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Portugal es un país de contrastes, tanto paisajísticos, como climáticos, gastronómicos o culturales. Cada una de sus regiones ofrece una experiencia única y adaptada a todo tipo de públicos, convirtiéndose en un destino perfecto para viajar con familia o amigos. Desde las piscinas naturales de origen volcánico o los exuberantes bosques de Madeira, pasando por las tranquilas costas del Algarve o los pueblos históricos del Alentejo. Cada uno de sus destinos tiene algo que te cautivará.
Cabe destacar la riqueza ecológica del Parque Natural da Ria Formosa, así como las rutas naturales de las Pasarelas de Alvor, ideales para descubrir inigualables paisajes costeros y fauna endémica. El Alentejo enamora con sus playas fluviales y una gastronomía de renombre que rinde homenaje a su herencia histórica.
Además, las pequeñas aldeas portuguesas, ya sean las de Xisto con su arquitectura integrada en el paisaje, o las aldeas de montaña enclavadas en parajes naturales, muestran un viaje al pasado y una verdadera inmersión en la vida rural del país.
En cuanto a las actividades que ofrece Portugal, existe una amplia oferta para todo tipo de visitantes. Desde rutas de senderismo que invitan a conectar con la naturaleza, hasta barranquismo o escalada para los más atrevidos o tranquilas actividades de ornitología o golf.

Portugal de norte a sur

La Ruta Nacional 2 (N2), también conocida como “Route 66 portuguesa”, es la carretera más larga de Portugal y una de las más emblemáticas de Europa. Sus 739 kilómetros recorren el país de norte a sur, comenzando en la ciudad de Chaves, cerca de la frontera con España, y llegando hasta Faro, en el Algarve. Esta carretera muestra los diversos escenarios paisajísticos del país, así como su rica herencia cultural que reside en sus pueblos históricos.
Más de 30 municipios son los que conecta la N2 a lo largo de su recorrido, siendo los más destacados Vila Real, Viseu, Sertã, Montemor-o-Novo o São Brás de Alportel, entre otros. Se trata de la oportunidad perfecta para realizar una inmersión total en la arquitectura tradicional, el entorno natural y la cultura gastronómica de cada uno de ellos.
Existe un pasaporte oficial de la N2 que permite al viajero registrar su paso por las distintas localidades del recorrido, obteniendo sellos en cada parada. Esta iniciativa ha convertido la ruta en un atractivo turístico muy popular, despertando el espíritu aventurero de quienes la transitan. Completar la N2 se ha vuelto un desafío irresistible para muchos. ¿Te animas a vivir una experiencia memorable?
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de la mano de Casa de la Arquitectura

¿Eres un amante de la arquitectura? Si es así, sigue leyendo porque Portugal te ofrece una experiencia única para explorar su rica herencia arquitectónica. La Casa da Arquitectura, ubicada en Matosinhos, es el epicentro de esta exploración. Además de promover rutas que te llevarán a descubrir obras maestras del diseño contemporáneo, esta institución alberga una valiosa colección de obras iconográficas y emblemáticas de la cultura arquitectónica nacional e internacional, accesible tanto para profesionales como para el público general.
En el norte, puedes comenzar en Oporto, visitando la Facultad de Arquitectura diseñada por Álvaro Siza Vieira, y la Casa de la Música, una obra de Rem Koolhaas. Continuando hacia Matosinhos puedes admirar la Piscina das Marés y la Casa de Chá da Boa Nova, ambas de Siza Vieira. En Viana do Castelo, la Biblioteca Municipal y el Hotel Axis Viana son ejemplos notables de arquitectura moderna. Por su parte en Braga, el Estadio Municipal, integrado en una antigua cantera, es una obra destacada de Eduardo Souto de Moura.
Estas rutas no solo permiten apreciar la arquitectura, sino que también constituyen una auténtica inmersión en la cultura y la historia locales. Cada edificio refleja la evolución de Portugal a través del diseño y la innovación. Explorar estas obras es una forma de conectar con el país de una manera profunda y significativa.
Si buscas una experiencia enriquecedora, sigue las rutas de la Casa da Arquitectura y descubre el alma de Portugal a través de sus estructuras más emblemáticas.

