de la famosa “tarte tropézienne”. Al caer la tarde, se recomienda explorar los mercados o mirar la puesta de sol sobre el puerto. Es ideal para quienes buscan combinar elegancia y autenticidad.

La isla de Porquerolles es un paraíso natural libre de tráfico rodado. Esta experiencia consiste en recorrerla en bicicleta, descubriendo playas paradisíacas, caminos entre viñedos y paisajes protegidos. Se visitan puntos emblemáticos como la playa de Notre-Dame o el faro. También se pueden hacer paradas para nadar y disfrutar del entorno. La jornada incluye tiempo libre para explorar el pequeño pueblo isleño. Es una experiencia perfecta para desconectar y disfrutar del Mediterráneo en estado puro.

Viajar desde España a la región de Provenza-Alpes-Costa Azul es sencillo y ofrece múltiples opciones según el punto de partida y el tipo de viaje. La forma más habitual es por carretera, especialmente desde el noreste y el este de España. Desde ciudades como Barcelona, el trayecto hasta destinos como Marsella o Niza puede realizarse en coche en unas 5 a 7 horas, atravesando la frontera por La Jonquera y continuando por autopistas francesas bien señalizadas. Esta opción permite mayor flexibilidad y la posibilidad de explorar pueblos y paisajes a lo largo del recorrido.
El avión es otra alternativa cómoda y rápida, con vuelos directos desde varias ciudades españolas hacia aeropuertos como Marsella-Provenza o Niza Costa Azul, con una duración aproximada de entre 1 y 2 horas. También existe la opción del tren, combinando servicios de alta velocidad entre España y Francia, con conexiones en ciudades como Barcelona o Lyon. Para quienes buscan un viaje más pausado y panorámico, el tren permite disfrutar del paisaje mediterráneo durante el trayecto. En conjunto, el acceso a la Provenza es ágil y bien conectado, lo que facilita organizar tanto escapadas cortas como estancias más largas.

Una vez en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, desplazarse es sencillo gracias a una buena red de transporte que conecta tanto las grandes ciudades como muchos pueblos de interés. El tren es una de las opciones más cómodas: la línea regional TER recorre la costa entre Marsella, Toulon, Cannes y Niza, con frecuencias regulares y rutas panorámicas junto al mar. También permite acceder a ciudades del interior como Aviñón o Aix-en-Provence.
El autobús complementa muy bien la red ferroviaria, llegando a localidades más pequeñas o zonas rurales donde el tren no llega. En la Costa Azul, existen líneas económicas que conectan puntos clave y son ideales para moverse sin coche. Para quienes buscan mayor libertad, alquilar un coche es una excelente opción, especialmente para explorar la Provenza interior, los campos de lavanda, los pueblos encaramados o para acceder a espacios naturales como el Verdon.
En las principales ciudades, el transporte urbano (tranvías, autobuses y, en Marsella, metro) funciona eficientemente. Además, muchas zonas costeras y centros históricos son perfectos para recorrer a pie o en bicicleta, una forma ideal de disfrutar del entorno mediterráneo con calma.