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Los Altos Alpes representan uno de los destinos de montaña más espectaculares del sur de Francia, donde la naturaleza se expresa en su forma más pura y majestuosa. Este territorio alpino, bañado por más de 300 días de sol al año, combina cumbres elevadas, lagos cristalinos y extensos parques naturales. El Parque Nacional de Écrins es su mayor joya, con paisajes de glaciares, valles profundos y una rica biodiversidad que atrae a senderistas y amantes del aire libre.
En invierno, estaciones como Serre Chevalier o Montgenèvre convierten la región en un referente para el esquí y los deportes de nieve. En verano, las actividades al aire libre toman protagonismo: senderismo, ciclismo de montaña o deportes acuáticos en el lago de Serre-Ponçon, uno de los mayores embalses de Europa, rodeado de montañas.
Pueblos con encanto como Briançon, la ciudad fortificada más alta de Francia y Patrimonio de la Humanidad, aportan un interesante legado histórico. Los Altos Alpes son ideales para quienes buscan un destino activo, luminoso y auténtico, donde el contacto con la naturaleza y la tranquilidad alpina marcan el ritmo del viaje.

Tradición, paisaje y autenticidad

La Región Sur de Francia seduce al viajero a través de una gastronomía rica, variada y profundamente ligada a su paisaje. En la soleada Provenza, los sabores del Mediterráneo se transforman en platos frescos y aromáticos: aceite de oliva, hierbas provenzales, tomates maduros y pescados protagonizan especialidades como la ratatouille, la bullabesa o la tapenade.
En los Alpes, la cocina es cálida y reconfortante, perfecta para los meses más fríos. Aquí destacan recetas tradicionales como la fondue, la raclette o la tartiflette, elaboradas con quesos locales de carácter intenso y acompañadas de embutidos artesanales y vinos de montaña.
La Costa Azul, por su parte, combina elegancia y sencillez con una oferta culinaria refinada junto al mar. Platos como la ensalada niçoise o los frutos del mar frescos capturan la esencia del litoral, donde cada bocado evoca vacaciones, luz y sofisticación.
Explorar esta región es también un viaje gastronómico inolvidable, donde tradición e innovación se encuentran en cada mesa.
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Serre Chevalier es uno de los dominios esquiables más extensos de los Alpes del Sur y un destino ideal tanto en invierno como en verano. Esta experiencia se centra en disfrutar de sus pistas adaptadas a todos los niveles, rodeadas de un entorno natural privilegiado con bosques de alerces y paisajes abiertos. En invierno, incluye esquí alpino, snowboard o paseos con raquetas de nieve. En verano, el mismo territorio se transforma en un espacio ideal para senderismo y ciclismo de montaña. Además, se pueden descubrir pueblos tradicionales como Briançon, ciudad fortificada declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La experiencia se completa con la posibilidad de relajarse en centros termales cercanos, creando una combinación perfecta de deporte, naturaleza y bienestar.

Briançon es la ciudad más alta de Francia y destaca por su impresionante patrimonio militar diseñado por Vauban. Esta experiencia propone un recorrido por sus fortificaciones, murallas y bastiones, perfectamente conservados y clasificados como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Pasear por el casco antiguo permite descubrir calles empedradas, plazas tranquilas y arquitectura tradicional alpina. Durante la visita, se aprende sobre la historia estratégica de la ciudad y su papel defensivo en la frontera. Además, se pueden visitar museos locales y subir a miradores con vistas espectaculares de los Alpes. La experiencia incluye tiempo libre para disfrutar de la gastronomía local en restaurantes típicos. Es ideal para amantes de la historia y la cultura en un entorno de montaña único.

El lago de Serre-Ponçon es uno de los mayores lagos artificiales de Europa y un auténtico oasis en medio de los Alpes. Esta experiencia combina relax y actividades acuáticas en un entorno natural espectacular. Durante la jornada, se pueden practicar deportes como paddle surf, kayak, vela o simplemente disfrutar de sus playas. El paisaje, rodeado de montañas, ofrece vistas únicas y un clima soleado típico de los Alpes del Sur. También se pueden realizar paseos en barco para descubrir calas escondidas o visitar pequeñas localidades cercanas. La experiencia incluye momentos para relajarse y disfrutar de la tranquilidad del entorno. Es perfecta para familias, parejas o viajeros que buscan combinar naturaleza, ocio y agua en un mismo destino.