Las piscinas naturales de Madeira son un atractivo turístico muy popular debido a sus curiosas formaciones rocosas y la oportunidad de poder disfrutar del mar de una manera más tranquila. Originadas por la solidificación de lava volcánica, estas piscinas son grandes cavidades que retienen agua del Atlántico y permiten disfrutar del mar como si de un jacuzzi se tratara.
Las piscinas de Porto Moniz son unas de las más populares de la isla, ideales para visitar con los más pequeños de la familia debido a su amplia lista de servicios, como vestuarios y bar. También en la localidad de Porto Moniz, las piscinas naturales del Aquário destacan por ser algo más salvajes. El acceso a ellas es totalmente libre y, a pesar de que carecen de infraestructuras, cuentan con vigilancia durante la temporada alta de baño.
Las Poças das Lesmas, en Seixal, son otras piscinas dignas de mención. Sus aguas turquesas sorprenden a todo aquel que las visita y son ideales para quienes buscan un remanso de paz alejado del bullicio y las aglomeraciones. Presentan los servicios básicos y están rodeadas de cascadas y bosques de Laurisilva, convirtiéndose en un must de la zona.
Y no podemos olvidar Doca do Cavacas, en Funchal, que permite disfrutar de un baño mientras se admira el majestuoso Cabo Girão. También cuenta con servicios como bar y vestuarios, perfecto para un cómodo día en plena naturaleza.

La gastronomía de Madeira es un claro reflejo de su cultura, basada en la sencillez y la riqueza natural de la isla. Con un recetario que ha sido heredado de generación en generación, los platos madeirenses representan la tradición portuguesa, siendo los productos del mar y las frutas exóticas los elementos predominantes.
La brocheta de carne sazonada (espetada madeirense), clavada en palos de laurel y acompañada de maíz frito es la receta más icónica de Madeira, sin olvidar otros platos destacables como el pez sable negro y las lapas a la plancha, normalmente servido como entrante.
Los plátanos, la chirimoya y la fruta de la pasión son algunas de las frutas tropicales más comunes en las mesas de los madeirenses. Por su parte, no dudes en degustar los dulces típicos como el pastel de miel o la queijada, ambos muy representativos de la repostería local.
Y no se puede hablar de Madeira sin mencionar su vino, símbolo representativo de la zona e ideal para acompañar todo tipo de platos. ¡Anímate a participar en una cata!

Si hay algo por lo que destaca Madeira es por su apretada agenda de ocio, permitiendo que los visitantes puedan disfrutar del destino en cualquier época del año. El año comienza fuerte con el Carnaval -el próximo tendrá lugar del 8 al 22 de febrero de 2026-, donde las calles se inundan de coloridas carrozas, música, desfiles y mucha diversión.
La primavera trae la Fiesta de la Flor -del 30 de abril al 24 de mayo de 2026-, uno de los eventos más característicos de Madeira. Celebrado en Funchal, la ciudad se inunda de alfombras florales, desfiles y el emblemático Muro de la Esperanza, donde se depositan flores como símbolo de paz.
El Festival del Atlántico -del 6 al 29 de junio- da comienzo al verano. Se trata de un asombroso espectáculo pirotécnico que, combinado con música, alegra todos los sábados de junio. Además, se celebran conciertos y espectáculos callejeros que completan la experiencia.
Otra fiesta de digna mención es la Fiesta del Vino de Madeira - del 24 de agosto al 14 de septiembre de 2025- que rinde homenaje a uno de los productos más emblemáticos de la isla, donde se pueden realizar degustaciones, vivir cenas temáticas en entornos únicos o asistir a las tradicionales vendimias.

Los amantes de la naturaleza están de suerte, Madeira se presenta como un auténtico paraíso natural para quienes disfrutan realizando todo tipo de planes al aire libre. El senderismo es uno de los deportes más generalizados, con numerosas rutas que recorren montañas, acantilados o bosques, los viajeros pueden descubrir paisajes muy cambiantes y sorprendentes. Existen todo tipo de rutas, desde la cordillera central con picos como el Ruivo y el Areeiro, hasta las de Porto Santo con vistas espectaculares sobre el mar.
Para los más atrevidos, Madeira también presenta planes que elevan la adrenalina al máximo. El barranquismo es uno de ellos, con el que es posible descender cascadas o practicar rapel en cañones escondidos. Por su parte, el coasteering es una actividad que combina escalada, saltos y natación a lo largo del litoral de la isla. ¿Te atreves?
Otras actividades más calmadas pero que presentan una profunda conexión con la naturaleza son la observación de aves, especialmente de especies endémicas como el pinzón o el petrel de Madeira, o el golf, un deporte muy común en la isla, con reconocidos campos como Santo da Serra o Palheiro Golf.

