Salamanca

Meca del senderismo

La provincia de Salamanca se ha convertido de un tiempo a esta parte en un polo de atracción internacional en lo que a turismo de naturaleza se refiere. Y sobre todo en lo que respecta a una actividad al alza como el senderismo, a cuyas rutas acuden año tras año miles de personas llegadas de todos los rincones del mundo. Los mimbres ya estaban ahí: unos maravillosos y bucólicos espacios naturales y Reservas de la Biosfera con increíbles panorámicas y una riqueza vegetal y animal sin parangón. La diferencia la marca el excelente trabajo realizado por las autoridades a la hora de poner en valor estos parajes, como por ejemplo con una minuciosa señalización de los senderos. De hecho, Salamanca ofrece cientos de kilómetros declarados y señalizados como Senderos de Gran Recorrido, con rutas para todas las edades y dificultad. Toda una nueva meca del senderismo.

 

Por supuesto, la provincia salmantina también cuenta con un extenso e importante patrimonio histórico-artístico que sigue siendo su máximo atractivo turístico. El turismo de salud está también entre las mejores bazas de Salamanca, una de las provincias españolas que más balnearios alberga, destacándose entre los demás los complejos termales de Ledesma, de Babilafuente y de Retortillo, todo un lujo para cuerpo, mente y alma. Otro lujo es la cocina local, donde resalta el internacionalmente famoso jamón de Guijuelo, que se complementa con el hornazo, una empanada rellena de chacinería, y con las lentejas de la Armuña. 

Disfruta de la sabrosa gastronomía

¡para chuparse los dedos!

Donde la cocina se convierte en arte

El pilar fundamental de la gastronomía castellano leonesa es sin duda la carne. Ya sea de vacuno o de cerdo, es el ingrediente principal de gran parte de sus platos. Son internacionalmente famosos los asados de cordero lechal, también llamado lechazo, y de cochinillo, aunque también resaltan entre otras muchas recetas el botillo de El Bierzo o el chuletón de Ávila. Al ser tierra ganadera, los embutidos también destacan por su gran calidad, como sucede con el chorizo de Cantimpalos segoviano, el jamón de Guijuelo salmantino, la cecina leonesa y, como no, la morcilla burgalesa.

 

Otro de los fuertes de la cocina de Castilla y León son los guisos, estofados y cocidos que se elaboran con sus excelentes legumbres, como las lentejas de Armuña, las judías de El Barco, los judiones de La Granja, la alubia de Saldaña o los garbanzos de Fuentesaúco.

 

Y por supuesto los postres, cuya variedad es enorme. Mantecados de Astorga, las populares Yemas de Santa Teresa, torrijas, empiñonadas, pestiños, rosquillas, membrillos y un largo y delicioso etcétera componen el catálogo de dulces castellano leoneses.

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