El Parque Nacional de los Écrins es uno de los espacios protegidos más emblemáticos de Francia, con paisajes de alta montaña, glaciares y valles profundos. Esta experiencia propone rutas de senderismo adaptadas a diferentes niveles, permitiendo descubrir la biodiversidad del parque, desde flora alpina hasta fauna como marmotas, íbices o águilas reales. Los itinerarios incluyen lagos de montaña, cascadas y panorámicas impresionantes. Un guía especializado ofrece información sobre el ecosistema y la conservación del entorno. Es una actividad ideal para quienes buscan una conexión directa con la naturaleza y disfrutar de paisajes espectaculares. La experiencia puede complementarse con picnic o alojamiento en refugios de montaña.

Los Altos Alpes son un destino de referencia para los amantes del ciclismo gracias a sus legendarios puertos de montaña, muchos de ellos protagonistas del Tour de Francia. Esta experiencia consiste en recorrer rutas ciclistas que atraviesan paisajes espectaculares, con ascensos desafiantes y descensos panorámicos. Entre los puertos más destacados se encuentran el Col d’Izoard o el Col du Galibier. El itinerario puede adaptarse a diferentes niveles, con opción de bicicletas eléctricas. Durante el recorrido se realizan paradas para descansar y disfrutar de las vistas. Es una experiencia que combina deporte, superación personal y naturaleza. Ideal para ciclistas que buscan un reto en uno de los entornos más impresionantes de Europa.

Viajar desde España a la región de Provenza-Alpes-Costa Azul es sencillo y ofrece múltiples opciones según el punto de partida y el tipo de viaje. La forma más habitual es por carretera, especialmente desde el noreste y el este de España. Desde ciudades como Barcelona, el trayecto hasta destinos como Marsella o Niza puede realizarse en coche en unas 5 a 7 horas, atravesando la frontera por La Jonquera y continuando por autopistas francesas bien señalizadas. Esta opción permite mayor flexibilidad y la posibilidad de explorar pueblos y paisajes a lo largo del recorrido.
El avión es otra alternativa cómoda y rápida, con vuelos directos desde varias ciudades españolas hacia aeropuertos como Marsella-Provenza o Niza Costa Azul, con una duración aproximada de entre 1 y 2 horas. También existe la opción del tren, combinando servicios de alta velocidad entre España y Francia, con conexiones en ciudades como Barcelona o Lyon. Para quienes buscan un viaje más pausado y panorámico, el tren permite disfrutar del paisaje mediterráneo durante el trayecto. En conjunto, el acceso a la Provenza es ágil y bien conectado, lo que facilita organizar tanto escapadas cortas como estancias más largas.

Una vez en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, desplazarse es sencillo gracias a una buena red de transporte que conecta tanto las grandes ciudades como muchos pueblos de interés. El tren es una de las opciones más cómodas: la línea regional TER recorre la costa entre Marsella, Toulon, Cannes y Niza, con frecuencias regulares y rutas panorámicas junto al mar. También permite acceder a ciudades del interior como Aviñón o Aix-en-Provence.
El autobús complementa muy bien la red ferroviaria, llegando a localidades más pequeñas o zonas rurales donde el tren no llega. En la Costa Azul, existen líneas económicas que conectan puntos clave y son ideales para moverse sin coche. Para quienes buscan mayor libertad, alquilar un coche es una excelente opción, especialmente para explorar la Provenza interior, los campos de lavanda, los pueblos encaramados o para acceder a espacios naturales como el Verdon.
En las principales ciudades, el transporte urbano (tranvías, autobuses y, en Marsella, metro) funciona eficientemente. Además, muchas zonas costeras y centros históricos son perfectos para recorrer a pie o en bicicleta, una forma ideal de disfrutar del entorno mediterráneo con calma.