Segovia

Sentirse como un rey

Se puede decir que en Segovia se puede vivir como un rey. La provincia segoviana es la única de Castilla y León que puede presumir de albergar tres de los cuatro Reales y por supuesto, sus puertas están abiertas al turista, que encontrará en ellas auténticas joyas de arte enclavadas en sitios de singular belleza. No en vano, eran parajes escogidos por los propios Reyes de España normalmente para su descanso y ocio privado. Pero Segovia también es un destino que te transportará directamente a la época de esplendor del Imperio romano gracias al espectacular e imponente acueducto de manufactura latina que atraviesa su capital.

 

Segovia también ofrece al turista una geografía y una naturaleza de extrema belleza, emplazamientos excelentes para actividades de turismo activo, como por ejemplo el Parque Natural de las Hoces del río Duratón donde la corriente fluvial transcurre por un espectacular y profundo cañón que en algunos lugares alcanza más de 100 metros de desnivel. Como no podía ser de otra manera, la gastronomía supone también otro de los grandes atractivos de las tierras segovianas, la provincia que más se identifica con el lechón asado, más conocido como Cochinillo de Segovia, y su corte al plato. También destacan platos como el cocido de judiones de la Granja, los famosos chorizos de Cantimpalos, con Denominación de Origen y el exquisito ponche, un dulce muy característico de la cocina vallisoletana, sobre todo de la capital.

 

Porque Segovia es una provincia que te hará sentir como un auténtico rey de las vacaciones.

Disfruta de la sabrosa gastronomía

¡para chuparse los dedos!

Donde la cocina se convierte en arte

El pilar fundamental de la gastronomía castellano leonesa es sin duda la carne. Ya sea de vacuno o de cerdo, es el ingrediente principal de gran parte de sus platos. Son internacionalmente famosos los asados de cordero lechal, también llamado lechazo, y de cochinillo, aunque también resaltan entre otras muchas recetas el botillo de El Bierzo o el chuletón de Ávila. Al ser tierra ganadera, los embutidos también destacan por su gran calidad, como sucede con el chorizo de Cantimpalos segoviano, el jamón de Guijuelo salmantino, la cecina leonesa y, como no, la morcilla burgalesa.

 

Otro de los fuertes de la cocina de Castilla y León son los guisos, estofados y cocidos que se elaboran con sus excelentes legumbres, como las lentejas de Armuña, las judías de El Barco, los judiones de La Granja, la alubia de Saldaña o los garbanzos de Fuentesaúco.

 

Y por supuesto los postres, cuya variedad es enorme. Mantecados de Astorga, las populares Yemas de Santa Teresa, torrijas, empiñonadas, pestiños, rosquillas, membrillos y un largo y delicioso etcétera componen el catálogo de dulces castellano leoneses.

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