Con aproximadamente 18.000 hectáreas, el Parque Natural da Ria Formosa es un gran sistema de lagunas que se extiende a lo largo de 60 kilómetros por la costa sur de Portugal. Desde la península de Ancão hasta Manta Rota, se posiciona como una de las joyas ecológicas más importantes del país y está compuesto por hábitats muy diversos: dunas, marismas, lagunas, riachuelos, salinas, etc.
Siendo el humedal más relevante del sur de Portugal, Ria Formosa alberga una biodiversidad excepcional, destacando las aves migratorias europeas y especies raras como el calamón, icono del parque. Asimismo, el parque sirve como centro de producción de bivalvos y funciona como vivero natural de diversas especies marinas,
Las Salinas do Forte do Rato es uno de los cientos de atractivos que alberga el parque. Ubicadas cerca del municipio de Tavira, este lugar es perfecto para la observación de aves como flamencos y avocetas, además de poseer un fuerte valor histórico gracias a un antiguo fuerte defensivo del siglo XVI. El área está rodeada por un sendero de 4 kilómetros que permite recorrer la zona tranquilamente, ideal para los amantes del senderismo.

No hay mejor lugar para descubrir la auténtica esencia del Algarve que sus mercados. Son verdaderas ventanas a la identidad de la región, donde se refleja no solo la riqueza gastronómica -con productos frescos y dulces tradicionales-, sino también el valor de su artesanía, expresión viva de la cultura local.
Existen todo tipo de mercados, desde los que se encuentran en grandes y bulliciosas plazas, hasta los compuestos por pequeños puestos callejeros, pero en todos ellos se detecta la cultura algarvia. Algunos de los más populares son los mercados de Loulé, Olhão, Tavira o Faro, que no destacan únicamente por la calidad de sus productos, sino también por su relevancia arquitectónica. Las torres de ladrillo rojo del Mercado de Olhão son todo un icono local, mientras que el de Loulé ha sido galardonado tras su rehabilitación por la excelente combinación de belleza arquitectónica y tradición.
Por su parte, la Rua de Santo António en Faro o la Rua Direita en Portimão son dos calles comerciales perfectas para aquellos visitantes que buscan tiendas con productos tradicionales de la zona, como cataplanas, bolsos de palma y los deliciosos pasteles de nata.

A lo largo de cinco kilómetros, las Pasarelas de Alvor o Passadiços de Alvor son el recorrido perfecto para quienes buscan disfrutar de una experiencia que combina mar, naturaleza y cultura local. Es un sendero circular que alterna pasarelas de madera con caminos de tierra, ideal tanto para caminar como para recorrer en bicicleta.
El inicio del recorrido se encuentra en el Complejo Deportivo de Alvor, desde donde nacen los caminos formados por pasarelas que atraviesan salinas y dunas costeras, ofreciendo a los visitantes unas increíbles vistas panorámicas de la Ría de Alvor y del océano Atlántico. Además, estos hábitats son el hogar idóneo para encontrar especies de aves muy diversas como flamencos, garcetas o cigüeñuelas, por lo que los amantes de la ornitología quedarán encantados.
Gran parte del trayecto es apto para todo tipo de público, incluyendo personas con movilidad reducida y carritos de bebé, ya que las pasarelas son de gran amplitud y carecen de escaleras. No obstante, el tramo que transcurre por la playa puede llegar a presentar dificultades para este tipo de visitantes y se recomienda evitarlo.
Adicionalmente, otro de los atractivos de este recorrido es descubrir el encantador pueblo de Alvor. Se trata de un pequeño municipio pesquero que, con sus calles empedradas y sus múltiples opciones de restaurantes con oferta gastronómica local, cautiva a todo aquel que lo visita.

La cataplana no es únicamente un utensilio de cocina, es un emblema de la gastronomía del Algarve. Fabricadas principalmente de cobre, su forma de concha -dos piezas cóncavas unidas por una bisagra- le permite cocinar todo tipo de alimentos a fuego lento. Su estructura hermética consigue una cocción a baja temperatura que conserva todos los aromas y sabores de los alimentos, dando lugar a platos muy populares.
Su origen no es del todo certero, pero antiguamente se solía utilizar enterrada bajo la arena, lo que proporcionaba un sabor característico a las recetas. Hoy en día, el uso de la cataplana se ha adaptado a las cocinas contemporáneas, aunque su fabricación sigue cumpliendo con la tradición.
Algunas de las recetas más características que se elaboran en este curioso utensilio son las almejas a la cataplana, cataplana de cerdo con almejas, de rape o incluso de perdiz. Su papel en la culinaria del Algarve es tan destacado que cada mes de junio se celebra la Fiesta de la Cataplana en la localidad de Castro Marim, donde se rinde homenaje a los sabores portugueses.

