Valladolid

Paraíso del vino

Como no podía ser de otra forma, el mayor recurso turístico de la provincia de Valladolid es su sector vitivinícola.Catas, vistas a bodegas y viñedos, o rutas de enoturismo permiten al visitante conocer a fondo esta industria, su origen y desarrollo y, como no, degustar algunos de los caldos de mayor calidad de nuestro país.

 

A parte de ser un auténtico paraíso del vino, Valladolid tiene mucho más que ofrecer. Como por ejemplo su gastronomía, la más castellana de toda la Comunidad Autónoma, donde no faltan el asado y el cocido castellano, y con una rica y variada repostería llena las de bollas de chicharrones, rosquillas de palo, roscados, mantecados de Portillo y un largo y delicioso etcétera. Y como sucede con otras provincias de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, el turismo de salud es uno de los puntos fuertes de Valladolid, con el Balneario Palacio de las Salinas como estandarte más visible, uno de los complejos termales más antiguos y prestigiosos de España. Amén de su patrimonio arquitectónico religioso, como la inacabada Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid, y militar, como los castillos de la Mota y de Peñafiel.

 

Porque Valladolid es la tierra de vino... y de mucho más.

Disfruta de la sabrosa gastronomía

¡para chuparse los dedos!

Donde la cocina se convierte en arte

El pilar fundamental de la gastronomía castellano leonesa es sin duda la carne. Ya sea de vacuno o de cerdo, es el ingrediente principal de gran parte de sus platos. Son internacionalmente famosos los asados de cordero lechal, también llamado lechazo, y de cochinillo, aunque también resaltan entre otras muchas recetas el botillo de El Bierzo o el chuletón de Ávila. Al ser tierra ganadera, los embutidos también destacan por su gran calidad, como sucede con el chorizo de Cantimpalos segoviano, el jamón de Guijuelo salmantino, la cecina leonesa y, como no, la morcilla burgalesa.

 

Otro de los fuertes de la cocina de Castilla y León son los guisos, estofados y cocidos que se elaboran con sus excelentes legumbres, como las lentejas de Armuña, las judías de El Barco, los judiones de La Granja, la alubia de Saldaña o los garbanzos de Fuentesaúco.

 

Y por supuesto los postres, cuya variedad es enorme. Mantecados de Astorga, las populares Yemas de Santa Teresa, torrijas, empiñonadas, pestiños, rosquillas, membrillos y un largo y delicioso etcétera componen el catálogo de dulces castellano leoneses.

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