La cocina del Alentejo es una expresión viva de la identidad rural y el ingenio popular, que se basa en ingredientes sencillos pero sabrosos. Esta gastronomía encuentra su riqueza en el uso creativo del pan, el aceite de oliva y las hierbas aromáticas del campo. Más que una tradición, es una forma de vida transmitida de generación en generación.
El pan se convierte en la base de platos como las açordas y las migas, acompañadas de bacalao, cerdo o simplemente aromatizadas con ajo, cilantro y aceite de oliva. La carne de cerdo, especialmente del cerdo ibérico criado en libertad, es el protagonista de recetas emblemáticas como el porco à alentejana, que combina carne con almejas.
Algunos de los productos estrella del recetario alentejano son los quesos de oveja, los embutidos artesanales, y los dulces conventuales como la sericaia con ciruelas de Elvas. Cada plato refleja el respeto por el producto local y por el tiempo: el tiempo de cocción lenta, de la cosecha, de la tradición.
La cocina alentejana no solo alimenta, cuenta historias. Y sentarse a su mesa es una forma de descubrir el alma de esta región portuguesa

La Açorda à Alentejana es un plato emblemático de la cocina tradicional portuguesa, pero sobre todo en la región del Alentejo. Sencilla y reconfortante, se trata de una sopa que se elabora con ingredientes básicos: pan casero, ajo, cilantro, poleo, aceite de oliva, agua y huevos escalfados.
La preparación es igualmente sencilla, comienza machacando en un mortero el cilantro, el poleo, los dientes de ajo y la sal gruesa hasta obtener una pasta aromática. Esta mezcla se coloca en un plato de servir y se rocía con aceite de oliva. A continuación, se vierte agua hirviendo, previamente utilizada para escalfar los huevos, sobre la mezcla de hierbas. Se revuelve bien y se añade el pan cortado en rebanadas o cubos, permitiendo que absorba los sabores del caldo. Por último, se incorporan los huevos escalfados.
Esta receta refleja la esencia de la gastronomía alentejana, que aprovecha los ingredientes simples y crea platos llenos de sabor y tradición. Además, la Açorda es una muestra clara del ingenio rural, donde se aprovechan los recursos disponibles para elaborar comidas nutritivas y llenas de historia, transmitidas de generación en generación.

El litoral alentejano, que se extiende desde la península de Tróia hasta Zambujeira do Mar, es una de las franjas costeras mejor conservadas de Europa. Con más de 140 km de playas vírgenes, ofrece pequeños paraísos ideales para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza. Playas como Almograve, Malhão, Melides, Porto Covo y São Torpes destacan por su belleza y autenticidad, muchas de ellas aún poco conocidas.
Además de su riqueza natural, el litoral alentejano alberga un valioso patrimonio cultural. La isla de Pessegueiro, frente a Porto Covo, conserva vestigios de ocupaciones cartaginesas y romanas, incluyendo antiguos tanques de salazón. En el siglo XVII, se construyó el Forte de Santo Alberto en la isla y el Forte de Nossa Senhora da Queimada en la costa, con el objetivo de proteger esta estratégica zona marítima.
Este equilibrio entre naturaleza y cultura convierte al litoral alentejano en un destino único, donde cada visita es una oportunidad para descubrir paisajes impresionantes y una historia rica que se entrelaza con el entorno. Además, la región cuenta con una biodiversidad notable, con espacios naturales protegidos que albergan flora y fauna autóctona, ideales para los amantes del ecoturismo y la observación de aves.

La región de Alentejo ofrece una alternativa refrescante al litoral: sus playas fluviales, enclavadas en entornos naturales de gran belleza. Desde los ríos Tajo, Guadiana y Mira hasta embalses como el de Alqueva, estas zonas de baño invitan al descanso y al contacto directo con la naturaleza.
Entre las más destacadas se encuentra la Praia Fluvial de Monsaraz, en el embalse de Alqueva, que combina aguas tranquilas con vistas panorámicas. En Gavião, la Praia Fluvial do Alamal ofrece un entorno boscoso ideal para familias. Odemira por su parte alberga dos joyas: la Praia Fluvial de Santa Clara y la de Furnas, ambas perfectas para quienes buscan tranquilidad. Y Mértola cuenta con la Tapada Grande, un espacio que combina naturaleza y cultura.
Estas playas fluviales también ofrecen opciones para la práctica de deportes acuáticos y actividades al aire libre. Su entorno natural y la menor afluencia turística en comparación con las playas costeras las convierten en destinos ideales para quienes buscan experiencias auténticas y relajantes en el corazón del Alentejo. Además, el clima cálido durante gran parte del año permite disfrutar de estas zonas durante largas temporadas, haciendo que sean perfectas para escapadas en familia o con amigos

Las aldeas de Xisto son un conjunto de 27 pueblos tradicionales situados en el centro de Portugal, principalmente en las sierras de Lousã y Açor, y cerca de la Serra da Estrela. Su nombre proviene de la pizarra o el esquisto, en portugués xisto, la piedra predominante en la construcción de sus casas y calles empedradas, que se integra armoniosamente con el paisaje natural, creando una atmósfera única y auténtica.
Estas aldeas han sido cuidadosamente restauradas y forman parte de un proyecto de desarrollo sostenible que busca preservar su patrimonio arquitectónico, cultural y natural. Cada aldea ofrece una experiencia singular, con actividades que van desde el senderismo por antiguos caminos serranos hasta la degustación de la gastronomía local y la participación en festividades tradicionales.
Además, las Aldeas de Xisto han sido reconocidas como destino turístico Starlight, gracias a la calidad de su cielo nocturno, libre de contaminación lumínica, lo que las convierte en lugares ideales para la observación de estrellas.
Visitar las Aldeas de Xisto es sumergirse en la historia y la cultura de Portugal, disfrutando de la tranquilidad y belleza de un entorno que ha sabido conservar su esencia a lo largo del tiempo

Las Aldeas históricas hacen referencia a un conjunto de pueblos que conservan el legado de antiguas conquistas y tradiciones. Construidas en granito y esquisto, estas aldeas destacan por sus paisajes y patrimonio, y la hospitalidad de sus habitantes es inigualable.
Situadas en lugares estratégicos, estas aldeas guardan pequeños tesoros patrimoniales, incluyendo castillos, murallas y obras de arte preservadas durante siglos. Además, mantienen vivas las tradiciones y el saber hacer de los artesanos locales.
Entre las aldeas más destacadas se encuentran Almeida, con su fortaleza en forma de estrella; Belmonte, cuna del descubridor Pedro Álvares Cabral; y Monsanto, conocida como "la aldea más portuguesa de Portugal".
Visitar estas aldeas es sumergirse en la historia de Portugal, explorando calles empedradas, castillos medievales y paisajes impresionantes. Es una oportunidad para conectar con el pasado y disfrutar de la autenticidad que ofrecen estos lugares únicos. Además, los paisajes que rodean estas aldeas enriquecen la visita, con caminos rurales, vistas panorámicas y espacios donde disfrutar del silencio y la naturaleza en estado puro.

En el corazón de Portugal, las aldeas de montaña ofrecen una experiencia única donde la naturaleza y la tradición se entrelazan, en este sentido destacan las Aldeias de Montanha, ubicadas entre el Parque Natural de la Serra da Estrela y la Serra da Gardunha. Algunas de las localidades como Videmonte, Alvoco das Várzeas y Lapa dos Dinheiros, mantienen vivas las tradiciones rurales y acogen a los visitantes con hospitalidad genuina.
En la Serra da Estrela, el sistema montañoso más alto de Portugal continental, se encuentran aldeas como Linhares da Beira, con orígenes que se remontan a un castro lusitano. Otras, como Loriga y Alvoco da Serra, ofrecen vistas impresionantes de paisajes glaciares.
Estos lugares no solo conservan su arquitectura tradicional de granito y esquisto, sino que también promueven actividades como senderismo y ciclismo de montaña. Además se celebran algunos eventos culturales y festivales gastronómicos, sobre todo estacionales, que enriquecen la experiencia de todo el que los visite.
Explorar las aldeas de montaña de Portugal es adentrarse en un mundo donde el tiempo parece haberse detenido, ofreciendo una conexión profunda con la naturaleza y las raíces culturales del país

Asimismo, Portugal cuenta con una gran variedad de rutas de montaña y senderismo que permiten descubrir su diversidad natural y cultural. Las sierras de la Estrela, Lousã, Gardunha y Açor destacan como destinos ideales para los amantes del senderismo, donde se combinan paisajes de gran belleza con aldeas tradicionales y patrimonio histórico.
En la Serra da Estrela existen también múltiples senderos que recorren bosques, ríos, lagunas glaciares y miradores impresionantes. Aquí se encuentran aldeas de montaña como Linhares da Beira o Loriga, desde donde parten rutas que permiten conectar con la naturaleza y la historia local.
Las sierras de Lousã y Açor, por su parte, ofrecen senderos que cruzan bosques de hoja caduca, antiguos caminos rurales y aldeas de esquisto restauradas. Estos recorridos destacan por su autenticidad y tranquilidad, ideales para descubrir a pie el patrimonio cultural y natural de la región.
Además, muchas de estas rutas están señalizadas y cuentan con infraestructuras que facilitan la práctica del senderismo y el turismo activo. Explorar estas rutas es una invitación a conectar con la esencia rural de Portugal, disfrutando de paisajes únicos y la calidez de sus aldeas.
Estas rutas de montaña invitan a vivir experiencias inolvidables, combinando naturaleza y cultura en cada paso recorrido

Portugal cuenta con una excelente accesibilidad gracias a su red de transporte aéreo, ferroviario y por carretera. Su ubicación estratégica en Europa lo convierte en un destino fácil de alcanzar desde cualquier parte del mundo.
Sus principales aeropuertos internacionales se encuentran en Lisboa, Oporto, Faro, Funchal (Madeira) y Ponta Delgada (Azores), con conexiones regulares operadas por aerolíneas como TAP Air Portugal y Azores Airlines, entre otras.
El país dispone de una red ferroviaria moderna gestionada por CP - Comboios de Portugal, que conecta las principales ciudades y regiones con servicios de alta velocidad, interurbanos y regionales.
Por carretera, una extensa red de autobuses cubre todo el territorio, garantizando conexiones cómodas y asequibles entre ciudades y pueblos

El idioma oficial de Portugal es el portugués, una lengua hablada por más de 250 millones de personas en el mundo. Aunque muchos portugueses hablan inglés, especialmente en zonas turísticas, aprender algunas palabras básicas en portugués puede ser útil y bien recibido.
En cuanto a la moneda, Portugal forma parte de la zona euro, por lo que su moneda oficial es el euro (€). Se aceptan billetes de 5 a 200 euros y monedas de 1 céntimo a 2 euros. Puedes cambiar divisas en bancos, casas de cambio o utilizar cajeros automáticos. Las tarjetas de crédito son ampliamente aceptadas.

Si viajas a Portugal desde cualquier país de la Unión Europea, Andorra, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, únicamente necesitas presentar tu carnet de identidad. Los menores de edad deben llevar, además, una autorización de sus padres en caso de viajar solos.
El resto de viajeros procedentes de países exentos de visado Schengen pueden entrar y permanecer en Portugal hasta un máximo de 90 días, siempre y cuando el pasaporte tenga una validez superior a tres meses después de la fecha de salida.
Si viajas desde otro país, debes solicitar un visado Schengen de corta duración (hasta 90 días) en la embajada o consulado portugués correspondiente.

Portugal posee una amplia red de transporte que permite desplazarse por todo el país sin inconvenientes. Las principales ciudades, como Lisboa y Oporto, cuentan con autobuses y metros adaptados para personas con movilidad reducida. Por su parte, los aeropuertos cuentan con el servicio MyWay, que facilita la asistencia a pasajeros con necesidades especiales.
El sistema ferroviario nacional también dispone de un servicio de movilidad que proporciona asistencia personalizada. Además, existe una amplia red de taxis en las ciudades
Consulta la previsión meteorológica del país
El clima en Portugal puede variar según la zona en la que te encuentres, aunque principalmente suele ser suave en todo su territorio. En el continente puede variar según la región: el sur -especialmente el Algarve- se caracteriza por gozar de inviernos suaves y veranos calurosos, mientras que en el centro y en el norte se pueden experimentar inviernos más fríos como en la Serra da Estrela.
Por su parte, Madeira disfruta de un clima tropical, con temperaturas que oscilan entre los 19 ºC y los 24 ºC durante todo el año. En las Azores, el clima es templado y húmedo, perfecto para disfrutar de una abundante vegetación